José Cueli: ¿Y dónde está tu padre?
¿Y
dónde está tu padre? No está, dice que fue al futbol y ni le interesa porque ya sabe que van a perder, no lo encuentro, nunca lo conocí, no aparece, es todos los hombres, ninguno está con sus hijos, todos están con los hijos de todos, todos los hombres de Neza son padres de todos los hijos, todos los hijos tienen por padre a todos los hombres de Neza, no te olvidan, ven el futbol en la televisión de la esquina, en los barrios siempre buscando al mejor delantero o buscando al padre en el llano, te quieren, pero no están contigo, quieren que estén; todos los hombres son tu padre, los padres quieren a sus hijos, pero no están, todos los hijos son sus hijos, en Neza antes de nacer los niños mueren, no saben si nacieron para ir al infierno o están vivos o están muertos, mueren en placitas del pueblo, con dignidad, sin teatro, sin que salga en los periódicos, sin que sea noticias, sin que lleguen los de las cámaras de la televisión, ni de cine, sin que los representen en el teatro, por eso los de Neza mueren sin libertad pero con rabia, con mucha rabia, pero sin teatralidades, como se debe morir, sin ser, sin actuar, como parte de un camino, sin temblar, sin saber dónde está el punto que distingue la vida de la muerte, sin ayes, sin oraciones, sin entierros, el lago se encarga de ellos, el paso de la vida a la muerte en el vientre de la madre que es el lago sin adioses, ni despidos, ni testamentos, que los testamentos son criminales y fraudulentos, verdaderos signos de acumulación, que no se llevan nada, que nada es de uno, que artificialmente tratan de marcar la línea entre la vida, la muerte sin funerarias, ni chistes, ni café con piquete; con dolor que no duele, será porque nadie se ocupa, no saben que nacieron descuartizados, ellos escuchan la música silenciosa del pianista, de las montañas, agua, de los buitres, gusanos y parásitos que son compañía, que van apareciendo como sinfonía, que es la música más armónica que se haya escuchado, la muerte es aburrida por cotidiana y repetida, no es noticia, no se sabe si está muerta o viva, hay que buscar, hay que investigar, criticar, buscar explicaciones, echar toneladas de aburrimiento, más rabia para tapar el lago, no sentir enmascarar el dolor que ya no duele, si no estuvieras muerto, sino vivo, es tal el dolor rabioso que ya no duele, que si doliera mejor te enterrabas, aunque te sobra valor para enterrarte, ni madres, entiérrate, necesitas unos ejercicios como de los maestros Eckart para joderte y enterrarte, el cuerpo no importa, sólo el espíritu, o la sique o como se llame en última instancia, qué carajos importa, en Neza no se vale, todos se van a burlar de ti, para qué matar, con repartir mi comida de dos días estoy muerto, porque el entierro es la desesperación, la rabia enterrada, hay que aceptarse como uno es, unos pobres, otros jodidos, otros de plano dados a la desgracia, otros ricos, otros con cara de alcayata, hay que joderse, es la desesperación, por eso Judas no fue directo al infierno de los infiernos, para que aprenda a joderse, tiene toda la eternidad de tiempo para aprenderla, dicen que todavía no la aprende, pero paciencia, mucha paciencia, el cambio es muy lento, poco a poco el único cambio está dado por el aprendizaje del caos al desorden, a aprender lo nuevo que es el nuevo orden para desordenarlo, todo otra vez una y otra vez, aprender, cambiar por eso, para aprender, cambiar se requiere toda la eternidad, por eso de la muerte a la vida a la muerte no hay pasos, sólo una dinámica, el desorden es muerte, no hemos aprendido la vida, no hemos aprendido a vivir, en Neza ya sabemos morir, que es el primer paso para aprender a morir, sabemos que es vivir, que no es algo espectacular, si no sabemos qué es vivir, hemos venido aprendiendo a sobrevivir, la diferencia entre la vida y muerte, aunque a veces no lo sabemos que no sabemos; se sobrevive poco, pero se sobrevive en el hambre, se nace muerto, pero se sobrevive.