Con fiesta comunitaria, mañana reabrirá el Museo Dolores Olmedo
Merry MacMasters y Ángel Bolaños
Periódico La Jornada
Viernes 29 de mayo de 2026, p. 3
Después de permanecer cerrado durante más de seis años, el Museo Dolores Olmedo, en La Noria, reabrirá mañana sus puertas al público, en medio de gran alegría de los vecinos, que lo consideran “patrimonio cultural del pueblo” y de los amantes del arte.
En su reapertura, los asistentes observarán que la ampliación de los espacios de exhibición se divide cuatro secciones. Una recrea el ambiente de la casa en que vivió la empresaria y coleccionista Dolores Olmedo Patiño (1908-2002), a la vez que aborda su relación con el pintor Diego Rivera (1886-1957), con quien mantuvo una fuerte amistad, más allá del mecenazgo.
En la sección dedicada a Rivera se exhiben 98 obras que representan todas las fases por las que atravesó el artista a lo largo de su carrera, desde su primera estancia en Europa hasta su último año de vida, que pasó en la casa de doña Lola en Acapulco. La obra más temprana es un dibujo que hizo Diego a los 10 años a su madre, María Barrientos.
El museo cuenta con una colección de 148 piezas del guanajuatense, quien le había entregado a su amiga una lista de las obras que debía adquirir para su colección y la creación del recinto. En esta área también se incluyen muestras del acervo arqueológico de 600 piezas de la empresaria.
La tercera sección del recorrido se viste con obra de Frida Kahlo, de la que el museo posee 27 ejemplares. El Dolores Olmedo alberga la mayor colección de obras de Kahlo y de Diego que se conoce. La empresaria y la pintora no eran cercanas; incluso, Rivera le pidió que adquiriera cuadros de su esposa.
De acuerdo con información proporcionada por el recinto, la obra que se posee de Frida fue adquirida en “una misma compra”, o sea, la colección del ingeniero Murillo Safa. Comprende pinturas ampliamente conocidas como Hospital Henry Ford (1932), Unos cuantos piquetitos (1935), El difunto Dimas (1937), Mi nana y yo (1937), Sin esperanza (1945) y La columna rota (1944).
Olmedo fue entrevistada por Elena Poniatowska con motivo de la inauguración del museo, en 1994. Extractos de estas conversaciones ilustran su pensamiento.
En la sección dedicada a Frida, doña Lola reconoció en ese momento: “hace 30 años me convertí en la coleccionista de Frida… gracias a eso se conoce en México y en el mundo, porque desde 1977 he prestado sus cuadros para exposiciones en el mundo”.
▲ Aquí, fachada del museo que reabrirá mañana. Durante el recorrido se observarán las habitaciones de Dolores Olmedo y los pavorreales que dan vida a sus jardines, así como retratos y colecciones de arte prehispánico y popular, entre otros objetos.Foto Cristina Rodríguez
La última sección del conjunto está dedicada al acervo de arte popular de Olmedo, que asciende a mil piezas. Empieza con una instalación relativa a El ritual de la pelota.
En el recorrido para la prensa, conducido por las encargadas del área de vinculación social del museo, se explicó que la museografía ha sido pensada para que el público tenga acceso a la “atmósfera” en que vivía la coleccionista.
“No hay una curaduría como tal, ya que ésta fue su casa. El equipo del museo no integró piezas externas; sólo acomodó el espacio para recibir al público. La curadora fue Dolores Olmedo y éstos son los objetos que coleccionó a lo largo de su vida y sus viajes. No hay una curaduría contemporánea. Lo único que hicimos fue abrir espacios para la circulación”, señalaron.
Un aspecto relevante del museo son sus jardines y la fauna que los habita, como el centenar de pavorreales cuyos graznidos sonorizan el ambiente. También hay perros xoloitzcuintles y gansos. Al respecto, doña Lola expresó en la charla con Poniatowska: “todas las mañanas salgo a caminar a las seis. Recorro todo el jardín, camino más de 5 kilómetros. Mire usted el tamaño del jardín que he ido aumentando al comprar los terrenos aledaños.
“Empecé con 15 mil metros cuadrados. Personalmente, vigilo a los jardineros e inspecciono el estado de los árboles; veo las hortensias, ordeno los injertos de los frutales, pido que me suban tal o cual enredadera, que me amarren tal o cual bugambilia.”
Representantes del Colectivo Ciudadano Defendemos al Museo Dolores Olmedo acudieron a las puertas del recinto para mostrar su alegría porque “no se va de Xochimilco y se reabirá con toda su colección”.
Juan González Romero, en nombre del comité del colectivo, recordó que el pasado 21 de febrero “los habitantes de la alcaldía emitimos la declaratoria de museo como patrimonio cultural de los pueblos, comunidades y barrios originarios de Xochimilco”.
Ahora buscan que el Gobierno de la Ciudad de México emita la declaratoria del Museo Dolores Olmedo en La Noria como patrimonio cultural de Xochimilco. Anunciaron para mañana una fiesta comunitaria, con música y baile en el portón del museo.