La minería en la mira del gobierno de EE.UU. – Rebelión
El presidente Trump se autoelogia por
el éxito de su operación quirúrgica para la abducción del presidente
Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa. Sin embargo, no muchos parecen
entender su estrategia a largo plazo, si es que la hay.
Las
compañías petroleras estadunidenses le han respondido con frialdad, ya
que invertir miles de millones de dólares para restaurar operaciones en
Venezuela no estaba en su mira. En realidad, Estados Unidos no necesita
el petróleo venezolano. Dice Omar Ocampo en Foreign Policy in Focus: “al
fin y al cabo, Estados Unidos es el mayor productor mundial de
petróleo, con una media récord de 13.5 millones de barriles diarios en
2025 y es un exportador neto”, y la “demanda mundial de petróleo no
supera actualmente a la oferta mundial y los precios están bajando y (…)
no se vislumbra una escasez de suministros energéticos globales”
(https://tinyurl. com/3vytzkvz).
Mientras
casi la mitad de la población estadunidense carece de necesidades
básicas, Trump ha dado prioridad a esta guerra ilegal, presuntamente
para ayudar a las empresas petroleras. Pero esto está pegando duro
incluso a votantes republicanos, a los que Trump prometió “América
primero” y poner fin a guerras. Su conflicto contra Venezuela le está
resultando un tiro por la culata.
Sin
embargo, el petróleo sí es un factor importante de la invasión. De
acuerdo con el secretario de Estado, Marco Rubio, a quien Ocampo cita:
“no vamos a permitir que la industria petrolera de Venezuela sea
controlada por adversarios de Estados Unidos (…) ¿Por qué China, Rusia e
Irán necesitan su petróleo? Ni siquiera están en este continente”.
Más
allá del sonado interés petrolero, Trump tiene la mira puesta en la
minería. De acuerdo con nuestro colega Edgardo Lander, de la Universidad
Central de Venezuela, el país cuenta sobre todo al sur del río Orinoco
con mucho oro y otras minerales que Trump necesita para enfrentar a
China, quien controla los minerales críticos para la inteligencia
artificial y producción de armamento. “Si Trump perdiera las elecciones
intermedias de este año, comenta Lander, necesita acelerar su agenda al
máximo posible en los próximos meses por que quedaría como un pato cojo”
(lame duck). Además del oro, Venezuela es rica en uranio,
bauxita, coltán, torio, y otros “minerales raros” también codiciados por
Rusia, Turquía e Irán, entre otros.
Los
agentes usureros del arbitraje internacional también reaccionan con
cautela ante la captura de Maduro y lo que esto puede significar para
los acreedores que buscan cómo cobrar de Venezuela miles de millones de
dólares en compensaciones por expropiaciones directas e indirectas
pasadas. Un artículo de Global Arbitration Review (https://
tinyurl.com/493tbwj7) cita a la Asociación Internacional de Abogados, la
cual afirma que la intervención estadunidense “plantea serias dudas en
virtud del derecho internacional”, señalando que los estados miembros de
la ONU tienen prohibido utilizar la fuerza contra la independencia
política de otro Estado. Esa es una premisa y justificación con la que
se creó el hoy muy cuestionado sistema de solución de controversias
inversionista-Estado después de la Segunda Guerra Mundial.
Hay
decenas de acreedores que esperan pagos pendientes por parte de
Venezuela. ¿Qué va a pasar con todos estos? Venezuela ha sido obligada a
pagar al menos 19 mil 775 millones de dólares (cálculos propios con
base en datos de UNCTAD) en 20 demandas en el CIADI del Banco Mundial o
la Corte Penal de Arbitraje de La Haya. Tan sólo Conoco-Phillips es
acreedora a 8 mil 366 millones de dólares. Estos pagos están siendo
procesados por cortes en Estados Unidos o Europa. Y Venezuela enfrenta
demandas pendientes por cantidades astronómicas como la de la minera
estadunidense Gold Reserve, por 7 mil millones de dólares. Sin embargo,
el prospecto de un nuevo gobierno en Venezuela, anima a algunos abogados
a pensar que la recuperación, monetización y financiación de las
demandas contra Venezuela y su empresa petrolera PDVSA, podrían
aumentar.
Dada la historia de
nacionalización de activos petroleros y la larga y costosa trayectoria
de recurrir a procesos arbitrales supranacionales, las empresas
estadunidenses se mantienen escépticas ante la ofensiva de Trump de
recolonizar a la fuerza a Venezuela y su desvencijada industria
petrolera. La minería es otro tema. Ese país sudamericano tiene, además,
más de 31 toneladas de oro depositadas en cámaras acorazadas del Banco
de Inglaterra, equivalente a 15 por ciento de sus reservas extranjeras,
congeladas desde 2018 por el gobierno del Reino Unido, bajo imputación
de la validez de las elecciones presidenciales de ese año y el
reconocimiento del Reino Unido a Juan Guaidó como presidente interino.
La
ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, ha dicho
ante el Parlamento que se continuará desconociendo a un nuevo régimen
venezolano y que el oro permanecerá sin ser devuelto. (Ver The Guardian https://
tinyurl.com/muzwe6k6). Dada la invalidación de las elecciones
presidenciales de Venezuela también en julio de 2024, surge la pregunta
si la vicepresidenta Delcy Rodríguez tendrá legitimidad ante Estados
Unidos para negociar con las empresas acreedoras, cuando ella también
emanó de elecciones supuestamente ilegítimas.
En
contraste, la publicación de GAR, arriba citada, resalta que los
tribunales de protección de inversiones (como el Ciadi) “(habían)
sostenido sistemáticamente que la administración de Maduro sigue siendo
el representante adecuado del Estado a efectos de defender las
reclamaciones derivadas de los tratados”. Pero la temeridad con la que
Trump ha invadido a Venezuela ha arrojado a todos, desde los pueblos a
grandes corporaciones a un mar de incertidumbre en el que Estados Unidos
navega a la deriva y sin amarres, al haber desatado además a esa nación
norteamericana de todo tratado internacional posible y donde la ley del
más fuerte y de la fuerza bruta impera, tanto en Caracas como en las
calles de Minnesota y toda esquina en Estados Unidos.
*Institute for Policy Studies (www.ips-dc.org)