Cientos de comunidades en Perú están en grave riesgo por los pasivos ambientales que llevan décadas sin ser remediados en el país.
Detectamos más de 3000 desechos de la explotación petrolera y 188 sitios impactados de gravedad en la Amazonía.
Ninguno ha sido limpiado y el Estado aún no ha identificado a las empresas responsables.
El riesgo para la salud de las comunidades y el medio ambiente, en nuestra investigación.
Recorrimos algunas de las zonas más afectadas por los pasivos ambientales y desechos dejados por la industria petrolera en Perú. Cientos de comunidades conviven en medio de charcos de petróleo, pozos mal abandonados y maquinarias de viejas operaciones, un cementerio de residuos tóxicos que no han sido remediados y que presentan, en varios casos, niveles altos de impacto a la salud y el medioambiente.
Detectamos que el total de zonas afectadas suma 3452, distribuidas entre 3264 pasivos y 188 sitios impactados. Estos datos son de casos reportados entre 2013 y 2023. Un dato alarmante es que alrededor de 43 de esos impactos petroleros se ubican dentro de 20 comunidades indígenas: 16 en Loreto, 2 en Ucayali, 1 en Amazonas y 1 más en Pasco. Además, la lista de pasivos ambientales sigue creciendo. El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) identificó 32 nuevos puntos entre 2022 y 2023. Todos se ubican en el departamento de Piura.
El nivel de riesgo de los pasivos ambientales identificados es otro dato central. De los 3264 pasivos, 25 presentan a la vez los tres indicadores de contaminación del OEFA en los niveles más altos: riesgo a la salud, riesgo físico y riesgo a la calidad ambiental. Además, existen 74 casos con nivel alto de riesgo a la salud, 134 casos con nivel alto de riesgo físico por la infraestructura abandonada y 51 con nivel alto de riesgo a la calidad ambiental.
«Ya es suficiente de contaminación. Estamos consumiendo agua contaminada, nuestras tierras están contaminadas, los animales ya no existen. Cada día afectan más nuestras vidas, mientras al Estado parece no importarle», dice Juan Montero, presidente de Feconaco en Loreto.
Salar de Negritos, ubicado en Talara, al norte del Perú, afectado por los pasivos ambientales.
“Estamos en una bomba de tiempo”, es lo que dicen los habitantes de Negritos. Este lugar es la capital del distrito con más pasivos ambientales de Perú y el que tiene la mayor cantidad de desechos catalogados de alto riesgo. Encontramos que las casas y colegios están construidos sobre pozos petroleros mal abandonados. Lo más preocupante es que aún no empieza la remediación y el Estado no ha establecido quiénes son los responsables.
Colegio Jose Pardo y Barreda en Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Pobladores de Negritos en Talara al norte del Perú afectados por los pasivos ambientales. El piso levantado, paredes agrietadas son el reflejo del daño a sus hogares.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Colegio Jose Pardo y Barreda en Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Pobladores de Negritos en Talara al norte del Perú afectados por los pasivos ambientales. El piso levantado, paredes agrietadas son el reflejo del daño a sus hogares.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Salar de Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Colegio Jose Pardo y Barreda en Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Colegio Jose Pardo y Barreda en Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Colegio Jose Pardo y Barreda en Negritos ubicado en Talara al norte del Perú afectado por los pasivos ambientales.
Desastre ambiental. El salar de Negritos agolpa cráteres llenos de petróleo producto de los pozos mal abandonados alrededor del paraje turístico. Crédito: Sebastián Castañeda
La comunidad indígena achuar de José Olaya, en Andoas, se enfrenta a la devastación de su territorio por la extracción petrolera tras más de 50 años de presencia de empresas que operaron en el Lote 192. Solo hasta el primer trimestre de 2021 se registraron 233 derrames de petróleo en esta zona de Perú. Los pobladores están a la espera de la remediación que el Estado prometió hace nueve años pero que aún no llega.
Los sitios impactados por la actividad petrolera en Loreto suman 188. El OEFA sigue identificando nuevos impactos petroleros en las cuencas Corrientes, Tigre, Pastaza y Marañón. Crédito: Patrick Murayari.
Pluspetrol es una de las empresas con más multas acumuladas y ha dejado tuberías en el Lote 192 y Lote 8. Crédito: Patrick Murayari
El Lote 192 y el Lote 8 en Loreto se encuentran en total abandono. Crédito: Patrick Murayari
A simple vista no se nota, pero los achuar siguen denunciando que sus fuentes de agua tienen restos de hidrocarburos. Crédito: Patrick Murayari
Mientras los procesos burocráticos avanzan, las comunidades siguen exigiendo por la salud y el agua potable. Crédito: Patrick Murayari
José Olaya es una comunidad con hasta cuatro sitios contaminados de gran peligrosidad. Crédito: Patrick Murayari
El consumo de alimentos es problemático para los indígenas achuar porque está demostrado que los peces y el suelo tiene metales tóxicos. Crédito: Patrick Murayari Wesember
Solo basta levantar un poco de lodo para que aflore el petróleo en los alrededores de Cocha Negra. Crédito: Patrick Murayari Wesember
En los alrededores de la Cocha Atiliano afloraba el petróleo acumulado debajo del barro y las plantas. Crédito:Patrick Murayari Wesember.
Las comunidades indígenas urarinas, achuar y kukama batallan contra la contaminación por hidrocarburos en Loreto. Viajamos hasta Pucacuro y Peruanito, en Perú, y lo que encontramos es alarmante. En las lagunas hay restos de petróleo y en el suelo hay un cementerio de máquinas y chatarra abandonadas por las empresas que operaron el Lote 8 por 50 años. Los pobladores denuncian que la contaminación los afecta gravemente. Mientras tanto, Perupetro busca reiniciar las operaciones petroleras en la zona.
El Apu Emerson Mucushua muestra cómo aflora el petróleo en su territorio ancestral. Crédito: Patrick Murayari Wesember.
En los alrededores de la Cocha Atiliano afloraba el petróleo acumulado debajo del barro y las plantas. Crédito:Patrick Murayari Wesember.
En distintos puntos de la comunidad de Pucacuro se encuentran tuberías y desechos tóxicos. Crédito: Patrick Murayari Wesember
Las madres de Pucacuro muestran los daños a la piel que sufren los niños que están cerca de fuentes de agua como el río o la cocha Atiliano. Crédito: Patrick Murayari Wesember
El consumo de alimentos es problemático para los indígenas achuar porque está demostrado que los peces y el suelo tiene metales tóxicos. Crédito: Patrick Murayari Wesember
Las condiciones precarias del Puesto de Salud no permiten la atención oportuna a los habitantes de Pucacuro. Crédito: Patrick Murayari Wesember
Dirigente de Pucacuro expresa su preocupación por la contaminación petrolera en su comunidad. Crédito: Patrick Murayari Wesember
Los más jóvenes de la comunidad de Peruanito empiezan a asumir cargos como monitores ambientales, continuando la lucha ambiental de sus padres. Crédito: Patrick Murayari Wesember
La salud es la mayor preocupación de los indígenas achuar, en la foto muestran sus cartillas de control de metales tóxicos. Crédito: Patrick Murayari Wesember
Las comunidades indígenas del Lote 8 han ido reclamando derechos por la Consulta y la descontaminación por años. Crédito: Patrick Murayari Wesember
La historia que viven las comunidades shipibo-konibo de Pueblo Nuevo del Caco y Nuevo San Juan, en Ucayali, es uno de los casos clave. Viajamos a esta zona de Perú y encontramos que los pobladores viven en medio de la extrema pobreza y rodeados de pasivos ambientales que nunca fueron remediados por la industria petrolera. Pese a este panorama, el Gobierno busca inversionistas para continuar con la extracción de crudo en estos territorios.
Perupetro le ha asegurado a los inversionistas que mantiene un diálogo permanente con las comunidades nativas. En Pueblo Nuevo y San Juan lo niegan. Crédito: Hugo Alejos.
Los comuneros saben que las perforaciones, de unos 30 centímetros de diámetro, quedaron tapadas con concreto entre la espesura de la selva, pero desconocían que no estaban bien selladas. Crédito: Hugo Alejos
Las familias se alimentan de pescado, yuca y plátanos. Son pocas las que crían gallinas. Para conseguir tomates, cebollas y verduras, deben viajar por río hasta la capital. Crédito: Hugo Alejos
En Pueblo Nuevo del Caco aún conservan los estudios técnicos que se hicieron en torno a los trabajos de exploración petrolera. Crédito: Hugo Alejos.
La comunidad se reunió para recibir a un equipo de Mongabay Latam y expresó sus preocupaciones por el posible ingreso de empresas petroleras. Crédito: Hugo Alejos.
La mayor parte de la población actual de Nuevo San Juan son comuneros jóvenes y migrantes, que no recuerdan con detalle el paso de las empresas petroleras entre 2006 y 2015. Crédito: Hugo Alejos.
*Imagen principal: los trabajos para verificar el origen de las filtraciones de crudo en José Pardo están paralizadas. Este hoyo lleno de petróleo lo evidencia. Foto: Sebastián Castañeda