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La Residencia de Estudiantes de Madrid expone el archivo de la familia García Lorca

 La Residencia de Estudiantes de Madrid expone el archivo de la familia García Lorca
cultura

La Residencia de Estudiantes de Madrid expone el archivo de la familia García Lorca

by websys 29 de abril de 2026

La Residencia de Estudiantes de Madrid expone el archivo de la familia García Lorca

Armando G. Tejeda

Corresponsal

Periódico La Jornada
Miércoles 29 de abril de 2026, p. 2

Madrid. Federico García Lorca, uno de los poetas más universales de la literatura, un símbolo de la resistencia y la barbarie del fascismo y de la guerra, sigue vivo en nuestra memoria y su obra ha perdurado a la censura y el olvido gracias, en gran medida, al archivo de su familia.

Ni el exilio obligado de sus hermanos ni la persecución sin tregua de las huestes adictas al régimen totalitario de Francisco Franco en España impidieron que su palabra de libertad y belleza trascendiera al paso del tiempo, como se atestigua en una exposición en la Residencia de Estudiantes de Madrid –de la que el propio Lorca fue uno de sus huéspedes más ilustres–, en la que mediante 400 piezas de la fundación que lleva el nombre del escritor se explica esta lucha por mantener viva su figura, pero también se abren puertas al futuro, sobre todo la de recuperar su voz en alguna grabación sonora o la de restituir sus bellas y vibrantes composiciones musicales, la mayoría destruidas o perdidas.

En esta muestra, ocupa un lugar destacado la recuperación del manuscrito original de Viaje a la luna, a partir de los descubrimientos recientes sobre la relación profesional del español con el artista mexicano Emilio Armero.

Lorca fue ejecutado en plena guerra civil española (1936-1939) por su condición de “comunista, homosexual y masón”. Fue fusilado y enterrado en una fosa común en el solitario barranco de Viznar, en el corazón de la sierra de Granada, su tierra natal. Hasta ahora, la versión más aceptada por los historiadores –entre ellos Ian Gibson, Miguel Caballero y Pilar Góngora–sobre su muerte sostiene que en la mañana del 18 de agosto de 1936 fue trasladado a un viejo caserón conocido como Las Colonias, que durante la República sirvió de lugar de vacaciones y recreo para niños humildes y que el bando fascista convirtió en centro carcelario que hacía las veces de antesala para el último paseo del prisionero antes de la ejecución. Ese día fue llevado a un descampado del barranco y ejecutado junto con tres personas más: el profesor Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadías y Juan Arcoyas Cabezas. Desde entonces los restos mortales del poeta siguen desaparecidos.

Los casi 40 años de dictadura hicieron imposible cualquier búsqueda o exhumación que sirvieran para aclarar cómo falleció. Y las cinco décadas de democracia posteriores tampoco han logrado recuperar los restos mortales del poeta.

Pero al margen de la recuperación de sus restos, su familia, desperdigada en el exilio forzado entre Estados Unidos y Francia, logró mantener su huella literaria, ya sea con la recuperación de documentos originales, manuscritos de obras, fotografías, intercambios epistolares y un sinfín de objetos que hablan de la impronta que dejó en el mundo. Y así se relata en la exposición Lorca y el archivo: Memoria en movimiento, en la que se reúnen más de 400 piezas, muchas de éstas poco conocidas o inéditas, que fueron salvadas y preservadas por familiares y amigos del literato durante la guerra civil y los años de exilio. El recorrido permite reconstruir la trayectoria de ese archivo disperso, marcado por la pérdida, la conservación y la recuperación a lo largo de las décadas tras el asesinato del poeta.

▲ Ejemplar del Romancero gitano: 1924-1927, editado en 1928 por la Revista de Occidente, incluido en la exposición Lorca y el archivo: Memoria en movimiento.Foto Armando G. Tejeda

La exposición sigue el legado de Lorca desde su muerte hasta la actualidad y pone el foco en el trabajo, muchas veces silencioso, que permitió conservarlo, primero en manos de la familia, después por medio de la Fundación Federico García Lorca.

Esfuerzo colectivo

El archivo no es sólo una suma de manuscritos, cartas, fotografías, dibujos y objetos personales, sino también la historia de las personas que hicieron posible su preservación, que se acrecentó con aportaciones de instituciones de varios países, sobre todo México, Argentina, Estados Unidos y Cuba, ya que no se trata de un fondo estático, sino de un relato vivo atravesado por pérdidas, desplazamientos, lagunas y hallazgos.

Muchos de los materiales expuestos habían permanecido hasta ahora fuera de la mirada pública: “80 por ciento de los documentos no se han visto nunca. Su reunión permite entender mejor la dimensión colectiva de este legado, un archivo levantado desde el núcleo familiar y también gracias a una red internacional de colaboradores. Es una historia de esfuerzo colectivo por conservar la obra de Lorca”, explicó uno de los curadores y catedrático de la Universidad de Boston, Christopher Maurer.

La muestra se divide en varias etapas: Golpe, guerra y ruptura, en la que se explica que tras el golpe de Estado de 1936 y el asesinato de Lorca, sus manuscritos corrieron el peligro de extraviarse o ser destruidos y se relata la odisea de sus familiares por salvarlos.

El siguiente apartado, Rutas del exilio, refiere la expulsión masiva provocada por la guerra civil, lo que contribuyó a la dispersión del legado lorquiano. Asimismo, da cuenta de cómo su familia viajó a Nueva York con parte del archivo. Desde 1937, según se relata, intentaron reunirlo y gestionarlo, con la dificultad añadida de la guerra y la posguerra, pero es cuando realmente comienza a tener dimensiones internacionales.

En El largo regreso, tercera sección de la muestra, se indica que tras la muerte en Nueva York del padre del poeta, Federico García Rodríguez, la familia comenzó en 1951 un largo y arduo retorno a un país donde el régimen franquista seguía poniendo trabas a la publicación y circulación de las obras de Lorca. Mientras crece su difusión internacional, lidian con la manera en que se debe cuidar y gestionar archivo y el legado en pleno franquismo.

La cuarta parada, titulada Caminos de apertura, describe cómo, tras la muerte de Franco y con la idea de proteger el legado del poeta y facilitar el acceso a sus fondos, la familia creó una fundación privada en 1984, lo que supone un punto de inflexión en la vida del archivo. A partir de ese momento, se busca un espacio para custodiar los registros, siendo la Residencia de Estudiantes el lugar elegido.

La muestra culmina con la sección Hacia el futuro, en la que se aborda el trabajo de todos los que custodian el legado de Federico García Lorca, como las grabaciones de su voz, los manuscritos originales que quedan por recuperar o sus composiciones musicales para piano.

La exposición Lorca y el archivo: Memoria en movimiento estará abierta al público hasta el próximo 26 de julio en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

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Tags: Cultura
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