Familiares de Palomo crearán fundación para preservar la obra del caricaturista
Familiares de Palomo crearán fundación para preservar la obra del caricaturista
▲ En la universidad también se aloja la muestra Palomo: Papel, tinta y memoria. Foto Germán Canseco
Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Sábado 6 de junio de 2026, p. 5
La familia de José Palomo Fuentes –conocido artísticamente como Palomo– creará una fundación para preservar y difundir la amplia y diversa obra de ese célebre caricaturista de origen chileno, fallecido el pasado 28 de marzo a los 82 años en la capital mexicana.
“Estamos en el proceso; es muy difícil, porque hay que seleccionar, catalogar y digitalizar el material. Luego debemos hacer todo el trámite burocrático que implica crear una fundación. Será binacional, aquí en México y en Chile, porque parte de su obra está en su país natal y otra, la mayoritaria, aquí”, explicaron su viuda, Zandra Reyes Dihmes, y su hijo Elías.
Al término de un homenaje póstumo efectuado la tarde del jueves en la Universidad del Desarrollo Empresarial y Pedagógico, donde además se inauguró la exposición Palomo: Papel, tinta y memoria, precisaron que el también escritor dejó un legado de 23 mil dibujos originales, además de pinturas y varios escritos.
Elías, quien fungía de colorista de la obra de su padre, añadió que entre los trabajos póstumos hay varios libros. “Uno ya está listo, se llama Los tiburones, basado en cuentos de Bertolt Brecht. Pero hay muchos otros trabajos que debemos revisar para publicar”.
También destacó que existen algunos episodios inéditos de El cuarto Reich, conocida historieta de corte político de la década de 1980 en la que el autor satirizaba con humor negro las dictaduras y regímenes autoritarios latinoamericanos.
Sobre la digitalización del acervo, señaló: “a partir de 2010 mi papá hizo mucho trabajo directamente en digital. La obra en formato impreso hay que digitalizarla lo antes posible, porque el papel se deteriora. Hay que ganarle al tiempo para que ese material perdure”.
Zandra Reyes informó del interés de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por resguardar el legado del artista chileno, a lo cual se negaron como familia.
“Quiere que le donemos la obra, pero no lo haremos porque queremos que Palomo siga vigente, que la gente lo conozca y la siga haciendo reír. No queremos que sus dibujos se queden guardados en cajones, sino mostrar la obra”, apuntó.
“Ojalá que esto permita que salgan muchos otros Palomos. Además, Pepe es conocido no sólo en México, sino en toda América Latina, Europa y Estados Unidos. No se puede perder todo ese acervo.”
De acuerdo con la viuda y el hijo del caricaturista, la fundación estará lista en el transcurso del año próximo.
Testimonio de nuestra era
Durante el homenaje, Zandra Reyes contó que Palomo empezó a dibujar a los 12 años, y que a partir de entonces nunca dejó de crear. “Siempre traía una libretita en su camisa y un lápiz, e iba anotando todas las cosas que a diario encontraba, para luego transformar lo que veía en un dibujo. Su obra reflejaba la realidad y las carencias de la gente más necesitada”, narró.
“La principal característica de su trabajo es el humor, un humor negro que supo expresar muy bien a través de su pluma aguda y valiente. Esto le permitió llegar a varios países y publicar en muchas revistas de humor de América Latina, Europa y Estados Unidos.”
Recordó que Palomo llegó a México por el golpe militar en Chile de 1973: “De ese turbio y amargo periodo de dolor que vivió el pueblo chileno, y luego otros países del sur del continente, nació El cuarto Reich, que marcó toda una etapa en México y América Latina. Esta historieta se publicó por primera vez en el periódico Unomásuno, en 1978, y luego en el periódico La Jornada”, del cual fue fundador.
De acuerdo con Zandra Reyes, la trayectoria de su esposo como caricaturista internacional “fue el resultado de mucho trabajo, horas de lectura, desvelo, miles de hojas arrugadas hasta conseguir un lenguaje que pudiera llegar al lector con claridad, a través de trazos limpios y sencillos”.
Afirmó: “la huella que deja Palomo no son sólo sus 23 mil dibujos originales, sino también pinturas, libros y muchos escritos. Pero lo principal es que él dibujó para que la gente sonriera, a través de una historia trágica que lograba transformar en humor”.
Concluyó: “hoy no está Pepe; se le echa mucho de menos, pero mientras haya alguien que vea sus dibujos y los lea, él seguirá vivo”.
Por su parte, la rectora María Esther Núñez Cebrero ponderó “el infinito legado ético, estético y cultural” de este genio del humor gráfico.
“A través de su trazo, convertido en crónica, propuesta y denuncia, demostró con destreza que el humor inteligente no se extingue”, asentó.
“Su obra es un testimonio histórico y social de nuestra era, un reflejo que guarda un mensaje mayúsculo capaz de abrir conciencias”, dijo, y consideró que para las nuevas generaciones “es la herramienta perfecta para enseñarles a mirar el mundo con creatividad y compromiso social”.
Como parte del homenaje, se inauguró la muestra Palomo: Papel, tinta y memoria, que incluye cartones pinturas y libros del creador, así como obras de otros 23 caricaturistas, entre ellos Mateo Villa, Caleón, Kemchs, El Wicho y Carlicaturas.