Vecinos y visitantes celebraron con júbilo la reapertura del Museo Dolores Olmedo
Vecinos y visitantes celebraron con júbilo la reapertura del Museo Dolores Olmedo
▲ Así, en medio de la algarabía, el recinto despertaba de un letargo que comenzó en marzo de 2020, cuando se declaró en México la emergencia sanitaria por el covid. Aquí aspectos del festejo.Foto Víctor Camacho
Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Domingo 31 de mayo de 2026, p. 2
Un día de júbilo se vivió ayer en La Noria, Xochimilco: el Museo Dolores Olmedo reabrió sus puertas al público después de más de seis años. Con ello, concluye de manera feliz un largo y álgido capítulo de incertidumbre, de dimes y diretes, de especulaciones y rumores, de exigencias y movilizaciones ciudadanas.
En julio de 2021, ante una creciente preocupación social, los responsables de la administración y dirección del museo anunciaron que su colección –entre la que se encuentra el acervo privado más importante del mundo de Diego Rivera y Frida Kahlo, con más de 170 pinturas de ambos– sería fragmentada y trasladada en parte al Parque Urbano Aztlán, en Chapultepec, lo que motivó la resistencia ciudadana.
De haberse concretado, tal acción habría contravenido una de las últimas disposiciones de la fundadora del recinto, la empresaria y coleccionista Dolores Olmedo (1908-2002): mantener íntegro ese valioso patrimonio en el que fuera su hogar en vida, disposición que fue cambiada por el Comité Técnico del fideicomiso del museo en años recientes.
Esta reapertura fue celebrada por la sociedad civil con una entusiasta y concurrida fiesta comunitaria, organizada con recursos propios por el Colectivo Ciudadano en Defensa del Museo Dolores Olmedo, conformado por vecinos de la zona, promotores y activistas sociales y culturales.
Música, danza folclórica, canto y la comparsa de chinelos Padre Nuestro conformaron este colorido y vistoso jolgorio popular, efectuado frente al portón del recinto, en la vía pública, que fue cerrada al tránsito vehicular.
La celebración comenzó a las 9:15 horas, cuando la marimba Dinastía Gutiérrez interpretó Las mañanitas. Al sonar sus primeros acordes, medio centenar de asistentes que había en ese momento –cifra que muy pronto creció hasta sumar unas 200 personas– explotó con entusiastas aplausos mientras un integrante del comité los azuzaba: “¡Hay que cantar fuerte, porque el museo lleva más de 2 mil días dormido!”
Victoria ciudadana
El ambiente era de verbena popular. Faltaba media hora para la apertura oficial, fijada a las 10 de la mañana, y la fila de ingreso aún era pequeña, no más de 15 visitantes, pero la fiesta ya estaba en la calle, en grande.
La marimba no paraba de sonar. Llegó el momento en el que se sumaron varias parejas del Grupo Unidos por el Danzón para sacar lustre a los adoquines con cadenciosas piezas. “¡No podíamos no estar aquí! ¿A poco no es una fiesta tener un museo como éste?”, exclamó una mujer a un grupo de amigas.
Adriana García, vecina de la colonia Ampliación Tepepan, esperaba paciente al lado del pórtico de acceso: fue la primera persona en llegar al recinto, pasaditas las 8 de la mañana. “Se me hace raro que no haya mucha gente”, comentó a este diario al advertir que era la única persona en ese momento. “Quiero entrar hoy, pero no tengo boleto, ya hemos esperado muchos años; si no se puede, lo compraré para algún día de la próxima semana”, dijo con determinación.
Proveniente de la alcaldía Álvaro Obregón, Victoria fue la primera visitante con boleto. Arribó con 70 minutos de antelación a la apertura, pensando que habría largas filas desde muy temprano. “Compré mi entrada en Internet, nunca había venido; me llama mucho la atención conocerlo ahora, después de todo lo publicado estos años en la prensa”, reconoció.
▲ Así, en medio de la algarabía, el recinto despertaba de un letargo que comenzó en marzo de 2020, cuando se declaró en México la emergencia sanitaria por el covid. Aquí aspectos del festejo.Foto Víctor Camacho
Mientras un grupo de danza folclórica daba cuenta de piezas tradicionales del país, la fiesta se tornó aún más alegre y colorida. Al lugar se apersonaron con atuendos tradicionales las ganadoras de este año de La Flor Más Bella del Ejido, una de las festividades y certámenes más importantes de Xochimilco y la capital del país.
Melisa Vanegas, Jimena Chávez y Lizeth Chávez, primero, segundo y tercer lugares, de forma respectiva, no sólo celebraron este acontecimiento cultural, sino que una de ellas se echó un palomazo a cappella.
El festival prosiguió con el Grupo Zacatecas, de descendientes del legendario compositor Alfonso Esparza Oteo. De tanto en tanto, automovilistas que transitaban por la avenida aledaña hacían sonar rítmicamente el claxon de su unidad mientras levantaban el puño y mostraban el dedo pulgar hacia arriba, en señal de victoria y/o aprobación.
Fiesta vecinal
“Esta es una fiesta de los vecinos; la hicimos porque estamos felices de que abre el museo después de más de seis años. Es para celebrar”, expresó en entrevista Juan González Romero, integrante del colectivo ciudadano.
Recordó que este movimiento civil se constituyó en junio del año pasado: “Es solventado por nosotros, con cooperachas, voluntarios y donaciones. Nos hemos organizado durante un año para esta defensa y ahora para el festejo”.
–¿Consideran un triunfo de la sociedad civil que el museo abra sin que las obras artísticas se hayan ido a Chapultepec?
–Consideramos que contribuimos en algo. Con nuestra presencia, nuestra exigencia y la publicación de la gente que se manifestó. Consideramos este museo parte de nuestra cultura, de nuestra historia. Aquí vivió y lo fundó Dolores Olmedo. Ella donó recursos para el teatro Carlos Pellicer y predios para escuelas; fue una persona involucrada con nosotros. Por eso es nuestro patrimonio. Sí, pusimos nuestro granito de arena.
Don Juan enumeró las demandas que aún persiguen: “queremos que el museo permanezca por siempre aquí, que vuelvan los martes gratuitos y que se eleve a declaratoria de patrimonio cultural de la Ciudad de México”.
En punto de la hora anunciada y ansiada, cinco elementos de la Policía Auxiliar abrieron el recinto. Los primeros 60 afortunados cruzaron el pórtico de madera. Algunos llevaban boleto; otros, no. Estos últimos debieron hacer otra fila adentro para adquirirlo, con un precio para el público general de 432 pesos, 162 para nacionales y 70 para estudiantes y profesores nacionales, vecinos de Xochimilco, adultos mayores nacionales y menores de 12 años.
Así, el Museo Dolores Olmedo despertaba de un letargo iniciado en marzo de 2020, cuando se declaró en México la emergencia sanitaria por el covid. La algarabía de la fiesta, sin embargo, continuaba afuera, y así se mantuvo hasta el filo del mediodía.