La adicción a redes sociales también contamina el planeta – TecScience – Tec de Monterrey
Por Diego Arellano y Fidel Guerra | Ciencia Amateur
Autores revisores Ma Cristina Reyes y Gerardo R. Amores
A nivel ambiental, la contaminación digital se genera por la infraestructura que sostiene las redes sociales. Los centros de almacenamiento de datos, las redes y los dispositivos consumen grandes cantidades de energía, lo que produce CO₂, el gas de efecto invernadero más relacionado con el cambio climático. Está documentado que usar TikTok durante una hora genera más de 150 gramos de CO₂ [1].
Por otra parte, en términos de salud mental, el uso excesivo e irresponsable de las redes sociales puede llevar a patrones problemáticos similares a una adicción, produciendo efectos negativos a nivel emocional, social y académico.
La Escala de Adicción a las Redes Sociales de Bergen (BSMAS, por sus siglas en inglés), un instrumento psicométrico validado internacionalmente, evalúa aspectos como la preocupación constante por las redes, la necesidad de usarlas más tiempo o la dificultad para reducir su uso [2].
¿Existe una relación entre la adicción a las redes sociales y la huella de carbono digital? El proyecto de investigación titulado “Las redes sociales afectan la mente y el ambiente” analiza esta pregunta, a través de una encuesta a 232 estudiantes de educación media superior del Tec de Monterrey.
Para realizar el estudio, se utilizó la escala BSMAS con seis preguntas para medir la prominencia, la modificación del estado de ánimo, la tolerancia, la abstinencia, el conflicto y la recaída. El puntaje de las respuestas iba de casi nunca (1) a casi siempre (5); con un total de 6 a 30 puntos [2].
Para estimar la huella de carbono digital por estudiante, se les pidió indicar el tiempo promedio diario que pasan en redes sociales (opciones incluidas: 2, 4, 6, 8 y 10 horas), convirtiendo este tiempo en minutos. Posteriormente, con factores de conversión publicados por organismos internacionales (promedio de 1 g de CO₂/min) para la actividad de las redes sociales basada en teléfonos inteligentes, se determinaron las emisiones de CO₂ [1].
La fórmula utilizada fue: CO₂ digital (kg/año) = minutos al día × 1 g/min × 365 ÷ 1000
Análisis y resultados
Los resultados de esta investigación muestran que el uso de redes sociales puede tener una consecuencia doble, psicológica y ecológica.
Los resultados conductuales promediaron un valor de 13 ± 0.3027 en la escala BSMAS, lo que indica que los estudiantes tienen un nivel moderado de adicción, ya que para las muestras internacionales en adolescentes un valor >24 es considerado adicción [3].
El tiempo promedio diario frente a la pantalla en redes sociales fue de 271 minutos (~4.5 h). Al incorporar los datos de la población al modelo de emisiones, se obtuvo una huella digital anual promedio por estudiante de 99 kg de CO₂, equivalente a conducir un auto pequeño por 466 km o cargar 8,000 teléfonos inteligentes.
El análisis estadístico de ambos conceptos reveló una relación clara, aunque moderada (r = 0.422, p a mayor interacción conductual con las redes sociales, mayor es el consumo de energía digital. Si bien la asociación fue modesta, existe una relación.
Aunque no todos los estudiantes con alto puntaje en BSMAS pasaban más tiempo conectados, algunos reportaron niveles altos de ansiedad o necesidad de conexión sin pasar muchas horas en línea. Esto sugiere que la adicción digital no siempre se traduce en mayor consumo energético, sino que refleja una relación emocional con la tecnología.
¿Qué podemos hacer?
El uso de redes sociales afecta nuestra mente y al planeta. La sostenibilidad en la era digital requiere mirar más allá del reciclaje o el ahorro de agua: nuestras conductas en línea también cuentan.
Pequeñas decisiones diarias —como reducir el tiempo frente a la pantalla, usar Wi-Fi en lugar de datos móviles, desactivar la reproducción automática o apagar el dispositivo por la noche—, multiplicadas por millones de usuarios, pueden marcar una gran diferencia.
Incluir estos hábitos en la educación ambiental ayudaría a que las nuevas generaciones comprendieran que cuidar del planeta también significa cuidar cómo usamos la tecnología.
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Referencias
- Derudder, K. (2023). What is the environmental footprint for social media applications? 2021 Edition (Nov 10). Greenspector.
- Arrivillaga, C., Griffiths, M. D., Rey, L., & Extremera, N. (2024). Validation of the Spanish version of the Bergen Social Media Addiction Scale (BSMAS) among Spanish adolescents. Current Psychology, 43(40), 31582-31591.
- Luo, T., Qin, L., Cheng, L., Wang, S., Zhu, Z., Xu, J., … & Liao, Y. (2021). Determination the cut-off point for the Bergen social media addiction (BSMAS): Diagnostic contribution of the six criteria of the components model of addiction for social media disorder. Journal of Behavioral Addictions, 10(2), 281-290.
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Autores
Diego Arellano-Gómez. Estudiante del último año de la PrepaTec del Tecnológico de Monterrey.
Fidel Guerra-De la Vega. Estudiante del último año de la PrepaTec del Tecnológico de Monterrey.
Revisores
Este artículo fue supervisado por Ma Cristina Lucila Reyes Santoyo, directora del Departamento Académico de Ciencias de la PrepaTec del Tecnológico de Monterrey, y Gerardo Ruiz Amores, biólogo molecular, investigador y profesor de cátedra en la PrepaTec.