Las olas del rey invita al público a seguir la historia fantástica de la última unicornio
Las olas del rey invita al público a seguir la historia fantástica de la última unicornio
▲ La temporada de la puesta escénica concluye el 24 de este mes.Foto cortesía de la Secretaría de Cultura
Fabiola Palapa Quijas
Periódico La Jornada
Domingo 10 de mayo de 2026, p. 4
Con su coreografía Las olas del rey, la Compañía Nacional de Danza (CND) y Danza Visual invitan al público, sin importar la edad, a mirar con la imaginación, a dejarse llevar por la fantasía que envuelve la historia de Amanthea, la última unicornio.
La obra, que inició temporada el jueves pasado en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, en el Centro Cultural del Bosque (CCB), está basada en El último unicornio, de Peter S. Beagle; se desarrolla en un bosque encantado, “donde las hojas no caen y siempre es primavera”, dice una voz en off al comenzar la pieza.
Bailarinas que portan en sus cabezas sombreros con forma de unicornio y su coleta, convierten la danza en magia. Con sus movimientos de manos parece que galopan mientras sus pies permanecen casi todo el tiempo en puntas.
Al desplazarse por el escenario sacuden la cabeza para que veamos la figura del unicornio. La sutileza de la danza está acompañada por el manejo de la iluminación, que sigue a las artistas, como si las luces también bailaran.
Con dirección de Patricia Marín, Leonardo Beltrán y Rogelio Marín, la coreografía fusiona la fuerza de la danza clásica con la visión contemporánea. El resultado es un oleaje de puntas, brazos que se abren como velas que buscan viento, cuerpos que se despliegan con belleza. Las olas del rey nos hace soñar despiertos.
La historia, narrada durante la obra por una voz en off, nos lleva tras Amanthea, la última unicornio, en su travesía para encontrar a los suyos. La acompañan Schmendrick, un mago de conjuros torpes y corazón preciso, y Molly Grue, mujer-bosque cuya valentía tiene raíces. Juntos se encaminan al reino del rey Haggard, donde el Toro Rojo –bestia de sombra y secreto– guarda la llave del misterio.
En todo momento somos testigos de la vida encantada de Amanthea. La música original es de Rogelio Marín y complementa con perfección ese mundo mágico de unicornios, magos, reyes y príncipes.
La obra es sostenida también por la iluminación a cargo de Gabriel Torres y el vestuario de Sara Salomón, que viste a los personajes como los cuentos que nos leían de niños. Hay nostalgia con todos los papeles que interpretan los bailarines en escena.
Para las agrupaciones dancísticas, esta obra reivindica la fantasía como un territorio real de la experiencia humana. Invita a recuperar la capacidad de creer e imaginar el mundo más allá del racionalismo, transformando el asombro en una fuerza viva que atraviesa generaciones.
Las olas del rey es para niños y adultos, porque la danza es un arte que todos podemos mirar.
La temporada ofrece una Función relajada dirigida a personas con neurodivergencias, además de dos intérpretes de Lengua de Señas Mexicana para personas con discapacidad auditiva. Esta decisión refuerza la vocación de las compañías de danza por generar espacios sensibles y accesibles para todos.
Las presentaciones de la obra en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo (Paseo de la Reforma y Campo Marte) son los jueves y viernes a las 20 horas, y los sábados y domingos con funciones dobles a las 11 y 13 horas. La temporada concluye el 24 de mayo.