Lluvia de las líridas: En pocos días llega el momento más adecuado para disfrutar de estos meteoros – Diario de Navarra
Aunque las lluvias de estrellas más vistosas vienen de la mano de las perseidas (agosto), gemínidas (diciembre) y cuadrántidas (enero), las líridas del mes de abril pueden dejar también buenos momentos para los aficionados a la astronomía. La lluvia de meteoros de las líridas, de acuerdo al Observatorio Astronómico Nacional, es visible desde el hemisferio norte (también desde el sur pero a un menor ritmo) entre los días 16 y el 25 de abril.
Las líridas tienen una tasa media de actividad de 20 meteoros por hora (frente a 100 de las perseidas) y una velocidad de 49 kilómetros por segundo durante varios días. A pesar de ser una lluvia de meteoros discreta, algunos años la tasa de actividad se incrementa a más de 100 meteoros por hora, pero desde el Observatorio Astronómico Nacional se destaca que es difícil predecir en que año se producirán estos «estallidos».
Para observadores de la latitud de Navarra, 42º norte, el radiante (punto del cielo del que parecen salir los meteoros) de las líridas se sitúa por encima del horizonte desde una hora después del anochecer hasta el amanecer.
CUÁL ES EL MEJOR DÍA PARA OBSERVAR LAS LÍRIDAS ESTE AÑO
En 2026, la máxima actividad de esta lluvia tendrá lugar en torno a las 21h 40m de tiempo oficial peninsular del 22 de abril, por lo que la observación será más propicia en la primera mitad de la noche. La Luna se encontrará cerca del cuarto creciente, que será el día 24, aunque estará en el lado opuesto del cielo que el radiante.
El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las líridas parecen venir de la constelación de Lyra (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza cuando esta esté presente. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.
Los meteoros de las líridas, se recuerda desde el Observatorio Astronómico Nacional, son fragmentos del cometa C/1861 G1 (Thatcher), un cometa de largo periodo que orbita alrededor del Sol una vez cada 415 años. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con fragmentos desprendidos del cometa Thatcher. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire, creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz.
Las líridas se han observado durante los últimos 2600 años, los registros más antiguos se conservan en el libro chino de crónicas Zuo Zhuan y datan del año 687 A.C.