Los huesos de mamut reescriben la historia de los seres humanos de la Edad de Hielo
¿Qué historia se esconde tras los enormes yacimientos de huesos de mamut hallados en yacimientos como Kraków Spadzista (Polonia), Dolní Věstonice (Chequia) y Langmannersdorf (Austria)? La verdad que se esconde tras estas colecciones, que en ocasiones alcanzan los miles de ejemplares, ha sido un misterio para los científicos desde el siglo XIX.
Poco antes del apogeo de la última Edad de Hielo, grandes manadas de mamuts lanudos recorrían las gélidas praderas y la tundra de Europa central. ¿Entonces estas acumulaciones de huesos que se encontraron fueron el resultado de una caza masiva, de muertes naturales o de una combinación de ambas cosas? El proyecto MAMBA(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, busca respuestas definitivas.
MAMBA reúne a un equipo internacional de investigadores para estudiar cómo era la vida hace entre 35 000 y 25 000 años. Combina las excavaciones con los análisis de laboratorio, aprovechando la genética, la química isotópica, la geoarqueología y la paleoclimatología para reconstruir una imagen detallada del mundo del Paleolítico Superior. «Estamos combinando el trabajo de campo con el trabajo de laboratorio», afirma Jarosław Wilczyński, arqueólogo y profesor asociado del Instituto de Sistemática y Evolución de los Animales de la Academia Polaca de Ciencias —coordinador del proyecto MAMBA—, en un artículo de la revista «Horizon»(se abrirá en una nueva ventana). «Recogemos material nuevo, pero también volvemos a examinar las colecciones de los museos utilizando métodos que antes no estaban disponibles».
Uno de los pilares de la investigación es el análisis del ADN antiguo (ADNa) y de los isótopos estables. Aunque la extracción de ADNa de muestras que no proceden del permafrost plantea importantes retos, el equipo de investigación está desarrollando métodos mejorados para obtener datos genéticos a partir de especímenes degradados. «Esperamos haber analizado más de 400 muestras al finalizar el proyecto», señala David Díez del Molino, investigador asociado del Departamento de Genética y Bioinformática del Museo Sueco de Historia Natural, socio del proyecto MAMBA. «Dada nuestra tasa de éxito, es posible que estemos abriendo el camino para que miles de especímenes que históricamente se habían pasado por alto puedan utilizarse en la investigación del ADN». El equipo también está utilizando el análisis de isótopos de estroncio y oxígeno para rastrear las rutas migratorias y los movimientos estacionales de cada mamut a lo largo de su vida.
Los cazadores inesperados
Los nuevos datos obtenidos en el marco de la investigación del proyecto cuestionan las hipótesis que se han mantenido durante mucho tiempo sobre los seres humanos de la Edad de Hielo. Lejos de ser carroñeros oportunistas, estas poblaciones parecen haber sido cazadores muy organizados y expertos, con un profundo conocimiento del comportamiento de los mamuts y de los patrones ambientales. Actualmente, los yacimientos óseos se interpretan como el rastro material de actividades de caza cooperativa.
El proyecto destaca el papel del mamut como especie importante que moldeó su paisaje y que, a su vez, constituyó un recurso fundamental para la supervivencia del ser humano. Proporcionaba a los humanos de la Edad de Hielo carne, grasa, marfil y huesos para fabricar herramientas y adornos. Dorothée Drucker, investigadora del Centro Senckenberg para la Evolución Humana y el Paleoambiente —socio de MAMBA— de la Universidad de Tubinga (Alemania), comenta: «El mamut lanudo es una especie emblemática que desempeñó un papel ecológico fundamental: un animal de gran tamaño que aplastaba árboles y arbustos, transformaba su entorno y fertilizaba el suelo con sus excrementos».
A medida que el clima se enfriaba y los ecosistemas cambiaban, los seres humanos demostraron una notable capacidad de adaptación. Los expertos de MAMBA están analizando actualmente los complejos factores que provocaron la extinción del mamut, sopesando los efectos del cambio climático frente a la presión cinegética humana mediante marcadores isotópicos como el nitrógeno-15. Al analizar cómo se organizaban y sobrevivían las sociedades durante períodos de estrés medioambiental extremo, el proyecto MAMBA (Exploring Mammoth Bone Accumulations In Central Europe) revela que los seres humanos de la Edad de Hielo, lejos de ser meros observadores pasivos, moldearon activamente su mundo, dejando un legado que nos habla a través de los huesos que dejaron atrás.
Para más información, consulte:
Sitio web del proyecto MAMBA(se abrirá en una nueva ventana)