Rompecabezas invita a terminar con el silencio alrededor de la salud mental
▲ Andrea Cruz, Mónica Bajonero y Alberto Cerz, manipulan títeres y objetos en la puesta en escena.Foto Héctor Ortega
Daniel López Aguilar
Periódico La Jornada
Domingo 8 de marzo de 2026, p. 2
Uno de cada siete jóvenes entre 10 y 19 años padece algún trastorno mental diagnosticado, según la Organización Mundial de la Salud. No es un número abstracto: ocupa un pupitre, devela habitaciones y espera, en silencio, a que alguien haga la primera pregunta.
Ese malestar, y la necesidad de hablar de él, inspiró Rompecabezas, escrita y dirigida por Berta Hiriart, que se estrenó ayer en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.
La obra desmonta lo que su autora llama “el mito de la normalidad” y aborda las dificultades emocionales y síquicas de la adolescencia.
Hiriart (Ciudad de México, 1950) observa a una generación marcada por redes sociales y crisis globales. “Normal sólo quiere decir frecuencia”, subrayó la dramaturga, Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón 2024, en entrevista con La Jornada. El término no implica regla ni mandato. “¿Quién marca la normalidad? Los humanos no estamos regulados de esa manera”.
En escena aparece Camila, joven de 15 años que enfrenta ansiedad, precariedad económica y la hospitalización de su madre en un centro siquiátrico. Desde su mirada se despliega un entorno fragmentado. La presión de las redes sociales, las limitaciones institucionales en la atención a la salud mental y el peso de las expectativas externas impacta todo.
A su alrededor gravitan figuras contrastantes: una influencer llamada Happy Happy, que vende el pensamiento positivo como consigna permanente, y su amigo Iván, marcado por la ecoansiedad frente a la crisis climática.
Nada es simple. “Vivimos en un mundo muy complejo”, afirmó Hiriart. “Todo se simplifica en negro o blanco, y no. En esa etapa de la vida, la pertenencia al grupo es determinante. Quieren encajar y, de algún modo, que la regla sea ser normal. Sin embargo, la conducta humana es diversa. No cabemos en un marquito”.
Nombrar el malestar importa. Un alto porcentaje de adolescentes experimenta ansiedad, depresión u otras formas de sufrimiento síquico. “Está muy estigmatizado. Si dices que vas a terapia o que has estado internado, mejor no lo expresas porque los demás te van a ver como el raro”, matizó la directora. “La terapia, incluso los internamientos, pueden ser intentos necesarios para sanar”.
Montaje de estética sincera
El proyecto incluyó un año de investigación y diálogo con especialistas y con el movimiento Orgullo Loco México, que reivindica la diversidad sicosocial y exige mejores servicios de atención. La producción corre a cargo de Los Cantores del Confín. De esa experiencia surgió una certeza: “no se habla de la salud mental en la mesa, ni en las aulas”.
La puesta en escena combina recursos documentales y ficción. Tres intérpretes narran y manipulan títeres y objetos mediante la técnica de teatro de papel. La estética dialoga con el art brut, estilo que surge de creaciones desarrolladas fuera del canon académico y que refleja expresiones espontáneas, sinceras y a veces marginales.
“La salud está muy ligada a nuestra fragilidad”, señaló Berta Hiriart. Las marionetas evitan que adultos representen literalmente a adolescentes y permiten una distancia expresiva más honesta.
El elenco lo integran Andrea Cruz, Mónica Bajonero y Alberto Cerz. El diseño de espacio escénico e iluminación, así como la elaboración de títeres, es de Roberto Paredes junto con Alán Sáenz Burrola; el vestuario corresponde a Gabriel Ancira; el diseño sonoro, a Mónica Bajonero; el mantenimiento de producción y atrezzo, a Gilberto Soberanes, y la producción ejecutiva a Juan Carlos Saavedra. La música original es de Andrea Cruz.
Dirigido a mayores de 12 años, el montaje convoca también a madres, padres y docentes. “Estamos en el mismo paquete”, comentó Hiriart. Conversar forma parte de la respuesta. “Saber que hay salidas es muy importante. No una sola, hay varias maneras de encontrarla”.
La parte final recupera el poema “Felices los normales”, de Roberto Fernández Retamar, texto que ironiza sobre la supuesta estabilidad de quienes encajan sin fisuras y celebra, en cambio, a quienes desentonan. “Más que ofrecer respuestas cerradas, la intención es abrir caminos de reflexión: Lo que tenemos son preguntas y más preguntas”, concluyó la dramaturga.
Rompecabezas se presentará los sábados y domingos a las 13 horas, en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico (avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn, alcaldía Álvaro Obregón). La temporada concluirá el 26 de abril; no habrá funciones los días 11 y 12 de abril.
El boleto tiene un costo de 261 pesos y se puede adquirir en las taquillas del recinto o en el sitio web helenico.gob.mx.