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Gerda Gruber recibió la Medalla Bellas Artes en el MAM, “clave” en su carrera

 Gerda Gruber recibió la Medalla Bellas Artes en el MAM, “clave” en su carrera
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Gerda Gruber recibió la Medalla Bellas Artes en el MAM, “clave” en su carrera

by websys 2 de mayo de 2026

Gerda Gruber recibió la Medalla Bellas Artes en el MAM, “clave” en su carrera

▲ La artista durante la ceremonia en la que fue galardonada.Foto Carlos Porras

Ángel Vargas

 

Periódico La Jornada
Sábado 2 de mayo de 2026, p. 3

“¡Ay, dios mío, qué emoción!”, exclamó la escultora Gerda Gruber al recibir la noche del miércoles la Medalla Bellas Artes en Artes Visuales 2026, máximo galardón que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal).

El reconocimiento –que, según reconoció ante reporteros, no esperaba– le fue entregado en el Museo de Arte Moderno (MAM) como corolario de la inauguración de Gerda Gruber: Entre verde y agua, muestra que destaca la reflexión de esa artista sobre la energía regenerativa, la memoria y la relación entre arte y medio ambiente.

Entusiasmada y con una sonrisa pletórica, la creadora nacida en Bratislava, Eslovaquia, en 1940, y radicada en México desde 1975, agradeció el galardón ante quienes colmaron el recinto de Paseo de la Reforma, entre familiares, amigos, colegas y alumnos.

“Estoy muy agradecida de recibir este reconocimiento”, expresó Gruber, para luego recordar que hace exactamente 50 años ese mismo museo albergó una muestra de su trabajo escultórico en porcelana, la cual calificó de “clave y el inicio de su enseñanza en la escultura contemporánea modelando el barro y la arcilla, comenzando en (la Academia de) San Carlos”.

Contó que ese proyecto se esparció por todo México gracias a que sus alumnos provenían de diferentes entidades, y agregó que sus investigaciones culturales, geográficas e ideológicas la llevaron “al bochorno” de Yucatán, donde reside desde finales de la década de 1980: “a pesar de que visualmente es una tierra árida, descubrí que es bastante fértil y que puede vivir entre verde y agua”.

En la ceremonia, la directora del Inbal, Alejandra de la Paz, leyó un mensaje de la titular de la Secretaría de Cultura (SC) federal, Claudia Curiel de Icaza, en el que reconoció la trascendencia de Gruber en la escena artística nacional, tanto por su labor creativa como por la docente.

“Desde su creación, la Medalla de Bellas Artes reconoce trayectorias que han dejado una huella profunda en la vida artística de México. Este es, sin duda, el caso de Gerda Gruber, quien marcó una transformación decisiva en la escultura contemporánea de México: la recuperación del barro como lenguaje artístico actual, la formación de nuevas generaciones y la construcción de una relación profunda entre creación, materia y naturaleza”.

Curiel de Icaza recordó que, al llegar a México en los años 70, Gruber encontró que muchas generaciones jóvenes ya no trabajaban con barro, a pesar de su importancia histórica. “Frente a eso, instaló un horno básico, abrió un taller de cerámica y convirtió ese espacio en laboratorio de experimentación. Gerda no volteó al barro como una materia del pasado, sino como un lenguaje del presente”, apuntó.

Asimismo, ponderó su labor en Yucatán, donde fue cofundadora de la Escuela Superior de Artes, hoy Universidad de las Artes. “Su trayectoria demuestra que la enseñanza artística no sólo transmite técnicas, sino sensibilidad, disciplina y pensamiento”, concluyó la titular de la SC.

Visión orgánica

Gerda Gruber: Entre verde y agua, que permanecerá en el MAM hasta el 13 septiembre, más que una retrospectiva cronológica, es un acercamiento a cinco décadas de creación permanente.

Foto

▲ La escultura Arqueología, de Gruber, creada en 1964 con porcelana, barro y madera, forma parte de la muestra en el MAM.Foto Carlos Porras

La muestra, resultado de una colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) de Monterrey, reúne 112 obras que incluyen instalaciones, dibujos, maquetas y piezas de barro, porcelana, henequén, bronce, algodón, bambú, vidrio y madera de tamarindo, almendra y nogal, entre otros materiales.

Luego de aclarar que es una exhibición distinta a la presentada en Monterrey, al integrar piezas nuevas y recientes, la curadora Daniela Pérez explicó durante un recorrido previo a la apertura el eje que articula la obra de Gruber, marcado por una visión profundamente orgánica en términos conceptuales y de materiales.

“La exposición no es cronológica, sino que responde al entendimiento que la artista tiene del espacio. El círculo y la elipse son constantes en su trabajo porque son la forma de la semilla, del ojo, de la canoa maya, del útero: espacios de resguardo de vida”, precisó.

La historiadora del arte destacó piezas claves como una serie de Cápsulas de tiempo que contienen colecciones de semillas endémicas de Yucatán, bordadas con sus nombres en maya, latín y español, así como el proyecto Campo magnético, una intervención social en una escuela pública de Cholul, Yucatán, donde Gruber plantó hace nueve años 60 árboles para ofrecer sombra a los alumnos.

“Ella no separa su práctica artística de la docencia y la acción comunitaria. Su obra se infiltra en las escuelas públicas sin que los alumnos sepan que conviven con una obra de arte. Ésa es su mayor generosidad”, sostuvo Pérez, quien también mostró la pieza Ilusión de agua, intervención temporal en el patio escultórico del museo que replica los bebederos que la artista coloca en su jardín para aves, abejas y mariposas en la época de más calor en Yucatán.

La naturaleza, un refugio

Tras recibir la medalla y asumir que “ningún reconocimiento se puede ganar solo”, Gruber la hizo extensiva a sus alumnos, amigos y la comunidad artística que la ha acompañado desde su llegada a México.

En entrevista colectiva, la artista profundizó en su filosofía creativa y uno de los sellos distintivos de su obra: la relación con la naturaleza. Inquirida sobre qué recomendaría a los jóvenes que quieren seguir el camino de la escultura, resaltó la paciencia que se requiere para aprender el oficio.

“Se pierde la paciencia, no el oficio. Éste es una herramienta, pero se puede superar y se puede ser fabuloso. Tenemos en México una gama de artesanos ejemplares; el alumno debe inspirarse en la tecnología y las tradiciones que dejaron los ancestros.”

Sobre el vínculo entre su obra y la crisis ambiental, aclaró que la naturaleza es para ella una especie de refugio: “cuando decides dónde vivir, analizas hasta la hoja y la raíz, cómo funcionan. Yo busco las estructuras internas de la vegetación. Una hoja sin lo verde tiene una red de tejido; lo mismo vemos en nuestros huesos. Empecé a asimilar que lo que vivimos en nuestro entorno es parecido a nosotros”.

Al hablar de su trabajo actual, reveló que está estudiando la hojarasca, elemento que aparentemente sólo sirve para fertilizar la tierra: “Me gusta mucho cómo se transforma en una forma espiral y la manera en que esas formas se buscan unas con otras”.

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Tags: Cultura
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