Muestra analiza el ideal de belleza, del arte clásico a la cultura de masas
Fabiola Palapa Quijas
Periódico La Jornada
Domingo 7 de junio de 2026, p. 3
Doríforo y Discóforo, réplicas en yeso del escultor griego Policleto, creador del canon de la perfección de las proporciones del cuerpo humano, reciben a los visitantes de la exposición El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares, que explora 2 mil 500 años de una idea de lo bello que ha sido replicada, criticada y reapropiada por las sociedades.
La muestra, que se exhibe a partir de hoy y hasta el 25 de octubre en el Museo Nacional de San Carlos, comienza con una serie de modelos, principalmente de yeso, que llegaron a México para servir de referencia a los estudiantes de arte. De ahí derivan los términos modelo y molde, que comparten la misma raíz.
A diferencia del arte moderno, que estimula la individualidad creativa, el arte grecolatino veía la originalidad como don transpersonal. Los modelos ideales debían replicarse porque, además de emular belleza, su función era educar, formar.
El director del Museo Nacional de San Carlos, Jorge Reynoso Pohlenz, indicó que la muestra se centra en el ideal del cuerpo, concepto que se transmitió durante el siglo XVII, pero que encuentra su impulso en Occidente y su esfera de influencia a partir del Renacimiento. “Este movimiento intelectual buscó rescatar la noción del cuerpo propia de la cultura helénica de los pueblos griegos”.
En las academias se adaptó el canon de lo bello a contextos donde disciplina, competitividad, entrenamiento y liderazgo se asociaron a salud, patriotismo, organización y progreso social. Eso generó contradicciones en culturas ajenas al pasado grecolatino, como la mexicana.
Por eso la exposición no se queda en el yeso clásico. Propone un contrapunto entre esos modelos y productos visuales de otras épocas, desde la pintura académica hasta la cultura de masas.
“En la muestra también hay una visión crítica, porque son elementos que heredamos de una tradición ajena que viene con la imposición de los imaginarios de Occidente, y hay formas de integración”, comentó Reynoso Pohlenz.
Señaló que una versión en bronce del general tlaxcalteca llamada Tlahuicole, de Manuel Vilar, es una de las piezas más importantes de la exposición, porque el escultor catalán unificó la estética clásica grecolatina con una propuesta plástica de la etnicidad mexicana.
“También incluimos fotos de la serie Apolo urbano, del artista Armando Cristeto, para empezar este diálogo entre pasado remoto y elementos más recientes. Este tipo de imagen o de proporción correspondía a los héroes deportivos, a los héroes legendarios y a las imágenes de los dioses”, agregó el director y curador de la muestra.
▲ Réplica en yeso de Discóforo, del escultor griego Policleto; copia de la estatua de bronce conocida como el Corredor, descubierta en la Villa de los Papiros, antigua ciudad romana, y El rapto de Ganímedes, de José Díaz.Foto Yazmín Ortega Cortés
El discurso de la exhibición indaga en cómo se formaron esa clase de hombres que Platón quería elevar “del Hades a la mansión de los dioses”. Pregunta qué pasa cuando ese modelo se impone como único, cuando el cuerpo ideal se vuelve molde social.
La muestra, explicó Reynoso, explora la relación histórica entre el arte clásico, el ideal del cuerpo masculino y su evolución hacia el deporte, la organización social y sus representaciones.
La exposición se divide en cuatro núcleos temáticos. El primero aborda el ideal corporal y social: la coordinación, la organización y la proporción del cuerpo como reflejo de un orden cívico. El segundo se centra en el entrenamiento, porque el héroe, aun con dotes divinas, debe esforzarse para alcanzar la meta, una noción deportiva.
El tercero explora el sacrificio y la agonía. En su origen griego, la palabra agón designa la lucha contra un contrincante, pero también la contienda interna contra uno mismo o contra el destino: el sacrificio personal por el bien común. Finalmente, el cuarto es la gloria: la celebración comunitaria de los héroes. Ahí reaparecen símbolos que persisten en nuestra cultura urbana, como la diosa de la victoria, con su corona de laurel para los vencedores.
Mediante 130 piezas, entre escultura, dibujo, grabado, carteles y videos de diversas épocas, la muestra examina la construcción heroica del cuerpo masculino vinculada tanto a la tradición militar antigua como al entrenamiento deportivo.
El recorrido incluye la proyección de fragmentos audiovisuales que van de los documentales de Leni Riefenstahl sobre los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 a la icónica secuencia cinematográfica de entrenamiento de Rocky en las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia.
Las piezas que conforman la exhibición pertenecen al acervo de los museos nacionales de Arte (Munal), de San Carlos, de las Culturas del Mundo, así como a la Academia de San Carlos, a la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México, al Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, al El Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis y a acervos particulares.
Como parte de la muestra, los miércoles 10 y 17 de junio a las 18 horas se impartirán talleres de dibujo con materiales secos y con modelo. Los domingos 14 y 21 a las 13 horas se ofrecerá el taller de collage Repensar al héroe: Del individuo a la comunidad.
El imaginario del cuerpo heroico y sus avatares se inaugura hoy a las 13 horas en el Museo Nacional de San Carlos (avenida México-Tenochtitlan 50, colonia Tabacalera).