Alertan por el daño a animales silvestres que son alimentados por paseantes en montañas de NL
Escrito en LOCAL el
Monterrey.- Especialistas en fauna silvestre alertaron sobre los efectos negativos que tiene alimentar a animales con comida destinada al consumo humano, una práctica frecuente en zonas naturales de Monterrey como el cerro de La Silla y Chipinque, donde visitantes suelen interactuar con especies como los coatíes y osos.
El médico veterinario Miguel Ángel Gómez Garza, especialista con doctorado en ciencia animal enfocado a fauna silvestre, explicó que este tipo de acciones representa un riesgo importante para la salud de los animales.
“Cualquier alimentación humana que es para los humanos puede llegar a ser muy perjudicial para la fauna silvestre, especialmente la alimentación que no es algo natural”, señaló.
De acuerdo con el especialista, los alimentos altos en grasas y carbohidratos generan consecuencias directas en especies como los coatíes.
“Ofrecer a la fauna silvestre alimentos ricos en grasas o ricos en carbohidratos, o sea, lo que se llama azúcares de manera coloquial, pues les va a provocar obesidad, no hay duda”, afirmó.
Gómez Garza detalló que, aunque los coatíes son omnívoros y consumen tanto proteína vegetal como animal en su hábitat natural, su comportamiento ha cambiado debido al contacto constante con humanos.
“Ellos, lógicamente, por curiosidad y por palatabilidad, o sea, por el sabor que tienen los alimentos humanos, prefieren en las zonas visitadas por la gente el alimento de la gente”, indicó.
Asimismo, destacó que existe una percepción equivocada entre la población sobre la necesidad de alimentar a estos animales.
“La gente a veces llega con la idea de que, y esto es muy común, sobre todo con los osos, ‘ay, pobrecito, se está muriendo de hambre el animal’, para nada. O sea, el animal tiene hectáreas y hectáreas de sierra en donde buscar alimento”, puntualizó.
El experto explicó que la obesidad en la fauna silvestre afecta directamente sus órganos vitales.
“La obesidad interfiere en la salud del animal porque la grasa se va acumulando en órganos vitales como el corazón, como el hígado, como riñón y eso provoca problemas en estos órganos”, dijo.
Además, advirtió que esta condición también impacta la reproducción de las especies, al generar infertilidad. Otro de los efectos es la pérdida de habilidades esenciales para sobrevivir.
“Un animal obeso, por ejemplo, batalla para poder subir a un árbol a comer las frutas silvestres o también son presa fácil de los animales depredadores”, comentó.
A estos problemas se suman riesgos como la agresividad hacia humanos, la transmisión de enfermedades zoonóticas y el incremento en atropellamientos, debido a que los animales se acercan a zonas urbanas en busca de comida. También se han detectado residuos como plástico, vidrio y metal en sus excrementos.
Bruno Suárez, ciudadano, coincidió en que darle a los animales silvestres comida de humanos no es benéfico para su salud, pero dijo que las especies están tan acostumbradas que hasta buscan a los humanos para que ellos los alimenten.
“Está muy mal o sea que los alimenten digo fuera, creo que darles como que salchichas, galletas, pan, eso pues altera al grado que pues también hasta físicamente como que se ven diferentes y ahí que pierden su instinto o sea ahora están acostumbrados a buscarnos a nosotros para alimentarlos, creo que pues está mal también o sea que los alimenten fuera de la dieta que es de ellos», dijo.
Por su parte, Enrique Ortega calificó la situación como preocupante: “es muy lamentable, porque pues son animales bellísimos tanto los como los osos o cualquier animal que esté de manera silvestre cerca de nuestros alrededores, entonces es bastante deprimente pensar que nosotros estamos afectando tanto en el en ciclo natural”.
Ante esta situación, el veterinario Miguel Ángel enfatizó que la solución radica en la conciencia social.
“Esto tiene que ser de conciencia de la gente, de la sociedad, que sepa que les estás haciendo un daño al ofrecerles de comer”.
Por último, recomendó no alimentar ni tocar a los animales, así como asegurar la basura, permitiendo que la naturaleza siga su curso sin intervención humana.