Belona busca sensibilizar ante el poder y la brutalidad en las relaciones personales
Belona busca sensibilizar ante el poder y la brutalidad en las relaciones personales
▲ Dirige Diana Fernández, para quien el poder es el causante de las carencias de la humanidad.Foto Fernando Velasco
Omar González Morales
Periódico La Jornada
Domingo 8 de marzo de 2026, p. 3
La obra dancística Belona nació de una reflexión sobre la manera en que la violencia y el poder confluyen en la sociedad; el propósito es que el espectador se sensibilice ante la brutalidad y los conflictos en las relaciones humanas. Interpretada por siete bailarinas de la compañía Sensodanza, dirigida por Diana María Fernández, la pieza se presentará hoy por última ocasión en el teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de Artes (Cenart).
En entrevista con La Jornada, Diana María Fernández habló sobre el origen de esta puesta en escena que en dos partes pone al espectador frente a su reflejo y su reacción ante lo que lo rodea.
“La idea del poder siempre me ha dado vueltas en la cabeza. He trabajado en centros penitenciarios, llevo cuatro años dando clases de danza terapéutica con internos, y eso me ha permitido dimensionar las carencias que hemos tenido como humanidad y cómo cedemos ante esos deseos. ¿Por qué el poder nos pone en ese lugar tan frágil?”
Para la también coreógrafa, la sociedad se impone con una ambición desmedida de control: “no hay que pensar en temas como Donald Trump o en los grandes poderes, si no podemos verlo desde que nos subimos al Metro o en la burocracia misma. Incluso, desde niños se nos enseña con frases como: ‘lucha por lo que quieres’; parece que estamos todo el tiempo en un juego de poder en el que hay que ganar, y eso me parece odioso”.
Fue hace poco más de 10 años, con la puesta en escena de Rey blanco de una muerte blanca, cuando comenzó a surgir la idea de lo que sería Belona. Ahí pensó sobre la estructura del poder y el machismo: “¿qué tal si no gana el rey? ¿Por qué la reina, la más vulnerable y la que menos se mueve, es la que determina al triunfador? Ahí surgió mi curiosidad de plasmar con el cuerpo un lenguaje sobre la guerra y los conflictos constantes de la vida diaria.
“Belona salió también de mi trabajo en los reclusorios. Ahí, las personas me decían: ‘no estoy aquí por necesidad, lo que quiero es tener más poder que otro’. Vamos a empezar de cero, ¿qué es poder? La guerra no sólo pasa ahí, a lo lejos, sino que tenemos un conflicto interno, desde nosotros mismos. ¿Cómo pasar de este estado a uno en el que no estemos luchando? ¿Y dónde está la esperanza?”, comentó.
Habitarse a uno mismo
Para Diana Fernández, el cuerpo es muy poderoso. Por ello puede ser utilizado para comunicar los unos con los otros, lo que conlleva a una reflexión más amplia sobre la manera de funcionar de nuestra sociedad. “En los reclusorios nos encontramos con personas que nunca han reflexionado sobre lo que es habitarse. El movimiento es conocernos, y eso es más que nuestra individualidad: es nuestra historia como seres vivos.
“Habitar el cuerpo puede sonar sencillo, pero no. Ahí están algunas expresiones como: ‘¿cómo soy?’, ‘no me gusta mi cuerpo’, ‘quiero estar más delgado, más alto…’ Ahí empiezan los conflictos. Conocernos nos hace también entender al otro, hacernos más empáticos y pensar que el otro también tiene derecho a habitarse y sentirse”, expresó.
En los 45 minutos que dura Belona, la pieza se va transformando. Las siete bailarinas en escena provienen de contextos diferentes y sus propuestas se incorporaron de forma activa para generar la coreografía: “Los jóvenes están viviendo algo gravísimo: un tema de poder, de escalada de violencia, con cárteles reclutándolos. Entendamos que están buscando formas de habitar su cuerpo desde una visión que nosotros, como generaciones mayores, no entendemos. Justo eso es buscamos con esta danza: llevar al público a pensar que el otro también tiene su lugar”, concluyó Fernández.
La obra Belona se presenta hoy a las 20 horas en el teatro Raúl Flores Canelo del Cenart (avenida Río Churubusco 79, colonia Country Club Churubusco, alcaldía Coyoacán).
El costo del boleto es de 180 pesos y puede ser adquirido en las taquillas del recinto o en la página https://cenart.gob.mx/