¿Puede un Gobierno ser verde y profósil a la vez? El equilibrismo de Moncloa ante la crisis
«Ni el propio ministro quiere rebajas de impuestos generalizadas, pero las va a tener que aprobar por economía política«. Hace una semana, un exalto cargo con experiencia de Gobierno en Moncloa anticipaba que pese al clamor de los expertos por no aprobar ayudas indiscriminadas para toda la población, el Ejecutivo estaba abocado a presentarlas para salvar el real decreto ley. Los informes de los principales expertos, Banco de España, Comisión Nacional de la Competencia, ESADE, el propio Consejo de Expertos del Ministerio de Economía, han constatado que las rebajas de impuestos sin discriminar por renta, sobre todo en el caso de los combustibles son: a) regresivas, b) crean incentivos perversos.
«Las rentas más altas se benefician más de las rebajas en los combustibles fósiles y las empresas se quedan con buena parte de las rebajas para mejorar sus beneficios»
Está ampliamente documentado cómo las rentas más altas se benefician más de las rebajas en los combustibles fósiles, y también cómo las empresas se quedan con buena parte de las rebajas para mejorar sus beneficios. Y, sin embargo, el Gobierno ha vuelto a aprobar esta medida en su amplio paquete de ayudas frente a la nueva crisis energética que entró en vigor tras su publicación en el BOE el sábado.
Tras esta decisión está la perentoria búsqueda de apoyo de los socios parlamentarios del Gobierno, PNV y Junts, con una orientación muy proempresa y singularmente expuestos, sobre todo en el caso de los vascos, a las grandes multinacionales de energía. Las empresas petroleras ya le habían dicho al Gobierno que preferían recortes de impuestos, habida cuenta de que si ellas van a tener los llamados windfall profits —los beneficios caídos del cielo por la subida de los precios que les llevan a vender caro un crudo que compraron más barato—, el Ejecutivo también tiene una windfall taxation, ya que impuestos como el IVA gravan un porcentaje y la recaudación se dispara con la subida de los precios.
Recortar los impuestos es un mecanismo muy sencillo, aunque está sujeto al corsé fiscal de la Comisión Europea, y Hacienda también es más proclive a esta medida que a la que solicitan los expertos: un impuesto negativo que compensa a las familias en función de su renta. Los técnicos del ministerio han sido históricamente reacios a este tipo de soluciones, que son un recurso muy habitual en los países nórdicos para segmentar ayudas.
Para controlar que las empresas no se queden con parte de la ayuda pública, el decreto insiste mucho en las capacidades de la CNMC de vigilar, recabar información e incluso sancionar a las suministradoras de los combustibles para detectar si capturan en sus márgenes las bajadas de impuestos. Los expertos consultados son escépticos sobre la potencia de fuego real que podrá tener el organismo supervisor.
«Los expertos advierten de las consecuencias de las ayudas generalizadas que no son redistributivas e inciden sobre la demanda, esto es, apoyan que se siga utilizando sin ahorro los combustibles fósiles»
En el análisis de Agenda Pública de la pasada semana, los expertos ya advertían de las consecuencias de las ayudas generalizadas que no son redistributivas e inciden sobre la demanda, esto es, apoyan que se siga utilizando sin ahorro los combustibles fósiles.
La fiscalidad verde española es una de las peores de la Unión Europea. España ya ha sido penalizada con 1.000 millones de euros por no equiparar la imposición de la gasolina y el diésel y está a un paso de enfrentarse a los tribunales comunitarios. Mientras la Agencia Internacional de la Energía emitía el pasado viernes un informe con las medidas para recortar la demanda del petróleo y sus derivados, el ejecutivo español aprobaba este paquete de medidas para que los conductores sigan con su business as usual y reposten con la misma alegría.
«Decepcionante» es la palabra que usan muchos expertos ante estas medidas, que ni siquiera contemplan, como se hizo en 2022, un impulso al transporte público como alternativa ecológica al uso del coche privado, una iniciativa que además favorece a los colectivos con menos renta.
Aunque desde el punto de vista macroeconómico el paquete no está diseñado con los incentivos adecuados, los expertos del ámbito de la energía hacen una lectura positiva de la parte en la que se apoya la electrificación, que de alguna forma compensa el mensaje profósil que se lanza con estas ayudas.
«Los expertos del ámbito de la energía hacen una lectura positiva de la parte en la que se apoya la electrificación que de alguna forma compensa el mensaje pro-fósil que se lanza con estas ayudas»
Dos colaboradores de Agenda Pública, Pedro Fresco y Xaquín García-Muros, ven con buenos ojos el despliegue de nuevos refuerzos para impulsar la electrificación y las energías renovables. Aunque García-Muros lamenta que se repita «el error de la bonificación general», aplaude el refuerzo del bono social eléctrico o la bajada de impuestos a la electricidad, que cree que van en buena dirección.
Fresco también lamenta que la parte fiscal del paquete lance mensajes contrapuestos al hacer las medidas transversales a todas las energías, lo que no envía una señal de precios clara a los consumidores. Pero destaca la positiva sorpresa del real decreto ley, como el fuerte impulso al autoconsumo al permitir a los usuarios beneficiarse de instalaciones que estén hasta a cinco kilómetros de su hogar. Fresco dice que esta medida será un game changer porque abrirá un abanico de oportunidades a pueblos o asociaciones empresariales en polígonos a beneficiarse de instalaciones renovables sin depender de las limitaciones físicas de sus tejados.
También valora muy positivamente las deducciones a las bombas de calor, a los puntos de recarga y a las numerosas medidas en las 143 páginas del texto destinadas a dar un empujón estratégico a las renovables y a la electrificación.
«El Ejecutivo ha dado una de cal y otra de arena, intentando cubrir todo el espectro de izquierda a derecha para asegurar que el real decreto ley sale adelante»
Parece que el Ejecutivo ha dado una de cal y otra de arena, intentando cubrir todo el espectro de izquierda a derecha para asegurar que el real decreto ley sale adelante. Aunque el esfuerzo por cimentar el desarrollo y difusión de la electricidad y las renovables es notable, es una lástima que se haya tenido que dejar contaminar por la fuerza pragmática de los votos, introduciendo incentivos perversos al uso de combustibles fósiles.
Tal y como dijo el presidente, Pedro Sánchez, la única fórmula duradera para cortocircuitar la subida de los precios es poner fin inmediato a la guerra. Pero también es seguir progresando en el aumento de generación de energías renovables y la reducción de los combustibles para los que ni España ni Europa cuentan con materias primas.