El acoso escolar afecta la salud mental, el aprendizaje y la convivencia de toda la comunidad educativa – Noticias
El acoso escolar es una conducta agresiva repetida, intencional y sostenida en el tiempo, que ocurre en un contexto de desequilibrio de poder real o percibido entre quien agrede y quien recibe la agresión. Puede manifestarse de manera física, verbal, relacional o digital. Desde la Dirección de Salud Mental se precisa que no todo conflicto entre pares constituye acoso escolar; la repetición de la conducta y la asimetría de poder son elementos clave para identificarlo.
Sus efectos pueden ser profundos y afectar distintas áreas del desarrollo. A nivel emocional, puede generar tristeza, ansiedad, miedo anticipatorio, vergüenza, culpa y sensación de indefensión. En el plano conductual, suele expresarse mediante aislamiento, evitación escolar, irritabilidad, retraimiento social o pérdida de interés en actividades cotidianas.
Además, puede afectar de manera directa el desempeño académico, provocando dificultades de concentración, bajo rendimiento, ausentismo escolar, alteraciones del sueño y síntomas físicos recurrentes sin causa médica aparente.
La directora de la Dirección de Salud Mental del MINSA, July Caballero Peralta, señaló que el impacto del acoso escolar trasciende a la persona directamente afectada. “Intervenir tempranamente no solo protege a niñas, niños y adolescentes que enfrentan estas situaciones, sino que corta una cadena de daño que puede extenderse a todo el entorno escolar y familiar”, afirmó.
En ese sentido, explicó que quienes ejercen conductas agresivas también presentan mayor riesgo de desarrollar problemas emocionales, conductas violentas, consumo de sustancias y dificultades de convivencia en etapas posteriores. Asimismo, quienes presencian estas situaciones pueden experimentar ansiedad, culpa, normalización de la violencia y sensación de inseguridad.
El impacto también alcanza a las familias, incrementando el estrés, afectando la dinámica del hogar y generando preocupación constante por la permanencia y bienestar de sus hijas e hijos en el entorno educativo.
Frente a ello, el MINSA recomienda fortalecer la comunicación entre familias, estudiantes y escuelas; prestar atención a señales de alerta como cambios repentinos de conducta, orinarse en la cama, problemas para domir o rechazo a asistir al colegio; y actuar de manera oportuna mediante el acompañamiento emocional y la búsqueda de apoyo especializado.
Desde el sector Salud se continúan impulsando acciones articuladas para promover la convivencia respetuosa, el desarrollo de habilidades socioemocionales y la construcción de entornos escolares seguros.