Resplandece obra de Chávez Morado
▲ Mural interior derecho de La historia de la medicina prehispánica, de José Chávez Morado.Foto tomada del portal de la casa restauradora Rimane
Merry MacMasters
Periódico La Jornada
Miércoles 31 de diciembre de 2025, p. 3
Después de más de 70 años de estar relativamente apartado de la mirada pública, el par de murales de La historia de la medicina prehispánica, que el pintor guanajuatense José Chávez Morado (1909-2002) ejecutó en 1954, ahora se pueden admirar a plena luz del día. Los murales fueron realizados a invitación del arquitecto Alejandro Prieto Posada, quien diseñó y construyó entre 1952 y 1954 las instalaciones de la empresa privada Laboratorios Ciba de México, ubicados a unos pasos de la estación del Metro General Anaya. La obra más visible siempre fue la que recubre la pared que da a la calzada de Tlalpan, mientras la segunda se realizó en interiores. Su temática se relaciona con las prácticas y la concepción prehispánica que se tenía acerca de la medicina.
Actualmente, la empresa farmacéutica ya no existe y los edificios y terreno que ocupó se convirtieron en una pequeña plaza comercial con diferentes negocios. Los murales de Chávez Morado, de quien este 4 de enero se conmemoran 116 años de su natalicio, y que pintó con el apoyo de los artistas Jorge Best (1924-2002) y José Perea, pertenecen ahora a una cadena canadiense de comida rápida instalada en el país desde 2017. En 2024 ambos murales fueron recuperados por el taller de restauración de bienes muebles e inmuebles Rimane.
El mural interior, de mayores dimensiones, se conforma de dos paredes en las que Chávez Morado combinó el fresco con el mosaico de vidrio, dando continuidad con la pieza exterior. Para la obra interior, la intervención consistió en limpieza, consolidación y resane de grietas, eliminación de intervenciones precedentes, recuperación de tramos de mural que se encontraban cubiertos por elementos decorativos y reintegración de color.
En el mural exterior, afectado por la exposición a factores ambientales y marcado por pérdida de elementos decorativos (piedras y mosaicos), se realizó una profunda consolidación, resane, reconstrucción y reintegración de faltantes, logrando la recuperación de la lectura estética. Su composición, de mayor sencillez, está dominada por una gran figura de la muerte en la que se combina el mundo prehispánico y el popular.
Recreación del mundo prehispánico
Con mucha imaginación y colorido, el mural interior recrea el mundo prehispánico. En la parte inferior de la pared más pequeña en dimensiones hay una gruta con un manantial en la que se observa a Chalchiuhtilicue, la contraparte femenina de Tláloc y deidad de las aguas que corren.
De acuerdo con la descripción de Rimane, respecto al mural interior izquierdo, en el pensamiento prehispánico el agua simboliza el fundamento de la vida, al ser esencial para su desarrollo como sociedad, por lo cual se consideraba que este líquido tenía propiedades curativas. Por esta razón, en el mural se ven a una mujer y un niño bañarse en un foso mientras un anciano se dispone a introducirse, siendo guiado por un hombre joven.
En el muro derecho se observa una estatuilla representativa de la diosa Chicomecóatl, proveedora de las buenas cosechas, que sostiene dos mazorcas en cada mano y porta un tocado rectangular de varios niveles llamado amacalli, término que significa “casa de papel”. Entre otras escenas, un hombre de avanzada edad sustrae una pieza dental a otro, mientras a su costado se observa a otro hombre, quien practica una sangría a una figura masculina, con la punta de una hoja de obsidiana, aunque también se realizaban con espinas de cactus u otras plantas.
En otra sección, un guerrero jaguar con una rodilla extendida es curado por un hombre. Luego, una anciana hincada sostiene una hierba con una mano y con la otra un recipiente, posiblemente un brebaje medicinal. En la zona inferior se ve a un curandero portando atributos de Quetzalcóatl (el collar de caracol y la máscara bucal) observando a un conjunto de personas que buscan su ayuda para aliviar sus enfermedades físicas o del alma. En el muro contiguo se aprecian escenas que muestran distintos rituales y formas en que se ponen en práctica los usos medicinales prehispánicos.
En la zona inferior se ve la representación de una mujer en labor de parto, siendo atendida por dos mujeres. Debajo de ellas se observa el perfil de la cabeza de una serpiente emplumada (representación de Quetzalcóatl) realizada con mosaicos de vidrio, este elemento diversifica las texturas y la plasticidad de la totalidad de la obra.