Tejidos de pterosaurio conservados por 113 millones de años – Agência Brasil
Investigadores de Brasil, Australia, Alemania y Estados Unidos han identificado un nuevo mecanismo global de fosilización que puede conservar tejidos blandos e incluso esteroides, moléculas orgánicas extremadamente frágiles, en un pterosaurio del período Cretácico. El fósil del reptil volador fue encontrado en la Formación Romualdo, en la cuenca de Araripe, en el estado de Ceará.
El estudio, hasta la fecha sin precedentes y basado en análisis avanzados de geoquímica, microscopía y tomografía 3D, revela que las bacterias oxidantes de azufre desempeñaron un papel crucial en la rápida mineralización del fósil, asegurando su excepcional conservación tridimensional.
El trabajo reunió a especialistas de 15 instituciones internacionales y presentó análisis de tomografía, geoquímica isotópica, microscopía electrónica y espectrometría de masas.
“La conservación de este pterosaurio es extraordinaria. Se trata de tejidos y moléculas que, en condiciones normales, desaparecerían en unos pocos días. Poder examinar este nivel de detalle, más de 100 millones de años después, demuestra que la cuenca de Araripe es uno de los yacimientos fósiles más importantes del mundo”, destaca con entusiasmo el paleontólogo Alexander Kellner, del Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), uno de los autores del estudio.
Klitin Grici, catedrática titular de la Cátedra John Curtin y directora fundadora del Centro de Geoquímica Orgánica e Isotópica de Australia Occidental en la Universidad de Curtin, sostuvo que los descubrimientos abren una nueva perspectiva sobre la formación de fósiles.
“Este fósil es una verdadera cápsula del tiempo: no solo está magníficamente conservado, sino que, por primera vez, hemos detectado trazas de esteroides en un pterosaurio, lo que proporciona más evidencia de que estas criaturas probablemente se alimentaban de peces o calamares”, afirmó Klitin.
La investigación indica que se trata de un proceso de“efecto dominó”, donde la descomposición inicial del animal genera microentornos químicos que favorecen a microorganismos específicos. Estos microbios desencadenan una serie de precipitaciones minerales (sulfatos, fosfatos y varias fases de carbonato) que encapsulan el fósil antes de que los tejidos y las biomoléculas se degraden.
“Este descubrimiento transforma nuestra comprensión sobre la formación de fósiles excepcionales. Hemos demostrado que los microbios pueden crear microentornos altamente eficaces para preservar tejidos y moléculas que normalmente desaparecerían en pocos días. El estudio evidencia que la cuenca de Araripe sigue revelando secretos extraordinarios. Este trabajo refuerza la importancia científica y patrimonial de la región”, afirma el profesor Antônio Álamo Feitosa Saraiva, de la Universidad Regional de Cariri.
“Los pterosaurios eran reptiles voladores que coexistieron con los dinosaurios y fueron los primeros vertebrados en lograr el vuelo propulsado, con algunas especies alcanzando envergaduras enormes, superiores a los 10 metros. Este ejemplar pertenece al grupo Anhangueridae y tenía una envergadura de cerca de 8 metros”, explica el profesor Renan Bantim, conservador del Museo de Plácido Cidade Nuvens, donde se encuentra el ejemplar.
“Más allá de la cuestión científica, es importante destacar la colaboración entre el Museo Nacional/UFRJ y la Universidad Regional de Cariri (URCA), la cual tiene una larga trayectoria y ha permitido descubrimientos espectaculares. Actualmente, mediante el Instituto Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (INCT Paleovert), podemos establecer colaboraciones como esta, liderada por la Universidad Curtin de Australia, y trabajar a la vanguardia del conocimiento en la investigación de organismos que habitaron nuestro planeta hace millones de años”, enfatiza Kellner.
El estudio se publicó el 18 de junio en la revista iScience.