Baja California: El destino náutico que está listo para brillar en el escenario mundial
Siempre he creído que Baja California es un gigante dormido en el turismo náutico. Sus costas resguardan historias de navegantes, pescadores y aventureros que han encontrado en estas aguas un santuario inigualable. Sin embargo, la pregunta es inevitable: ¿por qué no estamos en la élite mundial del turismo marítimo cuando tenemos todo para estarlo?
Desde hace décadas, Ensenada ha sido un referente en la pesca deportiva.
Las embarcaciones de California y más allá han surcado nuestras aguas en busca de especies que hacen de este destino un paraíso para los aficionados. Pero lo que comenzó como una actividad de nicho se ha convertido en una industria con potencial de crecimiento exponencial.
Hoy, el turismo de cruceros es una de las principales fuentes de visitantes en la región, con miles de pasajeros desembarcando cada semana. Y a pesar de eso, seguimos operando con una infraestructura que tiene una gran oportunidad de mejorar para responder a la demanda creciente.
El puerto de Ensenada ha sido fundamental en la conectividad marítima del Pacífico, pero estamos rezagados frente a destinos que han apostado por la modernización.
Basta con ver lo que ha ocurrido en lugares como Los Cabos o La Paz, donde la inversión en marinas y servicios ha catapultado a estas ciudades al mapa del turismo náutico de alto nivel.
Baja California tiene algo que pocos pueden ofrecer: la combinación perfecta entre aventura, naturaleza y una gastronomía que sorprende a cualquiera.
Con una apuesta firme por el desarrollo portuario, podríamos convertirnos en un imán para embarcaciones de lujo, superyates y una clientela dispuesta a invertir en experiencias premium.
Los números no mienten. En la última década, el turismo de cruceros ha sido una de las actividades más rentables a nivel global. Ensenada ha mantenido un flujo constante de cruceros, pero el reto está en retener a esos turistas, en ofrecerles algo más que una escala de pocas horas.
En otros destinos, los visitantes encuentran paseos en veleros, excursiones de buceo en arrecifes protegidos, avistamiento de fauna marina con guías especializados. Aquí tenemos la materia prima, pero nos falta el modelo que lo haga rentable y sostenible.
Si algo me queda claro es que la demanda está ahí. Cada vez más viajeros buscan experiencias auténticas, lejos del turismo masivo y de los destinos saturados. Baja California puede ser ese refugio exclusivo donde el lujo y la naturaleza se encuentran sin artificios. Imagino un escenario donde nuestras costas sean el epicentro de regatas internacionales, donde las marinas reciban yates de todo el mundo y donde los turistas no vengan solo por unas horas, sino que hagan de Ensenada su puerto base para explorar el Pacífico.
El éxito de esta transformación radica en la visión con la que se aborde. No se trata solo de ampliar puertos o construir más marinas, sino de integrar a la comunidad en este crecimiento. He visto casos de éxito en otras partes de México, donde los pescadores locales se han convertido en operadores turísticos, donde el turismo sostenible es una prioridad y no solo un eslogan.
El turismo náutico no sólo genera derrama económica, también transforma destinos cuando se hace con inteligencia.
Baja California está lista para dar el gran salto y consolidarse como un destino náutico de primer nivel. No es una idea lejana, ni un sueño inalcanzable.
Tenemos la ubicación, los recursos naturales y el talento para lograrlo. Si se apuesta por la modernización, por la innovación y por la integración de la comunidad, no hay duda de que nuestras costas serán referencia obligada en el turismo marítimo mundial.
Es momento de zarpar, hacia una nueva era con confianza y determinación.
*El autor es presidente de Proturismo Ensenada