Las sanciones de EE UU alcanzan al oro cubano y a la australiana Antilles Gold – 14yMedio
La Habana/La minera australiana Antilles Gold pidió este viernes a la Bolsa de Sidney suspender la compraventa de sus acciones mientras prepara un anuncio sobre el impacto de las sanciones recién impuestas por EE UU a Minera La Victoria, la empresa mixta que creó en Cuba con la estatal GeoMinera para explotar los yacimientos de Nueva Sabana, en Ciego de Ávila, y La Demajagua, en Isla de la Juventud.
La minera no detalló todavía el alcance del golpe. Se limitó a pedir a la Bolsa una suspensión temporal de sus acciones mientras prepara un comunicado para sus accionistas sobre las consecuencias de las sanciones. La pausa bursátil durará hasta que se publique ese informe o, como máximo, hasta el inicio de la jornada del 10 de junio.
Para William Pitt Wasmer, empresario cubanoamericano y heredero de una familia propietaria de minas confiscadas por el Gobierno cubano tras 1959, el episodio confirma el deterioro de un sector que La Habana intentaba presentar como fuente futura de divisas. “Ahora a los problemas de la minería de níquel y cobalto se suma la minería del oro”, dice a 14ymedio.
Antilles Gold participa en Minera La Victoria, una empresa mixta al 50% con GeoMinera, la compañía minera estatal
Pitt considera que el caso de Antilles Gold no puede leerse de forma aislada y debe analizarse dentro del contexto que ha forzado la salida de la canadiense Sherritt, que explotaba las minas de níquel en Moa. «Las otras compañías mineras que trabajan en Cuba están pasando problemas muy parecidos”, afirma.
La sanción cayó en un momento especialmente delicado para Antilles Gold. Apenas un día antes del parón bursátil, la empresa informaba que la construcción de Nueva Sabana seguía adelante y que la china Xinhai Mining Technology & Equipment avanzaba en la fabricación del concentrador de la mina. La propia compañía describió Nueva Sabana como “la primera etapa de su asociación con GeoMinera”, mientras La Demajagua quedaba como segundo proyecto previsto para 2027-2028.
La estructura del negocio muestra hasta qué punto el proyecto estaba diseñado para sortear el riesgo cubano. Antilles Gold participa en Minera La Victoria, una empresa mixta al 50% con GeoMinera, la compañía minera estatal. El contrato de ingeniería, compras y construcción de Nueva Sabana, adjudicado a Xinhai, ascendía a 29,5 millones de dólares y cubría alrededor del 85% de los costos de desarrollo pendientes. Xinhai ofrecía además una línea de crédito de 17,1 millones de dólares, aplazando parte de sus cobros.
El proyecto de Nueva Sabana debía explotar oro y cobre. Antilles Gold lo presentaba como una mina a cielo abierto relativamente pequeña, pero de rápida entrada en producción. La compañía calculaba que los dos proyectos cubanos, Nueva Sabana y La Demajagua, podrían generar más de 2.500 millones de dólares australianos (1.763 millones de dólares americanos) de excedente de caja para la parte correspondiente a Antilles Gold entre 2027 y 2037, según sus propias estimaciones ajustadas a precios recientes de los metales.
Además del enorme control que tiene Gaesa sobre la minería, el cierre también se debe “a la situación económica de Cuba, con su falta total de recursos eléctricos y de combustibles necesarios para trabajar la minería”
La Demajagua, ubicada en Isla de la Juventud, añadía el atractivo de que, además de oro y plata, incluía antimonio, un mineral considerado estratégico por su uso industrial y militar. En los planes de Antilles Gold, ese segundo proyecto debía producir concentrados de oro y arsénico, así como concentrados o cátodos de antimonio.
Para una empresa pequeña, dependiente de financiamiento externo, contratistas chinos y compradores internacionales de concentrado, quedar asociada a una entidad cubana incluida en la lista negra de Washington puede bastar para congelar bancos, aseguradoras, proveedores y posibles inversionistas.
El propio Pitt vincula el episodio con la crisis estructural cubana. Además del enorme control que tiene Gaesa sobre la minería, el cierre también se debe “a la situación económica de Cuba, con su falta total de recursos eléctricos y de combustibles necesarios para trabajar la minería”, afirma el experto.
Pitt también enlaza el caso con Sherritt, que, además de explotar el níquel y el cobalto, participa en Energas, clave para el procesamiento de gas natural y la generación eléctrica. “Aparentemente, solo la minería del petróleo continúa y aun así ya estamos viendo que Energas y Sherritt comienzan a tener problemas llevando el gas natural a la ciudad”, advierte.
“Falta ver si Antilles Gold tomará una dirección semejante a la de Sherritt o si simplemente, al no tener una inversión de importancia, dejen que corra el agua sin hacer nada más”, resume Pitt.