No volverá la minería de rapiña. Se extraerá solo si es sostenible y hay aceptación social
El proyecto para extraer zinc en Novales y Udías ha vuelto a poner en el primer plano un sector que permanecía prácticamente inactivo en Cantabria … desde el cierre de Reocín. Apenas hay compañías y proyectos extractivos, pero sí muchas empresas que pueden aprovechar las oportunidades del nuevo impulso europeo a la minería. En eso es en lo que se ha centrado la visita a la región Santiago Cuesta-López, presidente del Clúster Nacional de Minería Sostenible.
–Minería y sostenibilidad parecen términos incompatibles.
–Encajan de dos maneras. Primero, porque la humanidad va hacia una economía verde y las energías renovables tienen una gran dependencia de los recursos mineros y de las materias primas. Sobre todo de materias primas críticas y esenciales. Las turbinas eólicas tienen motores de inducción que usan imanes permanentes, que se fabrican con neodimio, hierro y boro. El hierro lo conocemos, pero el neodimio es una tierra rara que se extrae en China en un 80% y el boro una materia poco existente que se extrae al 60% en Turquía. Las baterías para el vehículo eléctrico o para almacenar la energía de los paneles solares dependen también de recursos estratégicos. Su extracción hoy no es nada respetuosa con el medio ambiente –ni con los derechos humanos– en muchos países. Nosotros promovemos una minería del siglo XXI y altamente sostenible porque integra tecnologías innovadoras, digitalización, nuevos procesos de manufactura, tecnologías de manejo del agua, de los recursos…
–Técnicas de extracción muy distintas a las que usaba la minería tradicional española.
–Ya no solo de extracción, también de procesado y control ambiental. El problema es que para estas materias primas hoy dependemos de otros países donde se extraen de manera no sostenible. Lo que no tiene sentido es que por ahorrar emisiones de CO2 en Europa, se esté contaminando mucho más en África. Y, muy importante, las técnicas de restauración. En nuestro clúster cubrimos también esta parte con empresas dedicadas a la restauración del medio ambiente. Y aquí también tiene presencia Cantabria. La UE promueve el impulso a una minería más sostenible, también en lo relativo a los ceses de actividad. Hasta ahora hemos tenido una minería de rapiña que llegaba, cogía y ahí lo dejaba todo, como ocurrió en Cantabria.
El proyecto de Udías
«Cantabria no tiene una geología muy rica, pero sí zinc, estratégico para producir acero. Ahí la UE quiere adelantar a China»
–Además del impacto paisajístico, también causó contaminación del agua, metales pesados… ¿Cómo actúan ahí las nuevas tecnologías?
–Hoy somos capaces no solo de reforestar, sino generar suelos técnicos que rehabilitan el medio ambiente. Esos suelos técnicos eliminan los metales pesados, por ejemplo, con fitorremediación a través de algas. Hay un montón de tecnologías bio que se pueden impulsar.
–Cantabria no tiene grandes empresas de extracción, pero sí vinculadas a la ingeniería. ¿Tienen cabida en el clúster?
–Por eso estamos en Cantabria. Aquí hay algunos proyectos de extracción pequeños en el horizonte. Pero Cantabria sí tiene liderazgo en tecnologías de medio ambiente, de reforestación, mejora de suelos…. En nuestro clúster, solo el 20% de las empresas son puramente extractivas. La potencia de Cantabria en la industria pesada o nuclear también se puede aplicar a la minería.
–Durante mucho tiempo se dejó de hablar de minería y parecía algo del pasado. Ahora incluso se incentiva desde los gobiernos. ¿Qué ha pasado?
–Se dejó de hablar de minería aquí, pero otros países llevan hablando desde hace dos décadas. El anterior presidente de China ya dijo en los años 90 que, si el petróleo lo controlaban los árabes, ellos iban a controlar las tierras raras. Se dieron cuenta antes que nadie.
–¿España no ha estado en eso?
–Europa ya reaccionó ante el primer ‘dumping’ de precios de China sobre minerales críticos en 2011. Todas las tecnologías que tenemos a día de hoy para esa transición verde no han aparecido de la noche a la mañana. La UE ya ha generado una respuesta, aunque es verdad que con poco interés de los estados miembro. Para cumplir el Gran Pacto Verde y al plan de emisiones neutras necesitamos un tipo de tecnologías concretas que necesitan materias primas. Al principio se defendía que bastaba con reciclar recursos, sin extraer más. Pero no todos los minerales se pueden reciclar: primero, porque ese reciclaje también requiere muchísima energía, y segundo, por el crecimiento exponencial de la población.
El Puerto de Santander
«La salida al mar es muy importante en minería. Tiene oportunidades por los proyectos que habrá en Burgos y La Rioja»
–¿Las políticas españolas están bien orientadas?
–España ha estado muy despistada. Europa reaccionó cuando se produjo la primera crisis de abastecimientos con el covid, que paró todo el comercio mundial. Luego se dio cuenta que no era solo el covid, que si queríamos tener una industria resiliente, eficiente e independiente de los precios, necesitábamos un suministro estable de materias primas. Básicamente, lo que ha hecho es generar una normativa que permita la llegada de inversiones de fuera al territorio español y europeo para proyectos mineros. Una norma que acelere la concesión de permisos, pero siempre respetando el medio ambiente. Ahora sí que hay dinero, también del Banco Europeo de Inversiones, pero falta intención empresarial.
–Hay en el horizonte un proyecto de extracción de zinc en Udías. ¿Tiene visos de prosperar?
–El zinc no es un material crítico, pero es estratégico. Todos los aceros galvanizados dependen del zinc. Cantabria no tiene una geología extremadamente rica, pero tiene el zinc, que tiene muchas posibilidades y que puede generar pequeños ecosistemas a su alrededor. El Gobierno de Cantabria, en colaboración como entidades como nuestro clúster, puede favorecer que se genera empleo en ese ámbito. Además, Cantabria tiene salida al mar, que es algo que la minería necesita. También para minería de otros lugares, no solo para la explotación local, que va a ser restringida. Surgirán oportunidades en torno al Puerto. Por los proyectos que pueda haber en Cantabria, pero también los que empiezan en La Rioja, en Burgos…
–Udías tuvo en el pasado una actividad minera y, aparentemente, esta industria tiene cierta aceptación.
–No se va a hacer minería en zonas protegidas. No se hará en lugares donde no cuente con la aceptación social y sea responsable y sostenible con el territorio. Es importante transmitir a la ciudadanía que ellos van a tener la última palabra.
–Si es una oportunidad, ¿por qué las empresas españolas no están interesadas y viene una empresa de Australia?
–Porque los países mineros son los que tienen los fondos que invierten en minería. Los grandes inversores en minería son Canadá y Australia. Igual que aquí tenemos grandes ingenierías como FCC y Ferrovial, las de allí son mineras. Ellos han visto la oportunidad porque el zinc es un mineral que cada vez se va a utilizar más por su importancia para la producción de acero, donde Europa quiere volver a adelantar a China. Tener una planta de zinc aquí es fantástico, por eso, pero porque además está cerca de Avilés, donde hay una planta de lavado.