Coreografía explora la transición entre emociones y experiencias opuestas
▲ Rosa Villanueva y María Fernanda Baez, intérpretes de la obra Claroscuro.Foto cortesía de la compañía Luz y Sombra
Fabiola Palapa Quijas
Periódico La Jornada
Miércoles 14 de enero de 2026, p. 4
En la obra Claroscuro, la actriz y bailarina María Fernanda Baez reflexiona sobre la dualidad inherente a la condición humana al explorar la luz y la oscuridad, el duelo y la esperanza, el dolor y el placer. La pieza se presenta este fin de semana en el Teatro Cuauhtémoc de Naucalpan, en el estado de México.
En entrevista, la creadora y fundadora de la compañía Luz y Sombra explica que la propuesta coreográfica parte de cómo transitamos emociones y experiencias humanas que son opuestas. “Nace de una necesidad personal de explorar las dualidades que todos enfrentamos: la luz que nos impulsa y la sombra que nos desafía”.
En la pieza que se estrenó en 2024, el público podrá contemplar las fuerzas opuestas que coexisten en un mismo cuerpo.
Claroscuro está dividida en los segmentos El camino, La danza de la luz, La fiesta, Las sombras, El vacío y Las flores. Mediante los cuales, las intérpretes Rosa Villanueva y María Fernanda Baez llevan al público desde los luminosos recuerdos de la niñez, llenos de juego e inocencia, hasta el encuentro con la sombra, donde la oscuridad y el dolor toman forma.
“Son movimientos muy ligeros, con guiños a los juegos que nosotros hacíamos. En la parte de la sombra se siente el dolor y hacemos mucho trabajo de contacto, hay una parte en la que tenemos los ojos cerrados, nos cargamos y nos soltamos”, comenta la actriz y bailarina.
Para Baez, lo más importante es que el público sienta todas esas emociones, “que algo les remueva dentro de su ser y que al salir experimenten un cambio de cómo entraron. La razón por la cual hacemos esto es porque hay situaciones en el mundo que no son bonitas y mi misión como artista es llevar un poco de belleza a la gente y que pasen un momento de contemplación e introspección”.
El proceso coreográfico se desarrolló a partir de improvisaciones, ejercicios escénicos y el uso simbólico de 20 toneladas de arroz como representación de un desierto, y culmina con el mensaje de que aún en la crudeza de la vida, la belleza emerge como una herida que nos recuerda que estamos vivos.
La obra es parte del programa Escenarios IMSS-Cultura, iniciativa que promueve el trabajo de los creadores y reactiva nuevos foros.
“Esta iniciativa nos brinda la oportunidad de mantener nuestra pieza viva y mostrarla a nuevos públicos. Me siento muy afortunada porque fue una convocatoria muy competitiva y nosotros tuvimos el privilegio de presentarnos en estos escenarios”, comenta la artista.
Claroscuro se presenta el viernes a las 14 horas, el sábado a las 16 y el domingo a las 13 horas en el Teatro Cuauhtémoc, Naucalpan, estado de México. Después tendrán funciones en el Teatro Isabela Corona (eje central Lázaro Cárdenas 445, Tlatelolco) el 6 de febrero a las 11 horas y los dos días siguientes a las 16 horas.