El Festival TONO reivindica el diálogo entre creadores de distintas latitudes
▲ La artista Alexa West durante su presentación en la Laguna Bodega, una de las sedes del Festival TONO 2026.Foto García Jáuregui
Eirinet Gómez
Periódico La Jornada
Miércoles 25 de marzo de 2026, p. 4
En un contexto global marcado por los conflictos y la polarización, el arte insiste en abrir espacios de encuentro, afirmó Klaus Biesenbach, director de la Neue Nationalgalerie en Berlín, durante una entrevista con La Jornada, antes del evento de cierre del Festival TONO 2026, realizado en el Museo Casa Estudio Diego Rivera.
“En un mundo con tanta tensión geopolítica, estos intercambios culturales son mucho más importantes ahora”, dijo y destacó la capacidad del arte para generar diálogo entre varios contextos: de Nueva York a Pekín y de Río de Janeiro a Ciudad de México.
Lejos de concebir el arte como ajeno a lo político, Biesenbach reivindicó su potencia simbólica. Por ejemplo, mencionó la exposición de Constantin Brancusi en el Neue Nationalgalerie en Berlín, que aunque a primera vista parece distante de la coyuntura, ofrece algo esencial en tiempos convulsos: “la belleza… la gente necesita paz”.
Sam Ozer, curadora y fundadora del Festival TONO, coincidió con esta idea y consideró que se materializa en proyectos que cruzan fronteras y generaciones. En conversación conjunta con Biesenbach, señaló que ciudades con historias y contextos políticos distintos, como Ciudad de México y Bangkok, pueden compartir sensibilidades profundas.
Añadió que más que resolver las tensiones, el arte las pone en diálogo. Como muestra, mencionó desde jóvenes en Puebla que preguntan por las condiciones de creación en Asia, hasta residencias en Doha, Qatar, donde conviven creadores de distintas latitudes.
En ese mapa de intercambios, Biesenbach estimó que México ocupa un lugar central, ya que no son muchas las urbes en el mundo con tan amplia presencia de creadores, como ocurre en la Ciudad de México. “Es algo raro”, apuntó, al destacar la escena artística de la metrópoli en la que convergen distintas generaciones y prácticas.
Mencionó que esa densidad creativa convierte al país en un punto clave para el diálogo internacional, con otras ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Pekín y Río de Janeiro.
Ozer complementó esta lectura al abundar que una de las características más significativas del panorama mexicano es su interdisciplinariedad. Destacó el caso de Bárbara Sánchez Kane, originaria de Yucatán, quien por su formación de ingeniera industrial y diseño de modas transita entre distintos lenguajes en su proceso creativo.
Biesenbach reconoció su cercanía con el ecosistema artístico local y recordó que en su primera visita a la ciudad, hace 25 años, su punto de entrada fueron los artistas y espacios independientes. En esa ocasión, sin la oferta de hospedaje actual, pasó sus primeros días durmiendo en la galería Kurimanzutto.
Más allá del cierre del Festival TONO 2026 este fin de semana, tanto Biesenbach como Ozer coincidieron en que este tipo de colaboraciones no se agotan en un solo encuentro, y apuestan por imaginar nuevas formas de colaboración artística.