Cadena de valor en la minería: dónde están los negocios y qué falta – El Tribuno
La minería argentina se encuentra ante una nueva oportunidad de expansión impulsada por los proyectos de litio, cobre, oro y plata que buscan avanzar. Sin embargo, más allá de las cifras multimillonarias de inversión que suelen concentrar la atención, el verdadero impacto económico de la actividad se juega en otro terreno: la cadena de valor de proveedores.
Es allí donde se genera gran parte del empleo y del movimiento económico en las regiones donde se desarrolla la actividad. Por ejemplo, en promedio, por cada puesto de trabajo directo en una empresa minera se crean otros cuatro empleos indirectos vinculados a proveedores de bienes y servicios, transporte, construcción, mantenimiento, hotelería, gastronomía, logística, ingeniería y múltiples actividades complementarias.
Con ese enfoque, la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) , con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Unión Europea (UE), presentaron el miércoles pasado el estudio «Oportunidades y desafíos para la industria en la cadena de valor minera», un relevamiento que buscó identificar las capacidades existentes en el país, las brechas pendientes y los sectores con mayores posibilidades de crecimiento.
El trabajo aparece en un contexto marcado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Aún así, hasta ahora, parte de las inversiones anunciadas todavía no se han traducido en actividad económica concreta y muchos proyectos continúan en fases de evaluación, ingeniería o búsqueda de financiamiento.
Salta
En Salta ya comenzaron a registrarse algunos movimientos asociados bajo el RIGI.
El caso más avanzado es la ampliación del proyecto Rincón Litio, de la angloaustraliana Rio Tinto, que comprometió una inversión de US$ 2.700 millones. Las obras comenzaron, pero aún transitan una etapa inicial y el grueso de las contrataciones y compras para proveedores todavía está por desarrollarse.
A esa iniciativa se suma Diablillos, el proyecto de plata y oro de la compañía canadiense AbraSilver, que ingresó al régimen con una inversión estimada en US$ 760 millones y prevé iniciar su construcción durante el segundo semestre de este año.
En paralelo, la minera china Ganfeng Lithium aguarda la aprobación nacional para incorporar al RIGI el megaproyecto de litio Pozuelos-Pastos Grandes (PPG), una iniciativa que contempla US$ 3.000 millones para integrar la producción de tres yacimientos de la Puna salteña.
En tanto, la canadiense First Quantum anunció que buscará adherir al régimen el proyecto cuprífero Taca Taca, cuya inversión supera los US$ 5.000 millones y figura entre los desarrollos de cobre más importantes del país.
Semáforo
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es el denominado «semáforo de oportunidades», que permite visualizar dónde existen capacidades productivas locales y dónde persisten dependencias del exterior.
El relevamiento identificó oferta nacional en 73 de los 91 rubros de demanda minera analizados, distribuidos en 16 jurisdicciones del país.
Los sectores que aparecen en verde ya cuenta con una base industrial significativa en el país. Allí se ubican los servicios de topografía y cartografía, geología, hidrología, ingeniería de proyectos, perforación, estructuras metálicas, módulos habitacionales, hormigón, tuberías, sistemas eléctricos, consumibles industriales, tratamiento de aguas, indumentaria de seguridad, autopartes, repuestos, logística y una amplia gama de servicios asociados a la operación minera.
Sectores donde persisten las brechas
Las zonas en rojo que consigna el semáforo del informe de la UIA y CAEM marca los sectores en donde participación nacional continúa siendo limitada o inexistente.
Entre las principales ausencias aparecen los instrumentos especializados de exploración, plataformas de perforación, maquinaria pesada para construcción, equipos móviles de gran porte, chancadoras, molinos SAG y hornos fundidores, entre otros equipos.
La misma situación se observa en insumos estratégicos como cianuro, soda ash, explosivos, neumáticos OTR y algunos reactivos químicos esenciales.
Las proyecciones incluidas en el trabajo muestran la magnitud de la demanda que podría generarse si la cartera de proyectos prevista logra avanzar.
En litio, los proyectos analizados representan inversiones por aproximadamente US$ 15.000 millones y una capacidad de producción cercana a las 400.000 toneladas de carbonato de litio equivalente.
En cobre, las estimaciones ascienden a US$ 40.000 millones y una producción potencial superior a 1,25 millones de toneladas anuales de cobre fino.
Solo durante la construcción de los proyectos modelo relevados, la demanda anual alcanzaría 200.000 metros cúbicos de hormigón, 45.000 toneladas de acero estructural, 300 kilómetros de tuberías, siete millones de metros cúbicos de movimiento de suelos y alrededor de 1,7 millones de horas-hombre de ingeniería.
Durante la etapa de operación, los requerimientos escalan significativamente e incluyen energía eléctrica, combustibles, reactivos químicos, mantenimiento industrial, repuestos, neumáticos, transporte, servicios técnicos y logística permanente.