Jorge Astudillo, seremi de Minería región de Antofagasta: “La minería obliga a tener una …
Con 30 años de experiencia en mantenimiento industrial en Codelco, Glencore y CAP Minería, el nuevo seremi de Minería de la región de Antofagasta apuesta por la certeza jurídica, el diálogo territorial y el apoyo a la pequeña minería como ejes de su gestión.
Por Rodrigo Ramos
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No es común que un ingeniero con tres décadas de trayectoria en mantenimiento industrial, proyectos de alta complejidad y contratos millonarios decida dar el salto a la gestión pública. Sin embargo, Jorge Astudillo Godoy, el recién nombrado seremi de Minería de la región de Antofagasta, no es un funcionario típico. Su perfil, forjado en faenas de Codelco, Glencore y CAP Minería, combina el rigor técnico con una visión integral que él mismo describe como “una mirada de terreno”.
Astudillo Godoy es ingeniero civil egresado de la Universidad de Antofagasta, posee un MBA de la Universidad Católica del Norte, un Magíster en Dirección y Administración de Proyectos de la Universidad de Valencia y un diplomado en Administración de Contratos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Sin embargo, lejos de encerrarse en el mundo de los números, su discurso inaugural como autoridad regional está plagado de conceptos como “diálogo”, “confianza” y “desarrollo territorial”.
El nuevo seremi asume en uno de los escenarios más desafiantes del país. Antofagasta no solo concentra la mayor producción de cobre del mundo. También es el laboratorio donde se prueban las tensiones clásicas de la minería chilena: demanda hídrica, impacto ambiental, relación con comunidades históricamente postergadas y la necesidad de agregar valor local. En ese contexto, Astudillo Godoy tiene clara su hoja de ruta.
El motor minero de Chile y el mundo
En sus primeras declaraciones, el seremi fue directo. Al preguntársele sobre las tres prioridades principales para los próximos doce meses, partió con una afirmación política clara: “Existe un mandato presidencial y un instructivo ministerial que establece las prioridades y énfasis a considerar en la gestión regional”. Se refería al plan del presidente José Antonio Kast, cuyo sello ha sido impulsar la inversión privada y reducir la burocracia estatal.
“Para ello es necesario impulsar la inversión minera, generando las condiciones necesarias que entreguen certeza jurídica, estabilidad tributaria y una tramitación ambiental más eficiente, cumpliendo la normativa vigente”, afirma Astudillo. La frase responde a que en los últimos años, los proyectos mineros en Chile han enfrentado demoras en los permisos ambientales y cambios regulatorios que generaron incertidumbre en los mercados internacionales. El seremi apuesta por acelerar los tiempos sin bajar los estándares, un equilibrio delicado.
Sin embargo, la segunda prioridad revela una preocupación que va más allá de las salas de directorio. “En concordancia con las medidas del Plan de Reconstrucción Nacional, resulta indispensable fortalecer el desarrollo territorial, asegurando que los beneficios de la minería lleguen de manera concreta a las comunidades, a través de empleo de calidad y encadenamientos productivos”, señala.
La tercera prioridad apunta a un eslabón muchas veces olvidado: la pequeña minería. “Asegurar la continuidad operacional de la pequeña minería en condiciones seguras, a través de instrumentos de apoyo como el Pamma, programas de asistencia técnica en terreno y el acceso paulatino al uso de tecnologías”, detalla. Y agrega un guiño a la equidad de género: “Es importante considerar el valioso trabajo de las integrantes de la Mesa Mujer y Minería, como también el impulso a la Estrategia Nacional de Proveedores y la Estrategia Nacional de Minerales Críticos”.
El diálogo como antídoto
Si hay un punto donde Astudillo Godoy se muestra más enfático, es en la necesidad de reconstruir la confianza entre el sector minero y las comunidades. “No tengo ninguna duda de que el diálogo es una herramienta fundamental para la sostenibilidad del sector”, afirma. Y rápidamente pone sobre la mesa una iniciativa que valora especialmente: la Estrategia Regional Minera para el Bienestar, impulsada por el Gobierno Regional. “Propone una gobernanza basada en la articulación permanente con los actores públicos, privados, la academia y las comunidades”, explica.
Según el seremi, esta estrategia ya ha estimulado espacios de participación, comisiones y mesas de trabajo donde se recogen las inquietudes desde los territorios para luego levantar propuestas priorizadas. “Nuestro rol como Estado es facilitar el diálogo, generar confianza y transparencia, de tal manera que el desarrollo de los territorios se construya junto a las comunidades”, sentencia.
Astudillo Godoy sabe que la retórica del diálogo debe ir acompañada de acciones concretas. Por eso, en sus primeras semanas ya se ha reunido con todas las asociaciones, gremios y sindicatos de pequeña minería de Taltal, Tocopilla, Antofagasta y Calama. “Ha sido un diálogo respetuoso y directo, donde he fijado tareas que iremos desarrollando como equipo y que iremos informando a sus dirigentes”, asegura.
La apuesta por la pequeña minería no es un gesto simbólico. Según detalla el seremi, su “carta de navegación” es la Política de Fomento a la Pequeña Minería 2025–2034, un instrumento que establece un enfoque integral. Entre las medidas concretas destacan el fortalecimiento del acceso a financiamiento, la incorporación de tecnología e innovación, programas de capacitación y asistencia técnica, y el impulso a mejores estándares de seguridad y sostenibilidad ambiental.
“Me he reunido con todas las asociaciones, gremios y sindicatos escuchando sus necesidades, sus aspiraciones y los desafíos”, reitera.
Exigencias ambientales
Otro de los temas cruciales que enfrenta el nuevo seremi es cómo conciliar el crecimiento minero con las exigencias ambientales y climáticas. Como es sabido, la minería es una de las principales usuarias de agua de la región de Antofagasta. Frente a esto, Astudillo Godoy fue categórico: “La minería obliga a tener una mirada integral”.
Explica que trabaja de manera coordinada con las carteras de energía, medioambiente y obras públicas. “Para ser competitivos, los procesos deben ser eficientes, lo que implica, por ejemplo, el uso de energías renovables, incrementar el número de proyectos de desalinización a los ya existentes y observar el cumplimiento de los estándares ambientales en todos los proyectos que sean sometidos a evaluación”, detalla.
El seremi no solo habla de mitigación, sino de una oportunidad estratégica: “La idea es que el crecimiento de la minería sea compatible con los desafíos ambientales, posicionando a Chile como un líder en producción responsable de minerales críticos para la transición energética”. Esta frase resume su enfoque: no se trata de frenar la minería, sino de modernizarla para que sea parte de la solución climática, no del problema.
Exponor: vitrina y motor
La Exposición Internacional Minera, Exponor, es uno de los eventos más destacados del sector en la región, y Astudillo Godoy la ve como una plataforma insustituible. “Exponor no es solo una vitrina internacional, es una oportunidad concreta para que la región capture mayor valor, impulse su competitividad y consolide su liderazgo en la minería global”, afirmó.
Como seremi, está impulsando una participación que permita visibilizar a proveedores locales, fomentar la innovación y fortalecer los encadenamientos productivos. “Hace un par de días participé junto a otras autoridades en una reunión de coordinación con actores públicos y privados, para generar instancias de vinculación entre grandes compañías y empresas regionales, promoviendo la transferencia tecnológica y la inclusión de nuevos actores”, relató.
Esta visión de “clúster minero” -donde grandes empresas y pymes se articulan en un ecosistema de innovación- es precisamente lo que muchas regiones mineras del mundo han intentado replicar. Astudillo Godoy, con su experiencia en mantenimiento industrial, sabe que la competitividad no depende solo de los recursos naturales, sino de la capacidad de generar conocimiento y servicios de alto valor agregado.
Las primeras señales
Aunque aún es pronto para evaluar su gestión, las primeras señales de Astudillo Godoy son positivas entre los actores del sector. Su voluntad de reunirse cara a cara con los gremios de la pequeña minería, su enfoque en colaborar con otras áreas y su apoyo a un proceso ambiental efectivo (sin bajar los estándares) muestran que es una autoridad práctica.
El desafío considerable será mediar entre intereses distintos: las grandes empresas requieren certidumbre y plazos; las comunidades exigen beneficios tangibles y respeto por su entorno; el gobierno central pide resultados económicos; y el cambio climático impone límites cada vez más estrechos. Astudillo Godoy parece consciente de que la única salida es la coordinación. “Trabajamos de manera coordinada con las carteras de energía, medioambiente y obras públicas”, repite.