Investigador chileno estudia cómo el multiestrés climático afecta a frutales
El Dr. Jorge Pérez lidera estudios de Genómica Funcional identificando genes que se activan bajo condiciones desfavorables, usando plantas modelo para acelerar proceso que en frutales puede tardar décadas y colaborando con científicos de Brasil, Alemania, España y EEUU.
En la Región de O’Higgins, el corazón frutícola de Chile, el paisaje está cambiando. Ya no nos enfrentamos solo a una tarde calurosa o a una temporada seca; vivimos lo que los científicos llaman una mega sequía, acompañada de olas de calor y suelos que, a veces, carecen de los nutrientes necesarios o presentan excesos de sal.
Para entender cómo las plantas sobreviven a este escenario, conversamos con el Dr. Jorge Pérez, investigador del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), quien realiza estudios en la línea de investigación Genómica Funcional. Su trabajo consiste, esencialmente, en descifrar las «instrucciones internas» de las plantas para ayudarlas a resistir el fenómeno del «multiestrés».
¿Qué es el multiestrés y por qué nos importa?
Tradicionalmente, la ciencia estudiaba los factores ambientales por separado: se analizaba la sequía en un grupo de plantas y el calor en otro. Sin embargo, en un huerto real, los problemas son multifactoriales. El investigador Dr. Pérez explica que «en el campo, las plantas están sometidas a estrés combinado«.
Un frutal puede enfrentar falta de agua (sequía) al mismo tiempo que el sol golpea con fuerza (alta radiación) y el suelo tiene poca disponibilidad de nutrientes o exceso de sales. Esta combinación de factores abióticos —elementos físicos y químicos no vivos del entorno que afectan la salud del cultivo— es el gran desafío de la agricultura moderna.
El laboratorio de Genómica Funcional
El equipo del Dr. Pérez busca identificar genes específicos que se «encienden» o «apagan» cuando la planta está sometida a condiciones medioambientales desfavorables.
¿Cómo lo hacen?
Aislamiento y selección: Identifican genes candidatos en especies de importancia regional.
Pruebas en «modelos»: Como trabajar con árboles frutales puede tomar décadas, los científicos prueban estos genes en plantas modelo de laboratorio como tabaco, tomate o Arabidopsis que presentan un crecimiento rápido y son fáciles de transformar.
Comprobación de tolerancia: Si el gen ayuda a estas plantas modelo a resistir la salinidad, la sequía u otro tipo de estrés, se convierte en un candidato ideal para programas de mejoramiento.
Este proceso permite pasar de la ciencia básica (entender cómo funciona el gen) a la ciencia aplicada (usar ese conocimiento para mejorar los cultivos).
Herramientas modernas para problemas urgentes
El estudio de los genes no solo sirve para crear plantas más resistentes en el futuro, sino también para ofrecer soluciones hoy:
Marcadores genéticos: El CEAF entrega herramientas a los mejoradores tradicionales para que sepan qué plantas tienen naturalmente los genes «ganadores».
Bioinsumos: Al conocer qué hormonas o metabolitos produce la planta ante el estrés, se pueden diseñar «cócteles» o productos que ayuden a reducir problemas como la incidencia de frutos dobles, un fenómeno causado por las olas de calor que arruina la calidad de la fruta.
Biotecnología y edición génica: Se exploran técnicas para modificar genes específicos de forma mucho más rápida que los cruces tradicionales, que pueden tardar hasta 20 años en generar una nueva variedad.
Colaboración mundial desde O’Higgins
El Dr. Pérez enfatiza que esta investigación no se hace de forma aislada. El CEAF colabora con científicos de Brasil, Alemania, España y Estados Unidos, entre otros. Además, todas las investigaciones se traducen en publicaciones científicas en revistas internacionales del área. Por otro lado, también comparten datos genómicos y transcriptómicos (ADN y ARN) en bases de datos mundiales como NCBI con otros investigadores del mundo.
Pérez concluye que «es clave colaborar, así aprovechamos las capacidades y podemos generar respuestas mucho más efectivas». Al final del día, el objetivo es uno solo: asegurar que la agricultura de nuestra región pueda seguir alimentando al mundo, sin importar lo que el termómetro diga afuera.
Si vas a utilizar contenido de nuestro diario (textos o simplemente datos) en algún medio de comunicación, blog o Redes Sociales, indica la fuente, de lo contrario estarás incurriendo en un delito sancionado la Ley Nº 17.336, sobre Propiedad Intelectual. Lo anterior no rige para las fotografías y videos, pues queda totalmente PROHIBIDA su reproducción para fines informativos.
