Estudio concluye que la minería moderna puede crecer sin desplazar al agro – El Tiempo
La idea de que el desarrollo de nuevos proyectos mineros termina desplazando a la agricultura ha sido uno de los argumentos más recurrentes en los debates sobre el futuro de la actividad extractiva en Colombia. Sin embargo, un nuevo análisis económico pone en duda esa percepción y concluye que, al menos en el caso de la minería moderna de cobre, ambas actividades pueden coexistir sin que una tenga que sacrificar a la otra.
Así lo señala un estudio elaborado por la consultora E-Concept, que analizó información municipal entre 2012 y 2024 para evaluar la relación entre la actividad extractiva y el desempeño agrícola en distintas regiones del país.
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La principal conclusión es que no existe evidencia de que la minería responsable desplace sistemáticamente la producción agropecuaria. Por el contrario, en varios territorios ambas actividades han mostrado un crecimiento paralelo durante los últimos años.
El estudio gana especial relevancia en momentos en que Colombia discute el desarrollo de nuevos proyectos asociados al cobre, uno de los minerales considerados estratégicos para la transición energética global por su uso en redes eléctricas, vehículos eléctricos y tecnologías limpias.
Uno de los casos analizados es el del Suroeste antioqueño, una región donde la actividad agrícola ha mostrado una expansión significativa. Entre 2012 y 2024, el Valor Bruto de Producción (VBP) agrícola pasó de 1,57 billones a 4,18 billones en pesos constantes de 2023, lo que representa un crecimiento real de 166 por ciento, advierte el estudio.
El aguacate Hass colombiano ya está presente en 30 países. Foto:Corpohass
La evolución es aún más llamativa en Jericó. Allí, el valor de la producción agrícola aumentó de 54.000 millones a 253.000 millones de pesos en el mismo periodo, equivalente a un crecimiento real de 368 por ciento, impulsado por cultivos de mayor valor agregado como aguacate Hass y cítricos.
Mayor actividad agrícola
Los investigadores encontraron que la correlación entre producción extractiva total y valor agrícola municipal es prácticamente nula, lo que significa que no existe una relación estadísticamente significativa que permita afirmar que una actividad perjudica a la otra.
Incluso al revisar municipios que iniciaron actividades extractivas después de 2012, los resultados muestran que el valor promedio de la producción agrícola aumentó de 82.592 millones a 117.771 millones de pesos tras el comienzo de esas operaciones. Al mismo tiempo, el número promedio de cultivos pasó de 10,9 a 13, lo que sugiere una mayor diversificación productiva.
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El análisis también encontró diferencias importantes según el tipo de recurso extraído. Mientras la única asociación negativa significativa aparece en territorios vinculados a la extracción de oro —particularmente donde existe minería informal—, en actividades como petróleo y carbón no se observan efectos adversos estadísticamente relevantes sobre la producción agrícola.
En el caso del cobre, la relación encontrada es positiva, aunque todavía no alcanza significancia estadística debido a que la industria sigue siendo incipiente en el país.
Las conclusiones del estudio aparecen en un contexto en el que la percepción ciudadana hacia la minería también muestra cambios importantes. La reciente encuesta Brújula Minera 2026 reveló que el 75 por ciento de los colombianos considera que la minería es positiva para el país, el nivel más alto registrado por esta medición. Además, el 86 por ciento de los encuestados cree que la actividad puede coexistir con sectores como el agro y el turismo.
El 86 % de los colombianos cree que la minería puede coexistir con el agro y el turismo. Foto:Finagro
El respaldo incluso se extiende a sectores políticos tradicionalmente críticos de la actividad extractiva. Según la encuesta, el 66 por ciento de los votantes de Iván Cepeda considera positiva la minería para el país y más de la mitad cree que genera beneficios en sus territorios.
Para E-Concept, la discusión de fondo ya no debería centrarse en una supuesta incompatibilidad entre minería y agricultura, sino en las condiciones bajo las cuales se desarrollan los proyectos.
El reto, concluye el análisis, consiste en garantizar altos estándares ambientales, transparencia y buena gobernanza territorial para que el crecimiento económico derivado de la minería pueda coexistir con un agro competitivo y de alto valor agregado.
La evidencia disponible, según el estudio, muestra que Colombia no enfrenta un dilema inevitable entre producir alimentos o desarrollar minerales estratégicos. En muchos territorios, ambas actividades ya están ocurriendo al mismo tiempo.
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