Elena Poniatowska fue arropada por poemas y flores de Laureles del Arte
▲ “A mi edad cada gesto adquiere otra dimensión. Es muy bonito salir de la cama y llegar al paraíso. Esto lo voy a agradecer todos los días que sigan”, expresó ayer la cronista en el tributo.Foto Yazmín Ortega Cortés
Daniel López Aguilar
Periódico La Jornada
Domingo 25 de enero de 2026, p. 3
Este sábado, la Fundación Elena Poniatowska quedó rebasada por lectores, artistas y visitantes que acudieron al homenaje dedicado a la escritora, periodista y colaboradora de esta casa editorial.
Desde el acceso se percibió un clima de expectativa: conversaciones en voz baja, teléfonos listos y miradas dirigidas hacia el patio central, donde los muros mostraron lienzos creados para evocar su figura y su obra, reconocida con el Premio Cervantes 2013.
La jornada tuvo de eje la lectura de poemas escritos para la ocasión por integrantes del colectivo Laureles del Arte, provenientes de varios puntos del país.
En diálogo con esas voces, las piezas visuales –pinturas y retratos inspirados en la autora– acompañaron el encuentro como parte de un homenaje colectivo que cruzó palabra, imagen y memoria.
La reunión se acompañó con la música del cuarteto Los Aries, que interpretó Ya no estás a mi lado, corazón y Dios te bendiga, mujer, entre otras piezas que se mezclaron con comentarios, saludos y gestos de reconocimiento dirigidos a la autora.
A las 13 horas, Elena Poniatowska hizo su entrada. Sonrió al público y avanzó entre aplausos prolongados. Un ramo de flores llegó a sus manos y la ovación se sostuvo durante varios segundos.
El artista Mario Estévez, director de Laureles del Arte, estuvo al frente de la ceremonia y dio paso a la lectura de textos dedicados a la autora.
José Javier Carrizosa, Julián Alberto Guillén y Blanca Orelia Arce compartieron poemas escritos para la ocasión, centrados en la memoria y la experiencia colectiva presentes en la obra de Poniatowska.
El micrófono pasó entonces a Felipe Haro, director de la fundación, quien dio la bienvenida al público y subrayó el sentido colectivo del encuentro.
“Este es un homenaje hecho por 40 corazones; es decir, 40 artistas que han dibujado, han escrito y han pensado”, dijo, y subrayó que el espacio alberga todas las voces sin distinción, además de la distribución de más de 250 mil libros durante los últimos cinco años en cárceles, zonas marginadas y comunidades lectoras.
Haro subrayó el valor de los archivos culturales y el acuerdo familiar que aseguró la permanencia en México del archivo de Elena Poniatowska, un acervo que documenta siete décadas de vida social y cultural del país.
Con la voz entrecortada, la escritora de 93 años tomó la palabra. “Quiero decir que estoy muy conmovida, muy agradecida. He estado enferma y salir de la enfermedad para encontrarme con ustedes es como llegar al cielo, un hecho luminoso.
“A mi edad cada gesto adquiere otra dimensión. Es muy bonito salir de la cama y llegar al paraíso. Esto lo voy a agradecer todos los días que sigan.”
La autora de La noche de Tlatelolco (1971) recibió una estatuilla con su rostro. Después, los integrantes del colectivo Laureles del Arte obtuvieron diplomas y reconocimientos por su trabajo artístico y comunitario.
En entrevista con La Jornada, Mario Estévez explicó que Laureles del Arte reúne a más de 75 artistas y ambientalistas, con seis años de trabajo conjunto, enfocados en proyectos donde el arte dialoga con la memoria y el entorno.
“El homenaje a Elenita significó un encuentro directo con el universo de las letras y con una figura que sigue convocando comunidad, afecto y pensamiento crítico”, afirmó.