Tribunal Constitucional deja al voto demanda para retirar del mercado 49 plaguicidas peligrosos
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuatro de estas sustancias que contienen estos plaguicidas están clasificadas como peligrosas. El metomil está catalogado como “muy peligroso”, mientras que el clorpirifos, el imidacloprid y el clothianidin figuran como “moderadamente peligrosos”, según el informe Clasificación recomendada por la OMS de los plaguicidas por el peligro que presentan y directrices para la clasificación 2019, vigente hasta la fecha.
Algunos de estos compuestos ya han sido restringidos por su riesgo. El clorpirifos fue prohibido en el Perú en 2023, mediante una resolución que ordenó su restricción a partir del 1 de agosto de 2024; y, en el caso del metomil, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) anunció en 2025 que será prohibido.
En el Tercer Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en los Alimentos, realizado en octubre de 2024, Salud con lupa encontró clorpirifos en 11 muestras de vegetales. Mientras que en el cuarto monitoreo, en junio de 2025, se hallaron 5 muestras de alimentos que también contenían clorpirifos, pese a que la vigencia de su prohibición comenzó en agosto de 2024.
En el caso del imidacloprid y el clothianidin, ambos solo están prohibidos en la Unión Europea desde 2013 por su impacto ambiental, especialmente en las abejas.
La situación del glifosato es distinta. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), vinculada a la OMS, lo clasifica como «probablemente cancerígeno para los seres humanos» desde el 2015. Además, su regulación ha estado marcada por el debate científico en torno a sus efectos en la salud humana y a la presión que ejercen lobbies de la industria que buscan mantenerlo como componente de plaguicidas empleados en la agricultura.
Un caso emblemático asociado al glifosato es el de Dewayne Johnson, un jardinero estadounidense que en 2018 ganó una demanda contra Monsanto, luego de que un jurado considerara probado que su exposición a herbicidas como Roundup y Ranger Pro contribuyó al desarrollo de un linfoma no Hodgkin, un tipo de cáncer que afecta a los linfocitos.
Si bien este fallo no constituye evidencia científica concluyente, sí sentó un precedente judicial que abrió la puerta a miles de demandas similares. Monsanto —hoy parte de Bayer— enfrenta aún numerosos procesos, mientras sostiene que el glifosato no es cancerígeno.