Fotógrafo apela a la memoria visual del valle de México
▲ Imágenes incluidas en Patrimonio: Agua y fuego, exposición de Santiago Arau montada en el Museo Universitario de Ciencias y Arte.Foto cortesía del MUCA
Merry MacMasters
Periódico La Jornada
Miércoles 27 de mayo de 2026, p. 3
La Ciudad de México, en su expansión vertical, ha tapado y limitado la vista del citadino hacia el paisaje natural de la cuenca del valle de México. El fotógrafo Santiago Arau (CDMX, 1980) recupera esta visibilidad perdida por medio de las 40 impresiones digitales aéreas que conforman Patrimonio: Agua y fuego, exposición montada en el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA), en el marco de los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlan.
“Las ciudades crecen hacia arriba y esa misma verticalidad nos hunde un poco. Uno de mis sueños tiene que ver con cómo cambiar este paisaje. Lo que hace un fotógrafo aéreo es ir a la azotea. Entonces, por qué no pensar en construir otra capa desde arriba, desde donde tal vez se puede recuperar de nuevo el entorno”, expresó a La Jornada el artista durante la presentación oficial de la muestra.
A diferencia de la exhibición de Arau hace tres años en el Museo Nacional de Arquitectura, en el MUCA se ve sólo el patrimonio que tiene que ver con el agua y el fuego. El expositor gusta citar a Octavio Paz, quien escribió: “México nació de la unión del fuego y el agua. Vive por esos elementos y por ellos, varias veces, ha estado a punto de perecer”.
La exposición recupera “una visión personal de un territorio que siempre he habitado. De repente hay esa sorpresa de encontrar sitios comunes que te llevan a otros lugares. Las ideas que teníamos del territorio cambian, entonces, al volar un dron se empieza a ver una perspectiva distinta. Ya lo decía Gerardo Murillo Dr. Atl cuando se subía a los aviones y desde arriba pintaba. El uso de drones hace que la técnica se vea un poco más específica y puntual al poder controlar el cuadro”.
Al iniciar su investigación, a Arau le sorprendió saber que las montañas que veía eran volcanes. “El Cerro de la Estrella es un volcán; la sierra que siempre vemos al fondo en Ixtapalalpa y Tláhuac, también el Ajusco y el Xitle”. En paralelo, el expositor hizo el descubrimiento de lo perdido. “Con eso me refiero al agua, lo que ahora no se encuentra”
Entender nuestro territorio
La muestra comprende una reproducción de un mapa del valle de México en 1519, elaborado por Miguel Covarrubias en 1939. En éste se aprecian los lagos de Texcoco, Xochimilco, Chalco, Zumpango, Xaltocan y San Cristóbal, que “hoy no existen. Pretendo también fotografiarlos para ver cómo se ven actualmente y mostrar el patrimonio que significa la herencia que tenemos. Mi idea al mostrar esta nueva visión es entender el territorio donde estamos parados para tal vez, todos juntos, pensar en una solución a problemas como las inundaciones”.
Más que recuperar el paisaje original del valle de México, la idea es reconocerlo y reconectarse con eso porque “las montañas siempre estuvieron allí. Es interesante cómo se fueron perdiendo. La mancha urbana los fue borrando del paisaje, a tener una escala que vemos ahora entre muros porque no los podemos ver directamente. Por ejemplo, las montañas luego no sabemos dónde están”. Arau desarrolla ahora un proyecto para fotografiar cada una de las montañas y volcanes y hacer un atlas orográfico.
El primer eje de la exhibición gira en torno al sistema de lagos y sus valles: México, Cuautitlán, Tizayuca y Apan. El segundo “nos hace levantar la mirada por las elevaciones que, a su vez, contienen cráteres o depresiones topográficas para situarnos entre la Sierra de Guadalupe y la de Tepotzotlán, en el norte; la Sierra Nevada, al oriente; la Sierra de Santa Catarina y la de Chichinautizin, al sur, y la Sierra de las Cruces en el poniente”, señaló Mónica Cejuda Collera, directora de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.
Patrimonio: Agua y fuego, de Santiago Arau, permanecerá hasta el 27 de junio en el Museo Universitario de Ciencias y Arte (Circuito interior universitario, Coyoacán, Ciudad Universitaria). La entrada es libre.