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¿Los tiburones aprendieron a seguir barcos? Científicos investigan cambios en su comportamiento

 ¿Los tiburones aprendieron a seguir barcos? Científicos investigan cambios en su comportamiento
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¿Los tiburones aprendieron a seguir barcos? Científicos investigan cambios en su comportamiento

by websys 21 de julio de 2026

Como de película: el pescador siente que algo grande mordió el anzuelo, comienza a recoger la línea, pero antes de que la captura llegue a la embarcación aparece un tiburón y arranca el pez… a veces solo queda la cabeza; otras, una línea rota, equipo dañado y una jornada perdida, solo que no es un guion cinematográfico.

La escena es real y se repite con suficiente frecuencia en aguas del Atlántico y el Golfo de México como para que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pusiera en marcha una estrategia para determinar si algunos tiburones han aprendido a relacionar los barcos pesqueros con un “buffet” disponible.

El fenómeno se conoce como depredación de tiburones y consiste en el robo o daño de peces que ya fueron enganchados por pescadores.

La NOAA reconoce un aumento en los reportes y advierte consecuencias económicas, mayor mortalidad de especies liberadas y experiencias de pesca cada vez más frustrantes.


No obstante, esto no quiere decir que los tiburones estén buscando personas ni que haya comenzado una ola de ataques contra bañistas.

Tiburones reconocen motores

La hipótesis que más preocupa a los científicos es que algunos ejemplares de tiburón estén aprendiendo a identificar los sonidos y movimientos que anuncian una oportunidad de alimentación.

La evidencia emergente indica que encuentros repetidos podrían llevar a ciertos tiburones a asociar el ruido de un motor, el levantamiento de redes o palangres y el descarte de peces pequeños con comida accesible.

Una vez aprendida la relación, los animales podrían permanecer cerca de sitios frecuentados por pescadores o volver cuando detectan esas señales.

La NOAA identificó zonas de alto riesgo de depredación en el sureste de Estados Unidos.

Por ello, durante este 2026, investigadores trabajarán con pescadores comerciales para instalar estaciones de escucha y colocar transmisores acústicos en tiburones capturados en esos puntos.

Los dispositivos permitirán seguir durante un año sus desplazamientos y saber si son unos cuantos ejemplares los que se especializan en robar capturas o si el comportamiento se extiende a poblaciones completas.

Problema añejo

Los tiburones no comenzaron a robar peces recientemente, existen descripciones de este comportamiento desde hace más de 100 años, pero la expansión de la pesca recreativa, el aumento de capturas liberadas y la recuperación de algunas poblaciones multiplicaron el contacto entre personas y depredadores.

Un estudio publicado en el ICES Journal of Marine Science reunió literatura científica, encuestas a pescadores y registros en redes sociales desde Maine hasta Texas y el Caribe estadounidense.

Los investigadores documentaron 207 combinaciones de depredación, con al menos 51 especies de peces afectadas y 22 especies de tiburones involucradas.

Los tiburones toro y los tiburones banco de arena aparecen con mayor frecuencia en los reportes, ambos pueden aprovechar peces debilitados mientras son llevados hacia la superficie, especialmente pargos, meros y otras especies valiosas para la pesca recreativa.

La NOAA inició en mayo de 2026 una evaluación de la población del tiburón banco de arena, cuyos resultados se esperan a principios de 2027, y si los nuevos métodos funcionan, también analizará al tiburón toro, cuyo estado poblacional permanece incierto.

Pescadores dieron su testimonio

Un estudio encabezado por investigadores de Northeastern University y Mississippi State University, con participación de especialistas de la NOAA, encuestó a 740 pescadores recreativos de Texas, Luisiana, Mississippi, Alabama y Florida, en el cual, 78.6% aseguró haber perdido alguna captura ante un depredador.

El reporte indica que el 81.8% de participantes dijo haber presenciado un episodio similar, aunque los datos corresponden a las experiencias y percepciones de los participantes, no al seguimiento científico de cada pez enganchado.

Los participantes estimaron una frecuencia mediana de depredación de 30%, aunque el estudio se basó en experiencias y percepciones de pescadores, no en el seguimiento de cada pez enganchado.

Solo 20.1% aseguró haber modificado su forma de pescar a causa del problema.

Los investigadores observaron que los operadores comerciales y de viajes de pesca suelen cambiar más su comportamiento que quienes salen en embarcaciones privadas, una señal del peso económico que pueden alcanzar estos encuentros.

¿Qué pasa con las personas?

No existe evidencia de que el incremento de tiburones alrededor de barcos pesqueros se traduzca automáticamente en más ataques contra nadadores.

El Archivo Internacional de Ataques de Tiburón confirmó 65 mordeduras no provocadas en todo el mundo durante 2025, una cifra inferior al promedio anual de 72 registrado en la década anterior.

Estados Unidos reportó 25 casos, de los cuales Florida contabilizó 11, por debajo de su promedio reciente de 18.

La depredación ocurre cuando un tiburón intenta comer un pez enganchado, herido o incapaz de escapar con normalidad, pues la presencia de carnada, sangre, peces descartados y líneas en movimiento crea una situación diferente a la de una persona que nada en una playa.

Medidas de protección

La NOAA analiza dispositivos electromagnéticos y distintos metales que buscan aprovechar la sensibilidad de los tiburones a campos eléctricos, algunos experimentos han mostrado resultados alentadores, pero la reacción cambia según la especie, el entorno y la forma de pesca.

Un estudio realizado en las islas Cocos, en Australia, encontró que un dispositivo eléctrico redujo la depredación en 63%, los autores del análisis de 100 años advierten, sin embargo, que no existe una solución universal capaz de funcionar con todas las especies y en todas las pesquerías.

Otras medidas bajo estudio incluyen cambiar de sitio cuando comienzan los robos, reducir el tiempo que el pez permanece enganchado y modificar ciertas prácticas de descarte, estas acciones pueden disminuir las oportunidades, pero no garantizan que el tiburón se aleje.

La eliminación masiva de ejemplares tampoco aparece como una salida sencilla, algunas especies pueden capturarse dentro de cuotas reguladas, mientras otras están protegidas.

Reducir poblaciones sin saber qué individuos provocan los incidentes podría dañar la recuperación de animales que crecen lentamente y tienen pocas crías.

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Tags: Pesca
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