España, la excepción en Europa: la mortalidad por cáncer de pulmón en mujeres aumentará en 2026
Las tasas de mortalidad por cáncer continuarán descendiendo en la Unión Europea (UE) en 2026, pero España destaca como la excepción preocupante en cáncer de pulmón, donde se prevé un aumento del 2,4%, en contraste con la estabilización observada en la mayoría de los países europeos.
Así lo muestra un reciente estudio publicado en Annals of Oncology, coordinado por la Universidad de Milán junto con las universidades de Bolonia y Parma (Italia), que analiza las tendencias de mortalidad por cáncer desde 1970 y proyecta su evolución hasta 2026.
Según las estimaciones, la mortalidad por cáncer de pulmón en mujeres de la UE tenderá a estabilizarse en torno a 12,5 muertes por cada 100.000 habitantes, tras más de dos décadas de aumento. Sin embargo, España rompe esta tendencia general y se sitúa como el único de los grandes países europeos donde las tasas femeninas continúan creciendo, aunque desde una línea de base relativamente baja.
Los autores del estudio atribuyen este comportamiento diferencial a la incorporación más tardía de las mujeres españolas al consumo de tabaco y, sobre todo, a un abandono más lento en comparación con otros países. «Las mujeres españolas y francesas empezaron a fumar más tarde que en otros países de la UE, y también lo dejaron más tarde», explicó Claudia Santucci, investigadora de la Universidad de Milán y primera autora del trabajo. En el caso español, este retraso en el abandono se traduce ahora en un impacto creciente sobre la mortalidad.
Descensos generales
El estudio estima que en 2026 se producirán alrededor de 1,23 millones de muertes por cáncer en la UE, con tasas de mortalidad estandarizadas por edad de 114, 1 por 100.000 hombres (un 7,8% menos que en el periodo 2020-2022) y 74,7 por 100.000 mujeres (un descenso del 5,95).
Pese a esta evolución favorable, el número absoluto de fallecimientos seguirá aumentando debido al envejecimiento de la población.
Desde el pico de mortalidad registrado en 1988, los investigadores calculan que se han evitado 7,3 millones de muertes por cáncer de la UE, de las cuales 1,8 millones corresponden al cáncer de pulmón en hombres. En cambio, entre las mujeres no se ha logrado todavía un balance neto de muertes evitadas por este tumor, reflejo de la historia más reciente del tabaquismo femenino en Europa.
Diferencias por sexo y edad
El cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de muerte por cáncer en Europa. En los hombres, las tasas siguen disminuyendo de forma marcada en todos los países analizados, incluida España, como consecuencia del consumo de tabaco desde los años noventa. En las mujeres, en cambio, la mejora es más limitada y solo se observada un descenso claro en las menores de 65 años.
En los grupos de mayor edad, las tendencias siguen siendo desfavorables, un patrón que también se reproduce en España. Esta brecha generacional refuerza, según los autores, la necesidad de estrategias de prevención con perspectiva de género y edad, adaptadas a cohortes que iniciaron el consumo de tabaco en contextos sociales distintos.
Otros tumores: panorama generalmente favorable
Más allá del cáncer de pulmón, el estudio proyecta tendencias favorables para la mayoría de los grandes tumores de la UE, como el cáncer colorrectal, de mama, ovario, próstata o estómago, gracias a la combinación de prevención, cribado y avances terapéuticos.
Las principales excepciones son el cáncer de páncreas en mujeres de la UE, cuya mortalidad seguirá aumentando, y el cáncer colorrectal femenino en el Reino Unido.
El control del tabaco, clave
El trabajo subraya que el control del tabaco sigue siendo la intervención más eficaz para reducir la mortalidad por cáncer, no solo de pulmón, sino también de páncreas, vejiga y otros tumores. Aunque las políticas antitabaco han evitado millones de muertes en Europa, su implementación sigue siendo desigual.
Mientras algunos países avanzan hacia una «generación libre de tabaco», España se enfrenta al reto de reforzar medidas fiscales, ampliar los espacios libres de humo y mejorar el acceso a programas de cesación, especialmente entre las mujeres. «Las disparidades entre países y géneros persisten, y en varios Estados aún es necesario mejorar los programas de prevención, cribado y tratamiento», concluyó el coordinador del estudio, Carlo La Vecchia.
En un contexto de envejecimiento población y aumento del número absoluto de muertes por cáncer, los autores insisten en que la ventana de oportunidad sigue abierta, pero requiere decisiones políticas firmes. Para España, los datos de 2026 actúan como una señal de alerta: sin un impulso decidido al control del tabaco y a la prevención, la brecha con el resto de Europa podría ampliarse en los próximos años.