Una marcha acuática para advertir los riesgos de la minería en aguas fronterizas entre …
Manifestantes de Guatemala, Honduras y El Salvador realizaron el recorrido en las aguas del lago de Güija, ubicado en los departamentos de Santa Ana y Jutiapa, en ambos países.
Señalan que las aguas podrían estar en riesgo de contaminación por la actividad minera de la empresa canadiense Aura Minerals Inc. que reemplaza a Elevar Resources, que manejaba el proyecto Cerro Blanco.
Prensa Comunitaria
Ambientalistas de Guatemala, Honduras y El Salvador realizaron el viernes 24 de abril la Sexta Marcha Acuática en el lago de Güija, ubicado entre los departamentos de Santa Ana y Jutiapa, para exigir la protección de las aguas fronterizas frente al riesgo de contaminación por las operaciones de mega proyectos extractivos en la zona.
A diferencia de años anteriores, la movilización no partió desde territorio salvadoreño, sino desde el cantón El Guayabo, en Asunción Mita, Guatemala. Los organizadores atribuyeron el cambio al temor de criminalización de la protesta en El Salvador, en el contexto del régimen de excepción y la Ley de Agentes Extranjeros.
“No queremos exponernos, consideramos que es necesario seguir haciendo mucho organizadamente y exponernos significa cerrar los espacios, estamos bajo la Ley de Agentes Extranjeros donde hay un control, porque para eso lo hicieron y eso nos limita”, declaró una de las ambientalistas salvadoreñas.
Los manifestantes nuevamente mostraron su rechazo al avance del proyecto minero conocido anteriormente como Cerro Blanco, ahora Era Dorada, localizado en la zona fronteriza. A inicios de este año, la empresa canadiense Aura Minerals Inc. informó por medio de un comunicado que recibió la licencia de construcción para operar, tras adquirir el proyecto en 2025.
La compañía señaló que su método de explotación será subterráneo y que ha comenzado con la preparación de plataformas, instalaciones temporales, programas medioambientales, el desvío de la carretera principal así como carreteras internas.
Octavio Gasparín, representante de la resistencia mixteca, hizo un llamado al concejo municipal de Asunción Mita para que esclarezca los criterios y la normativa vigente en que se basó para extender la licencia a una empresa diferente a Elevar Resources, la compañía anterior.
Temor por contaminación al río Ostúa
Organizaciones ambientalistas advirtieron que la actividad minera podría contaminar el río Ostúa, que desemboca en el lago de Güija y forma parte de la cuenca del río Lempa, una de las más importantes de la región. De acuerdo con la Red Trinacional por el Rescate del Río Lempa, este abastece a 1.5 millones de personas en el área metropolitana de San Salvador y aporta el 28 % de la energía nacional.
“Esta es una de las cuencas más grandes de Centroamérica. Destruir esta cuenca es destruir la vida y esta cuenca ha sostenido la vida durante 10,000 años”, manifestó Julio González, del Colectivo Madreselva.

Además, González recordó el valor histórico y cultural del agua para los pueblos originarios para desarrollar prácticas y saberes ancestrales en Centroamérica. “Son esas herencias ancestrales que se definen en bienes comunes las que nos obligan a estar aquí en defensa de nuestros derechos y nuestra vida”, agregó.
Por su parte, Jesica Vasquez, integrante de Red Latinoamericana de Mujeres Defensores de Derechos Sociales y Ambientales, advirtió que los efectos de la minería suelen manifestarse a largo plazo, especialmente en la calidad del agua, lo cual afecta de manera diferenciada a las mujeres.
“Quizás ahora no se ve tanto, pero en un futuro serán más notorias las consecuencias, si no actuamos ahora”, aseguró.
Los lugareños que dependen económicamente directamente del lago también se mostraron preocupados. Pescadores y piscicultores señalaron que cualquier contaminación afectaría su principal fuente de ingresos.

Samuel Estupinian y Dalio Castro explicaron que dentro del lago en el sector del cantón El Guayabo están instaladas cuatro jaulas flotantes en las que cultivan tilapia y recordaron pérdidas registradas hace algunos años, que atribuyen a posibles efectos de actividades mineras previas en la zona.
Noelia Flores, de 57 años, habitante de una comunidad aledaña al proyecto, explicó que le preocupa la contaminación y la escasez de agua, pero algunos de sus vecinos consideran el proyecto una opción de trabajo. “Cuando uno habla de minería se enojan con uno, le dicen que uno no quiere ver el bien, que ellos vienen a dar trabajo”, manifestó.
En la marcha acuática, las participantes hicieron un llamado a los gobiernos de Guatemala y El Salvador a trabajar en conjunto en la protección de las aguas fronterizas.
Riesgo regional
Además del impacto local, organizaciones regionales advirtieron sobre el papel de actores internacionales en la expansión minera en Centroamérica. Pedro Cabezas, de la Alianza Centroamericana frente a la Minería (Acafremin), expresó preocupación por un acuerdo comercial entre Estados Unidos y El Salvador.
“Estados Unidos se ha comprometido a facilitar las inversiones en el sector minero y el gobierno salvadoreño a abrir las puertas a esas inversiones. Nos preocupa que a mediano o largo plazo ese programa de la minería afecte toda la zona Norte del país”, declaró.
Según el acuerdo bilateral, el país centroamericano se ha comprometido a permitir y facilitar la inversión estadounidense en su territorio en diversas áreas estratégicas. Esto incluye la exploración, extracción, refinado, procesamiento, transporte, distribución y exportación de minerales críticos y recursos energéticos.