Con danza y un clásico plantean la importancia del vínculo familiar
▲ La adaptación teatral de la obra de Antoine de Saint-Exupéry busca atrapar a un público infantil sin olvidar a los adultos, en quienes espera generar empatía hacia los más pequeños.Foto cortesía de Fundación Arte Vivo
Omar González Morales
Periódico La Jornada
Viernes 10 de julio de 2026, p. 7
La obra El niño que cabalga asteroides es una adaptación basada en el clásico literario El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Con coreografía de Reyna Pérez y protagonizada por Estefanía Muñoz, la obra narra la vida de una niña juguetona cuyos padres la ignoran y la reprenden; sin embargo, uno de los padres entabla un viaje con el misterioso príncipe que le enseña las lecciones que aprendió durante sus travesías espaciales. La obra se presentará el 11 y 12 de julio en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart).
En entrevista con La Jornada, Estefanía Muñoz habló sobre el reto de adaptar esta obra que se ha convertido en un clásico de la literatura juvenil y la importancia de no dejar de lado la inocencia de la infancia ante los misterios de la vida:
“Es un papel muy grande, importante. Desde que empecé a interpretarlo tuve que buscar varios tipos de movimientos para no verme como mujer adulta y que me pudiera acercar a cómo se ve un niño. Es un personaje transparente, empático; entonces, tuve que pensar cómo serían mis reacciones como el Principito. Es complicado dirigir una danza hacia los niños por cómo pueden interpretar la historia”, dijo.
Realizada por unos 15 integrantes de Ardentia Compañía de Danza, la obra recurre a frases claves para que los pequeños puedan identificarse mediante la empatía con los personajes. El contenido también está dirigido a los padres, con la intención de que puedan valorar los sentimientos de sus hijos y que les permitan jugar con libertad:
“Queremos que los niños tengan un acercamiento y entiendan lo que sucede a su alrededor. Hay juegos y bromas, como que le quitan la silla a un personaje, similar a las travesuras, para enganchar a los niños mediante la risa. Uno podría decir que es sencillo, pero cuando interpreté el personaje tuve que acercarme nuevamente a la novela para recordar, y lo complemento con mi experiencia de vida. Hace poco viví un duelo y la historia de El Principito me ayudó mucho porque me aterrizó con la frase: ‘lo más importante es invisible para los ojos’”, aseguró.
Para Estefanía, el tema principal que aborda la obra es la importancia de que los progenitores pongan más atención en las actividades de sus hijos, “el vínculo entre familias y que dar tiempo a nuestros seres queridos. En la historia, cuando el padre termina el viaje con el Principito, entiende que debe aprovechar todo el tiempo que tiene para estar a su lado. Ahí comienza a jugar más con la niña”.
La bailarina y sicóloga afirma que la clave está en repensar lo que significa la rutina para revalorizar todo aquello que da forma a nuestra vida diaria, porque “a veces ponemos tantas trabas que no nos damos cuenta de los otros ni de uno mismo. Hay que aprender a darnos un ‘apapacho’. No sé si con eso pueda uno acercarse a su niño interior, pero sí darnos la oportunidad de sentir lo que queremos y considerarnos más.
“Mi parte favorita es cuando bailo con el zorro, me recuerda mucho cómo era de niña, porque ese personaje animalesco es muy tímido y teme brindar la confianza de su amistad. El diálogo dice: ‘no podemos ser amigos, primero tienes que domesticarme’. Con base en eso, los movimientos son más sutiles porque la intención es dar confianza al otro personaje”, comentó.
El niño que cabalga asteroides se presentará con una función relajada hoy a las 15 horas, en versión completa el sábado 11 a mediodía y el domingo a las 15 horas en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes, en el Cenart (avenida Río Churubusco 79, colonia Country Club). La última función será transmitida a través del sitio web intefaz.cenart.gob.mx.