A fin de año, la Tumba 10 revelará al público el esplendor de sus murales y arquitectura
A fin de año, la Tumba 10 revelará al público el esplendor de sus murales y arquitectura
▲ Imágenes de la cámara funeraria de Huitzo captadas en un recorrido exclusivo, donde se observa uno de los murales (arriba) que aún conservan su pigmentación original.Foto Jair Cabrera Torres
▲ La restauradora Cristian Hernández Ortega participa en la conservación y restauración dentro y fuera del monumento, al que se accede a través de un pozo creado por expertos del INAH, donde se colocó una escalera metálica bien asegurada en la superficie. En la imagen derecha, una de las especialistas señala el jaguar pintado en uno de los murales dentro de la cámara.Foto Jair Cabrera Torres
Ana Mónica Rodríguez
Enviada
Periódico La Jornada
Sábado 31 de enero de 2026, p. 2
Oaxaca, Oax., Luego de permanecer sellada durante más de mil 400 años, bajo tierra, con climas extremos, humedad y constantes sismos que sacuden la región, la Tumba 10 de Huitzo, en el Valle de Etla, Oaxaca, develó por primera vez el esplendor de su majestuosa arquitectura y decoración. En un ambiente de expectación, asombro y respeto, La Jornada realizó un recorrido exclusivo en la cima del cerro de la Cantera.
Para observar los elementos que dan cuenta de la milenaria tradición funeraria zapoteca se debe descender 2.45 metros de la superficie actual de esa loma. Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) explicaron que se trata de una cripta de bóveda escalonada, hecha con losas de calizas y cantera gris, recubiertas de estuco, la cual mide 5.55 metros de longitud, entre 1.66 y 2.79 metros de ancho, y una altura que varía de 1.68 a 2.60 metros.
En la cámara funeraria “hay unos murales en lo que se observa un jaguar, así como una historia de peregrinación maravillosa. La tumba es muy impresionante y se abrirá a fin de año al público”, de manera especial a los estudiantes y las escuelas, informó la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza.
Este sepulcro milenario, que data del periodo Clásico Tardío (600-900), “podría ser clave para conocer más sobre las dinastías locales, pues debió estar destinada al reposo de un personaje prominente –posiblemente de uno de los barrios de la antigua ciudad zapoteca, asentada en torno al cerro de la Cantera–, la cual fue visitada por generaciones posteriores”, añadieron los arqueólogos responsables del proyecto.
El acceso al recinto funerario es a través de un pozo elaborado por especialistas del INAH donde fue colocada una escalera metálica bien asegurada en la superficie con la ayuda de bomberos; esto permitió bajar a los pocos invitados que accedieron el pasado jueves a ese espacio ritual que se mantuvo oculto y en oscuridad total durante más de 14 siglos. La penumbra y la tenue luz brindaron más solemnidad al espacio, donde el olor a humedad, alcohol y sanitizantes permearon el ambiente.
Abajo, Fanny Magaña Nieto, una de las restauradoras, esperaba con lámparas en la antecámara a los visitantes, donde se apreciaron, a tan sólo unos centímetros de los ojos curiosos, símbolos calendáricos y un fragmento de pintura mural. El resto de las imágenes aún no se observan con claridad, porque están cubiertas por sales y en estado delicado, razón por la cual las especialistas trabajan en su estabilización, conservación y restauración.
La indicación generalizada de los expertos fue no tocar ni grabar video; se repartieron guantes de látex y cubrebocas, y se solicitó la sanitización imprescindible para bajar al recinto.
La restauradora Cristian Hernández Ortega comentó: “estoy participando en la conservación y restauración, dentro y fuera del monumento; ahora estamos con este proceso de sanitización debido a que cuando entramos traemos bacterias o cualquier virus; el problema es que el interior es un microclima, y si entramos y llevamos lo que traemos, vamos a contaminar el contexto funerario. Cuando cada persona salga volveremos a sanitizarlos debido a las partículas que puede haber en el interior”.
Detalló: “la conservación de la Tumba 10 se ha dado paulatinamente, y ahora llevamos trabajada la fachada en 50 por ciento, pero adentro de la tumba nos hacen falta acciones de conservación. Nada más se ha hecho, por el momento, la estabilización, pero están pendientes la restauración y la consolidación de la pintura mural y los aplanados. Es un trabajo muy delicado y de mucha paciencia”.
La restauradora, quien se ha dedicado a estabilizar el mascarón, parte de las jambas y la pintura mural, rememoró que el año pasado, “cuando entré al majestuoso recinto funerario, desde el primer paso que di fue impresionante estar bajo tierra y ver todos esos detalles.
“Estamos trabajando en todos estos procesos para la conservación, pero lo más perjudicial, entre otras cosas, es cuando las personas no respetan. Ese es un gran problema, porque hay quienes quieren tocar, acercarse y ver qué hay. Esto sí nos puede afectar.”
Curiel de Icaza reiteró que “ha sido un momento histórico porque después de mil 400 años se abre este lugar, que tiene gran importancia para la cultura zapoteca por el grado de avance de la civilización; la escritura y ese nivel de conservación y de información lo convierte en uno de los hallazgos más relevantes de la década. Este momento me dejó sin palabras, es una conmoción, pero cabe destacar que el trabajo de la comunidad ha sido imprescindible”.
La historia en San Pablo Huitzo, comenzó a gestarse desde el año pasado, por especialistas del Centro INAH Oaxaca que laboran en el sitio. Los arqueólogos Jorge Bautista Hernández y Gabriela Galicia Moreno localizaron un pozo que conducía a una cripta, y tras su hallazgo hoy estudian la cerámica y las vasijas que se hallaron fuera de la cámara, así como los elementos iconográficos y epigráficos para descifrar los significados del mascarón, friso, jambas y murales. Asimismo, se realizan estudios de antropología física en los escasos fragmentos óseos recuperados.
La cripta permaneció intacta, aseguraron los especialistas, hasta que una denuncia anónima por posible saqueo permitió su identificación y posterior investigación. “Hasta ahora es todo lo que tenemos porque se sigue trabajando; están en análisis los objetos recuperados”, aseguraron.
Por sus características, la Tumba 10 de Huitzo es comparable con la cercana Tumba 5 del cerro de la Campana, en el vecino municipio de Santiago Suchilquitongo, sitio al que también acudió la comitiva que encabezó Curiel de Icaza para supervisar la construcción de la unidad de servicios, baños y oficinas de ese sitio arqueológico.
La Tumba 5 fue descubierta en 1985 y conserva pinturas murales en las que están representados cerca de 60 personajes, dos mascarones de linaje de los jaguares, 10 jambas con parejas de personajes vestidos con yelmos del linaje de los hombres jaguar, glífica toponímica y calendárica, así como glifos de búhos, murciélagos, jaguares y elementos arquitectónicos.
Las cerámicas asociadas al enterramiento de dicha tumba se pueden fechar como contemporáneas a la época III de Monte Albán, por lo que corresponden al año 550. Los especialistas explicaron que el centro cívico administrativo del cerro de la Campana representó durante algunos siglos la hegemonía del poder y aglutinó a los pueblos zapotecos del norte del Valle de Etla.
El reciente hallazgo en San Pablo Huitzo, dijo a La Jornada Joel Omar Vázquez Herrera, director del INAH, “es de mucha relevancia, sobre todo, porque hace algún tiempo en el estado de Oaxaca no encontrábamos una tumba con estas características desde 1985, que entonces fue la llamada Tumba 5, descubierta y trabajada en su momento por Enrique Méndez”.
Ahora, “con el hallazgo de la Tumba 10, ambas se complementan y nos permiten identificar un contexto mucho más amplio, de una ciudad mucho más grande en los Valles de Etla, que no sólo se reduce a un pequeño conjunto arqueológico, sino a una urbe que en su momento no estaba subdividida como fronteras municipales”.
Es decir, dijo el también antropólogo, “me refiero al municipio de Santiago Suchilquitongo, que es donde está la Tumba 5, y San Pablo Huitzo, sitio del recién descubierto recinto funerario. De aquella época hablaríamos de una ciudad de gran relevancia para los Valles de Etla y de Oaxaca”.
Es importante señalar, prosiguió, “que este nuevo hallazgo nos permite reconciliar a dos pueblos que durante mucho tiempo llegaron, incluso, a tener problemas agrarios, y ahora se podría decir que cada municipio tiene su propia tumba”.
La importancia arquitectónica de la Tumba 10, sostuvo el funcionario, “es monumental y tiene signos, símbolos, significados y significantes que en su momento serán descifrados.
“Ahora estamos en etapa de estudios epigráficos, así como de antropología física que nos permita saber quiénes estuvieron ahí y lo relacionado con su linaje.”
En este recinto funerario, Vázquez Herrera explicó que “lo que hemos encontrado al día de hoy es cerámica que nos da cuenta del periodo de la tumba, y hallamos huesos que se tendrán que analizar con antropología física y, seguramente, reconstruiremos la historia del lugar”.
Enfatizó: “en esta Tumba 10 no encontramos ningún tipo de urna ni ofrenda, lo cual es una práctica recurrente en Mesoamérica, pero éste no fue el caso; en los sitios donde se han hallado esos elementos nos permiten obtener, sin duda, más información”.
Omar Vázquez reafirmó que a finales de año se podrá visitar la Tumba 10 de Huitzo, pero de manera controlada. “Estamos ofreciendo una unidad de servicios para que los visitantes tengan algún descanso o más información acerca del lugar. Desde luego no hablamos de una apertura masiva del sitio, pero sí se estaría enfocado en llevar a las escuelas para que los niños y jóvenes conozcan, de manera didáctica, sobre un recinto funerario de gran importancia”.
Atentos y vigilantes, apenas se notaban dos jóvenes de la comunidad, que después se supo eran ayudantes de la restauradora Cristian Hernández Ortega. Al terminar el recorrido, taparon apresurados de nuevo el hallazgo considerado el más importante en una década. “Aquí se protege el lugar con rondines comunales y todos se organizan para darse sus vueltas y venir a checar el sitio; la restauradora también nos ha enseñado un poco y hemos ayudado a limpiar con hisopos”, comentaron los hermanos.