CONABIO alerta de especies invasoras; hay al menos 10 en Quintana Roo
La presencia de especies exóticas invasoras representa una amenaza creciente para la biodiversidad de Quintana Roo, donde ya se reporta la existencia de al menos una decena de organismos que afectan ecosistemas locales, particularmente en el municipio de Othón P. Blanco.
En el marco de la Semana Nacional de las Especies Invasoras, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) informó que en México se registran cerca de dos mil especies exóticas, de las cuales alrededor de 500 ya se consideran invasoras por los daños ecológicos, económicos y sociales que generan.
En el sur de Quintana Roo se identifican especies como el lirio acuático (Eichhornia crassipes), la madre de miles (Kalanchoe delagoensis), el pez diablo o pleco (Hypostomus plecostomus), el pez león (Pterois volitans), la rana toro (Lithobates catesbeianus), la rana de garras africana (Xenopus laevis), el ácaro rojo de las palmas (Raoiella indica), la paloma doméstica (Columba livia), el perico monje argentino (Myiopsitta monachus) y diversas especies de tilapia (Oreochromis spp.).
Las especies exóticas invasoras son organismos que se establecen fuera de su distribución natural, se reproducen con rapidez y desplazan a especies nativas. Su impacto alcanza cuerpos de agua, selvas, zonas urbanas y áreas naturales protegidas.
Uno de los casos más visibles en la región es el pez diablo, que se adapta con facilidad y carece de depredadores naturales, lo que provoca la disminución de peces locales y afecta la pesca. El pez león, presente en el Caribe mexicano, también altera el equilibrio de los arrecifes al alimentarse de especies juveniles.
El lirio acuático cubre lagunas y canales, reduce la oxigenación del agua y complica actividades como la pesca y el turismo. En zonas urbanas, el perico monje argentino construye nidos de gran tamaño que dañan infraestructura, mientras que el ácaro rojo impacta plantaciones de palma y coco.
La especialista en especies invasoras de la CONABIO, Yolanda Barrios, señaló que la prevención y la participación social representan las herramientas más eficaces para enfrentar el problema. Una vez que una especie se dispersa, su control resulta complejo y costoso.
A nivel nacional, los costos acumulados por invasiones biológicas superan los cinco mil 300 millones de dólares entre 1992 y 2019. En un estado como Quintana Roo, donde la economía depende del turismo, la pesca y la riqueza natural, la expansión de estas especies implica riesgos ambientales y productivos.
Autoridades ambientales reiteraron el llamado a evitar la liberación de mascotas exóticas y plantas ornamentales en entornos naturales, así como a reportar avistamientos. La protección de la biodiversidad local depende en gran medida de la vigilancia y la conciencia colectiva.