Decomiso de pepino de mar evidencia el avance de la pesca ilegal en Yucatán
El reciente decomiso de 250 kilogramos de pepino de mar en el puerto de Dzilam de Bravo, a manos de la Secretaría de Marina (SEMAR), encendió las alertas sobre la persistencia del furtivismo de especies de alto valor en el litoral yucateco. El aseguramiento, que incluyó una embarcación menor y equipo especializado de buceo, exhibe un problema estructural profundo: el abandono del sector pesquero y la operación de redes clandestinas de exportación.
Al respecto, Renata Terrazas Tapia, directora ejecutiva de Oceana México, señaló en entrevista que estos operativos reflejan dos realidades críticas. Por un lado, confirman que la captura ilegal de especies en veda permanente sigue activa debido a su alta demanda en el mercado negro internacional. Por el otro, evidencia el grave impacto ecológico y el detrimento económico que sufren los pescadores locales que sí respetan las restricciones de captura.
«Estos decomisos, como el de Dzilam de Bravo, son de una especie de altísimo valor que entra directamente al mercado negro para su exportación», advirtió Terrazas Tapia, quien subrayó que el furtivismo es el síntoma de una problemática mayor vinculada a la precariedad laboral en el mar.
Oceana México pide atender las causas de la pesca ilegal
Para la directiva de Oceana México, el combate a la pesca ilegal no se resolverá únicamente con patrullajes, sino atendiendo las condiciones de vida de las comunidades costeras. Comparó la situación de inestabilidad, falta de prestaciones y bajos ingresos de los hombres de mar con la realidad que enfrentan los jornaleros agrícolas del país.
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«Es impensable que quienes se dedican a poner alimentos en la mesa no puedan siquiera cubrir sus necesidades básicas», criticó, haciendo un llamado enérgico a los tres órdenes de gobierno para garantizar derechos laborales que permitan a los pescadores vivir dignamente de la actividad legal.
A las puertas del inicio de la temporada de captura de langosta, este 1 de julio, Terrazas Tapia urgió a las autoridades a reforzar de inmediato la inspección y vigilancia, así como a consolidar una de las demandas históricas del sector: un sistema nacional de trazabilidad. Este mecanismo garantizaría que el producto que llega a las mesas sea de procedencia legal y cumpla con las tallas mínimas de conservación.
Autoridades reportan cambios en la operación del furtivismo
Las estadísticas del último lustro confirman el daño ecológico en la región. Informes de la CONAPESCA, la PROFEPA y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) revelan que los aseguramientos de pepino de mar en Yucatán ahora oscilan entre los 20 y los 250 kilogramos por operativo.
Esta reducción en los volúmenes —lejos de las toneladas incautadas en la década pasada— responde a un cambio de estrategia de los grupos furtivos hacia la «pesca hormiga», motivada no solo por el endurecimiento de la vigilancia, sino por un hecho alarmante: la biomasa de la especie en el subsuelo marino yucateco se encuentra severamente mermada.
El pepino de mar también protege al ecosistema
Más allá de su valor comercial en el mercado asiático, el pepino de mar cumple una función biológica insustituible. El biólogo Salvador Castell González explicó que estos equinodermos habitan en el fondo marino, donde consumen la materia orgánica en descomposición, manteniendo el equilibrio biótico del ecosistema.
El especialista detalló los tres grandes servicios ambientales de esta especie: saneamiento, al limpiar el lecho marino y facilitar el desarrollo de otras formas de vida; estructura del suelo, ya que su movimiento y actividad ayudan a la compactación del suelo marino; y mitigación del cambio climático.
Asimismo, apuntó que al procesar la arena, excretan carbonato de calcio. Este proceso ayuda a regular el pH del océano y a neutralizar el dióxido de carbono, convirtiendo el fondo del mar en un aliado crucial contra el calentamiento global.
«Lo que necesitamos es una apuesta real del gobierno mexicano para combatir la pesca ilegal y construir las bases de una actividad sustentable», concluyó la titular de Oceana México, recordando que proteger los ecosistemas hoy es garantizar el futuro de la pesca en Yucatán.