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Oro en tus manos: minería urbana – El Economista
En el mundo, más del 75% de las personas tiene un celular. En México más del 80%.
Un celular puede tener, al menos, un par de decenas de metales y muchos minerales.
El oro, la plata, el paladio, el cobre y el magnesio son parte de lo que da vida a esa cajita hermética que nos acompaña como cencerro todo el día.
Aunque la cantidad de esos materiales en cada aparato es muy pequeña, si reunimos entre 30 y 40 celulares podríamos acumular hasta un gramo de oro.
¿Por qué sirve hacer estos cálculos?
Porque la industria minera, de la que depende que tengas en tus manos un celular, una computadora y muchos de los equipos y enseres electrónicos que usas, es una de las actividades más destructivas de los ecosistemas y los recursos naturales. Pero ¿estarías dispuesta a salir de tu casa sin celular? Seguro la respuesta es no.
Una de las soluciones para evitar que los ecosistemas de los que dependemos se destruyan está también en nuestras manos: se llama minería urbana.
En lugar de extraer materiales vírgenes de los ecosistemas, podemos reunirlos y reusarlos de los productos que circulan en nuestra vida con un esfuerzo y una huella ecológica muchísimo menor que la minería tradicional.
Porque, dicen los geólogos, en los depósitos naturales por cada tonelada de tierra que se extrae y procesa se extrae máximo entre uno y dos gramos de oro. Y esto implica muchas hectáreas de vegetación que se remueve, de agua y aire que se contamina y de daños a la salud de quienes trabajan en esas minas, es decir, un costo ambiental y social que podría evitarse.
La minería urbana abre una gran oportunidad de negocio y de cuidado de la naturaleza. Es una posibilidad para aprovechar materiales ya disponibles en nuestras casas y ciudades y cada vez más escasos en la naturaleza, cuya obtención genera mucho deterioro.
Las ciudades son un sitio con gran potencial para acopiar estos materiales que normalmente se tiran a la basura, o en el mejor de los casos, se almacenan en el fondo de un mueble.
Datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente indican que cada año se producen 54 millones de toneladas de teléfonos, computadoras y otros equipos electrónicos. ¿Te imaginas el volumen de materiales útiles que están ahí casi listos para reusarse?
Las empresas mineras, las de semiconductores, las de electrónicos, que son parte de una misma cadena de valor, tendrían que voltear a ver con ojo más agudo esta opción; y nosotros, las y los consumidores, pensar si necesitamos comprar un nuevo celular cada año y a dónde llevar los que ya no nos sirven o no queremos.
*La autora es subsecretaria de Política Ambiental y Recursos Naturales, de la Semarnat.