El MSM rescata del anonimato a los 314 muertos en 150 años de minería – Diario de León
La Lonja de Laminación del Museo de la Siderurgia y la Minería se abarrotó este sábado ante la masiva afluencia de familias y ex mineros en un emotivo tributo a los 314 trabajadores fallecidos en un siglo y medio de actividad.
El Valle de Sabero ha vuelto a demostrar que su identidad está escrita con sangre, sudor y hulla. En un acto que desbordó todas las previsiones de asistencia, el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León rindió un histórico homenaje a los 314 mineros que perdieron la vida en el pozo durante los 150 años de explotación de la cuenca.
El evento no fue solo un acto protocolario, sino el punto culminante de una exhaustiva investigación liderada por el Centro y el Archivo Histórico Minero. Gracias al cruce de datos entre libros de policía minera, fichas de personal de Hulleras de Sabero y Anexas y el testimonio oral de los vecinos más longevos, se ha logrado poner nombre y apellidos a la tragedia: más de trescientos mineros que sucumbieron ante los «tragues», los derrumbes y el grisú.
Roberto Fernández, director del Museo, señaló que “sabemos que lo que no tiene nombre no existe, lo que no se nombra no se recuerda. Sabemos que los nombres de nuestros fallecidos han sonado y sonarán en sus casas, que todavía se pronuncian por los familiares y amigos, que todavía se guardan en la memoria de sus compañeros a pesar del tiempo; pero hoy —resaltó— queremos que se escuchen aquí todos juntos, desde el primero Santiago Gallego Álvarez hasta el último Ignacio Coronado García, y que sus nombres queden para siempre en este Museo, tan especial para todos”. Hizo referencia y un recuerdo especial para Manuel Barreiro, fallecido hace 62 años, el 28 de marzo, coincidiendo con este homenaje.
El evento congregó a numeroso público.
La Ferrería de San Blas, sede del museo, se llenó de rostros curtidos por el polvo del carbón y de nuevas generaciones que acudieron a honrar a sus antepasados. Durante el homenaje, el silencio sepulcral solo se rompió con el nombre de cada uno de los fallecidos, rescatados del olvido administrativo gracias a la labor del Museo, leídos en voz alta por 17 ex trabajadores de Hulleras de Sabero.
Necesidad moral
Tanto Roberto Fernández como el director del Archivo Histórico, Héctor González Moro, destacaron la necesidad moral de haber organizado este acto en reconocimiento a tantos años de ser aportar tanto a la sociedad y el bienestar del país, recordando a los 122 fallecidos en el Pozo Herrera II, 60 en el Pozo Herrera I, 15 en el Pozo Sucesivas, 20 en las instalaciones industriales de Vegamediana y 35 en las minas de Oceja. «Es un acto de justicia», comentaba un ex minero emocionado a la salida dando las gracias al Museo por la iniciativa. «La mina nos dio la vida, pero también se llevó a muchos de los mejores. Que hoy sus nombres resuenen aquí, en el corazón de la Ferrería, es el mejor monumento que se les puede dar». Al final del acto el director del museo, con un nuevo alegato de José María Escapa, se descubrió un panel en el que figuran 314 chapas, idénticas a las que presentaban los mineros en la lampistería al entrar al tajo, en el que figuran los nombres y fecha de los 314 fallecidos.
Muchos no quisieron perderse el reconocimiento.
Con este tributo, Sabero cierra una herida abierta durante décadas, reafirmando que, aunque las jaulas ya no bajen y los castilletes sean hoy piezas de museo, la memoria de sus trabajadores sigue siendo el pilar más sólido de la cuenca, manteniendo abierta las investigaciones para alcanzar la lista definitiva.
Este hallazgo en Sabero sienta un precedente fundamental para el estudio de la minería en toda España. La discrepancia entre las cifras oficiales y la realidad documentada en los archivos parroquiales y civiles subraya la urgencia de continuar con la digitalización y el cruce de datos en otras cuencas carboneras.