Estudio sugiere que mirar videos de comida en redes sociales reduce el consumo real de estos
El consumo de contenido gastronómico en redes sociales, lejos de incentivar el hambre, podría tener un efecto contrario, pues un reciente estudio sugiere que observar videos o imágenes de alimentos, especialmente aquellos altos en calorías, puede disminuir el deseo de ingerirlos en la vida real.
La investigación, liderada por la Universidad de Bristol y difundida por dpa, analizó cómo las personas interactúan con contenido visual de comida en plataformas digitales. Los resultados apuntan a que quienes buscan controlar su dieta encuentran en estos materiales una forma de satisfacer antojos sin recurrir al consumo físico/real.
El estudio plantea que el entorno digital podría funcionar como una herramienta inesperada de autorregulación en donde los estímulos alimenticios abundan en redes sociales, por lo que su impacto podría ser más complejo de lo que se pensaba, según los especialistas.
Ver comida en redes sociales podría ayudar a controlar antojos, según nuevo estudio
De acuerdo con la doctora Esther Kang, autora principal del estudio, existe una aparente contradicción en los resultados. Sin embargo, explicó que las personas, particularmente aquellas que siguen una dieta, utilizan el contenido visual de comida como una forma de gestionar sus impulsos alimenticios sin necesidad de consumir los productos.
El estudio incluyó a 840 participantes de entre 19 y 77 años, combinando encuestas en línea con experimentos de laboratorio, lo que permitió observar tanto los hábitos digitales como las decisiones reales relacionadas con la alimentación, ofreciendo una visión más completa del fenómeno.
Los hallazgos sugieren que el acceso constante a imágenes y videos de alimentos en redes sociales podría convertirse en una alternativa no invasiva para quienes buscan mantener o mejorar sus hábitos dietéticos. En lugar de ser un detonante de consumo, este tipo de contenido podría funcionar como una «válvula de escape para los antojos».
En conclusión, el estudio sugiere que ver videos de comida en redes sociales no necesariamente impulsa el consumo real, sino que podría ayudar a reducirlo, pese a que no se debe ver cómo una «fórmula» para una alimentación más consciente, ya que lo ideal es llevar una dieta balanceada guiada por especialistas.