El Museo del Chopo realza la lucha del colectivo Yeguas en favor de la diversidad
El Museo del Chopo realza la lucha del colectivo Yeguas en favor de la diversidad
Eder Torres
Periódico La Jornada
Viernes 27 de febrero de 2026, p. 2
El Museo Universitario del Chopo presentará en septiembre la muestra Desbocadas: Yeguas del Apocalipsis. Retrospectiva, que recupera material del colectivo chileno fundado en 1987 por los escritores Pedro Lemebel (1952-2015) y Francisco Casas (1959), referente de la lucha por los derechos humanos. Actualmente, la exposición se exhibe con éxito en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile.
Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1915-2006), el dúo denunció la escasa atención del Estado al VIH/sida. Además de exigir la presentación con vida de los desaparecidos y la liberación de presos políticos, luchaban en favor de las disidencias sexuales, del movimiento feminista y contra la homofobia institucional, explicó el curador de la exhibición, Gerardo Mosquera, en entrevista con La Jornada.
Las Yeguas llevaban a cabo dos tipos de acciones: de irrupción y planificadas. Las primeras eran sorpresivas, como la ocurrida en 1988 durante una protesta de estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, a la que Lemebel y Casas llegaron desnudos y montados en una yegua, con el fin de exigir el ingreso de las minorías a la institución.
También realizaron performances y exhibiciones, como la serie fotográfica Lo que el sida se llevó, compuesta por 30 imágenes tomadas por Mario Vivado, en las que los escritores rindieron homenaje a figuras de la cultura popular y a amistades, algunas de ellas víctimas del virus. La muestra formó parte de una exposición colectiva montada en noviembre de 1989 en las instalaciones del Instituto Chileno-Francés de Cultura.
Se salda una deuda
A pesar de la popularidad de los integrantes del colectivo, esta exposición había sido históricamente anhelada. Con su presentación, “hemos podido saldar” una deuda, señaló Varinia Brodsky Zimmermann, directora del museo, en entrevista con este diario.
Su apunte remite a un altercado ocurrido en septiembre de 1990, cuando el Museo Nacional de Bellas Artes presentó la muestra Museo abierto. La exposición pretendía, en el contexto de la transición a la democracia, dar cabida a artistas de todas las tendencias; sin embargo, el proyecto se fracturó con la censura a las Yeguas.
“Había un video de Gloria Camiruaga, destacada videasta chilena, que contenía un par de acciones de las Yeguas dentro de un prostíbulo de travestis. Esto hizo que el material fuera retirado”, relató Gerardo Mosquera.
A pesar de que el dúo había sido convocado a participar en la muestra colectiva, Lemebel y Casas decidieron no asistir. “En cambio, aparecieron un día en la entrada del museo e hicieron un performance no anunciado en respuesta a la censura”, añadió.
El acervo
Compilar el material que conforma Desbocadas: Yeguas del Apocalipsis. Retrospectiva, según Mosquera, representó un reto, debido a que “se considera que la mayor parte de sus representaciones están indocumentadas; es decir, más de la mitad de las actividades que realizaron no fueron registradas de manera gráfica”.
▲ Yeguas del Apocalipsis en una imagen de la serie fotográfica Lo que el sida se llevó (1989), compuesta por 30 imágenes tomadas por Mario Vivado, que rendían homenaje a víctimas del virus.
No obstante, el recinto contó con apoyo de fotógrafos, realizadores audiovisuales y de la galería D21 Proyectos de Arte, que resguardaron material referente al colectivo. También se apoyaron en el Archivo Yeguas del Apocalipsis, recopilado por los investigadores Fernanda Carvajal y Alejandro de la Fuente, que reúne cientos de documentos sobre la trayectoria del dúo.
Gracias a estas fuentes, la exposición incluye fotografías, videos, recortes de prensa y reproducciones de instalaciones, un conjunto suficiente para recuperar la figura de las Yeguas como referente de la lucha por las disidencias sexuales.
Aun así, ante la noción de que no existe un acervo total del colectivo, Gerardo Mosquera tomó una decisión clave para la muestra: recurrir a la memoria colectiva. Se acercó a quienes presenciaron acciones de las Yeguas del Apocalipsis, recogió sus testimonios y los incorporó en la sala. “Es decir, ante la ausencia de documentación, queda registrada la memoria de lo que hicieron”, explicó.
Esta retrospectiva busca, de acuerdo con el curador, reivindicar la figura de las Yeguas y difundir su obra, pero también demostrar que su producción no se reduce a Las dos Fridas, reinterpretación escenográfica del cuadro de Frida Kahlo (1939), realizada en 1989.
“No son sólo un par de acciones emblemáticas. Tienen todo un corpus de trabajo que estaba bastante olvidado o no había recibido una legitimación institucional.”
Espacio a la diversidad
Desbocadas: Yeguas del Apocalipsis. Retrospectiva ha tenido una convocatoria amplia, explicó Brodsky, lo que da cuenta de la vigencia del colectivo, “dos figuras muy admiradas por su valentía y libertad creativa en tiempos muy difíciles y represivos en Chile”.
La directora del recinto agregó que esta muestra reafirma el compromiso del museo por convertirse en un espacio plural y democrático en el que hay lugar para todos, en especial para sectores históricamente vulnerados, como las disidencias sexogenéricas, los pueblos originarios, las personas migrantes y las mujeres.
“Entendiendo que las comunidades diversas son parte central de nuestro presente y de nuestro futuro, asumir ese reconocimiento desde un museo público es una obligación ética, más aún en un contexto global en que los derechos de las personas no están garantizados”, acotó Varinia Brodsky.
Antes de su traslado, en septiembre, al Museo Universitario del Chopo (Dr. Enrique González Martínez 10, colonia Santa María la Ribera), la exposición concluirá su ciclo en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile el 19 de abril.