Estudio revela que el cerebro de los astronautas cambia de forma tras pasar tiempo en el espacio
Una nueva investigación de la Universidad de Florida encendió alertas sobre los efectos que los viajes espaciales tienen en el cuerpo humano. En este caso, el foco está puesto en el cerebro: los científicos comprobaron que los astronautas sufren alteraciones en la forma y posición de su encéfalo después de misiones prolongadas en microgravedad.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó imágenes por resonancia magnética de 26 astronautas antes y después de sus viajes. Detectaron que el cerebro se desplaza hacia arriba y se corre hacia atrás dentro del cráneo. Las zonas más afectadas están vinculadas al equilibrio, la orientación y el movimiento.
Las personas que estuvieron un año entero en la Estación Espacial Internacional mostraron los cambios más notables. En aquellos que solo permanecieron un par de semanas, las modificaciones fueron menores, aunque aún presentes. “La duración parece ser el factor determinante”, explicó la autora Rachael Seidler.
Cambios sutiles pero significativos
El desplazamiento cerebral observado puede parecer pequeño —alrededor de unos milímetros—, pero según los especialistas, en términos neurológicos es significativo. La exposición prolongada al espacio puede provocar desorientación, mareos y dificultades para readaptarse a la gravedad terrestre, aunque no se detectaron síntomas graves como dolores de cabeza o alteraciones cognitivas.
Incluso al volver a la Tierra, los astronautas pueden presentar problemas de balance. Sin embargo, la mayoría de los cambios parecen ser reversibles con el paso del tiempo, a medida que el cuerpo se reacomoda.

Implicancias para las misiones futuras
La investigación se vuelve clave en momentos en que la NASA acelera sus planes para establecer una base en la Luna y enviar humanos a Marte. ¿Cuánto pueden resistir nuestros cuerpos en ambientes con gravedades distintas? ¿Cuánto tiempo lleva revertir estos cambios?
“Si estuviste en Marte, donde hay un tercio de la gravedad terrestre, ¿te llevará tres veces más tiempo volver a la normalidad?”, se preguntó el doctor Mark Rosenberg, experto en neurología aeroespacial, quien no participó del estudio pero valoró sus resultados.
Además, el estudio fue comparado con otro experimento en la Tierra: voluntarios en cama inclinada durante 60 días también mostraron alteraciones cerebrales, aunque menos marcadas. La evidencia sugiere que incluso simular la microgravedad ya produce efectos mensurables.
Un camino sin vuelta atrás
Tanto Seidler como Rosenberg coincidieron en que estos hallazgos no deben interpretarse como una advertencia para frenar la exploración espacial. Por el contrario, son pasos necesarios para entender cómo proteger a los futuros tripulantes de misiones prolongadas fuera del planeta.
“Nos guste o no, eventualmente nos convertiremos en una especie que viaja por el espacio”, dijo Rosenberg. “Y estas son algunas de las preguntas que necesitamos resolver”.