En jet hasta la puerta del coto de caza: el “lujo a todo trapo” impulsa el sexto aeropuerto … – EL PAÍS
En Castilla-La Mancha proliferan los aeródromos privados vinculados a la caza. Solo la provincia de Ciudad Real cuenta con al menos cinco pistas de vuelo de este tipo, algunas a solo 30 kilómetros entre ellas. Y habrá otra más si el Gobierno regional autoriza la que la empresa Nortia proyecta levantar en la finca El Molinillo, en Retuerta del Bullaque, junto al Parque Nacional de Cabañeros.
El proyecto, que ha salido a información pública, contempla una pista de casi dos kilómetros de longitud y 30 metros de ancho, una plataforma de estacionamiento, un hangar y un edificio de recepción para pasajeros. Acogerá unas 100 operaciones al año, dos por semana. La pista no toca el parque nacional, pero las maniobras de despegue y aterrizaje sí afectarán, denuncian los ecologistas, a varios espacios de la Red Natura 2000 donde habitan especies protegidas como la cigüeña negra, el águila imperial, el buitre negro o el lince. “El listado es interminable”, asegura Miguel Ángel Hernández, portavoz de Ecologistas en Acción de la región, que ya prepara alegaciones al proyecto. “Hace tiempo que la caza dejó de ser una actividad deportiva y de ocio para convertirse en un negocio a gran escala”.
Desde la Consejería de Desarrollo Sostenible del Ejecutivo autonómico sostienen que es “pronto” para valorar la viabilidad de la instalación, “aún en una fase muy preliminar”. El aeródromo está proyectado a unos 9 kilómetros de Cabañeros y a 4 kilómetros de la finca Quintos de Mora, perteneciente también al Organismo Autónomo de Parques Nacionales, pero Ecologistas en Acción recuerda que los planes de gestión de los espacios de la Red Natura 2000 afectados, entre los que se “encaja” esta pista, sólo permiten el paso de aeronaves “en situaciones de emergencia”. “Se nos ocurren pocos sitios menos adecuados para instalar un aeropuerto privado con fines cinegéticos como éste”, sostiene Hernández al desglosar las joyas naturales de los Montes de Toledo y el riesgo que la presencia de numerosas aves planeadoras entraña para la aviación civil a baja altura.
La instalación que impulsa el empresario Manuel Lao, con una de las mayores fortunas de España, según la revista Forbes, competirá con otros aeródromos orientados a la caza en municipios como Torrenueva, Torre de Juan Abad, Luciana, Castellar de Santiago o Puebla del Príncipe. También con el aeropuerto de Ciudad Real, de propiedad privada, y que este año ha recuperado su actividad como nodo para este turismo cinegético de altos vuelos, que viaja desde otras comunidades y países europeos, incluso desde Estados Unidos, y que quiere llegar, si es posible, hasta el mismo coto de caza en jet privado.
“Este tipo de infraestructuras permiten ganar tiempo y no tener que llegar a Madrid y coger un vehículo para conducir dos horas y media hasta llegar al coto de caza”, asegura a EL PAÍS Luis Fernando Villanueva, presidente de la Asociación de Propietarios y Titulares Cinegéticos de Castilla-La Mancha (Aproca), que destaca el peso “específico” de esta actividad en la región y su contribución a las zonas rurales, con un impacto económico anual de 1.141 millones de euros y unos 21.000 empleos, casi 9.000 de ellos directos, en 2023.
Desde Ecologistas en Acción critican, sin embargo, este modelo de caza “intensivo”, con cazadores que pagan miles de euros por un pack completo en estas fincas que, además del alojamiento y la manutención, ofertan monterías de ciervos, jabalíes o cabra montesa y ojeos de perdiz roja. “Lujo a todo trapo”, dice Hernández, en el que “se garantiza un máximo de capturas posible, sobredimensionando las poblaciones”. Villanueva lo niega y asegura que el volumen de capturas está “hiperregulado” en los planes de ordenación cinegética, las órdenes de vedas, los reglamentos de caza y las leyes de conservación de la naturaleza. Los cotos intensivos, ahora llamados “cuarteles comerciales de caza”, apenas representan, señala, el 2% en España y el 7% en Castilla-La Mancha. “Es la base de la economía de muchos pueblos y en muchos casos supone más del 50% del empleo”, afirma. Y añade la importancia que las monterías tienen para reducir la “sobredensidad poblacional” de especies como el ciervo o el jabalí y el riesgo de zoonosis o transmisión de enfermedades silvestres.
34 fincas en un solo pueblo
Pero este tipo de proyectos, vendidos a los pueblos como una palanca para sacarlos del ostracismo económico, generan también dudas y rechazo entre algunos habitantes de estas zonas. “La caza, junto a la agricultura, es un recurso importante y necesario, pero esta práctica debe hacerse de manera equilibrada y eso, muchas veces, es difícil de controlar en estas fincas privadas”, asegura Adrián Navas, vecino de Pueblonuevo del Bullaque, una pedanía de Retuerta, que apunta al “desconocimiento” que muchos vecinos tienen sobre esta actividad y al temor a que se propaguen “bulos o falsas promesas”. La caza, señala, “genera riqueza y empleo, pero es un empleo temporal y en muchas ocasiones precario”. El alcalde de Retuerta del Bullaque, Miguel Ángel Villa (PSOE), defiende el aeródromo que se levantará a 20 kilómetros de su pueblo. “Que vengan los ecologistas a llevarse a los buitres que matan a las ovejas”, se queja Villa, que también critica la falta de medidas para evitar la “sobrepoblación” de los ungulados en Cabañeros. “Hay cosas que se estaban haciendo bien y nos las estamos cargando ahora”.
Solo en Retuerta del Bullaque hay 34 fincas privadas dedicadas a la caza, cifra su alcalde, tajante al hablar de los beneficios que este turismo cinegético reporta al municipio. La de El Molinillo, que ahora aspira a dotarse de una pista de vuelo, cuenta con 4.200 hectáreas y da trabajo, asegura, a más de 20 vecinos de la zona. Muchas de estas fincas, en manos de las familias más adineradas del país, cuentan también con bodegas y restaurantes al alcance de pocos bolsillos. “Traen chóferes, guardaespaldas, los que vienen con las rehalas… Toda esa gente se queda en el pueblo. No es solo la montería, es todo lo que mueven en conjunto”, destaca Villa, que no augura contratiempos con la licencia de obras que el Ayuntamiento tendría que otorgar a este nuevo aeródromo, una vez reciba el visto bueno del resto de instancias: “Cuando nos llegue a nosotros, ya veremos lo que hacemos, pero de momento, no le veo ningún problema”. Mientras, Ecologistas en Acción insiste: “Si se nos va la mano con esto, tendremos tantos aviones o más como cuando se quiso convertir a Cabañeros en un campo de tiro para el Ejército del Aire”.