La ola de calor asfixia a Alemania y convierte los viajes en bici en una prueba de supervivencia
El calor extremo que golpea a España estos días también está asfixiando a países más al norte de Europa, como Alemania, donde están poco acostumbrados a estas temperaturas y suelen vivir sin aire acondicionado. Este país europeo está más preparado para temperaturas extremas frías que calurosas. Por ello, las autoridades llevan días alertando del peligro de un golpe de calor y de la necesidad de beber mucha agua, refrescarse bien y tener cuidado con el sol.
Según informa el Servicio Meteorológico Alemán (DWD), a lo largo de la semana se alcanzarán de forma generalizada temperaturas muy por encima de los 30 grados. En las regiones occidentales y meridionales del país, las temperaturas subirán hasta los 39 grados y, el jueves, incluso hasta los 40 grados en algunas zonas. Ya a partir de este lunes se registrará en el suroeste “un fuerte calor, en algunas zonas extremo”.
Las altas temperaturas llevan a muchos ciudadanos a zambullirse en alguno de los numerosos lagos y ríos que existen por todo el país. Sin embargo, la semana pasada, la Sociedad Alemana de Salvamento Acuático (DLRG) hizo un llamamiento para no subestimar los peligros de nadar con este calor. Sus temores se confirmaron. Solo entre el pasado viernes y el domingo se registraron seis accidentes mortales en cinco lagos y en un canal del país. Las víctimas fueron principalmente hombres jóvenes.
La ola de calor también conlleva un elevado riesgo de tormentas y aumenta el riesgo de incendios forestales. Los meteorólogos prevén tormentas intensas como la vivida el pasado domingo en Berlín y Brandeburgo, que provocó numerosas intervenciones de los bomberos. Los servicios de emergencia tuvieron que achicar agua de los sótanos y despejar las calles de ramas rotas y árboles caídos. Mientras, el tren de cercanías de Berlín sufrió interrupciones temporales en algunas líneas. Además, las ráfagas de viento dañaron puestos de los tradicionales mercadillos, así como algunos de los 300 escenarios que se habían colocado para los conciertos de la Fête de la Musique.
Que en junio se registren temperaturas superiores a los 30 grados ya no es ninguna rareza, pero sí lo es que se mantengan durante tantos días. Dado que es muy probable que el calor se mantenga hasta el fin de semana, en algunos lugares se trataría de la ola de calor más larga de junio desde que se tienen registros meteorológicos. La época más calurosa suele ser, en realidad, desde mediados de julio hasta mediados de agosto.
Las recomendaciones de qué hacer para sobrevivir al calor se extienden por los principales medios y redes sociales. “El pasado viernes y este viernes me los he tomado libres para poder ir al jardín que tenemos cerca de un lago”, explica Zeno Gantner, un hombre del sur de Alemania que vive desde hace años en Berlín y que, como muchos alemanes, tiene una pequeña cabaña con jardín cerca de un lago.
Reconoce estar “un poco preocupado” por las elevadas temperaturas, sobre todo, por sus dos hijos pequeños, aunque él es el que peor lo pasa de todos, porque, como dice, suda mucho. “Ahora mismo estoy pensando en comprarme para mi despacho un aire acondicionado portátil que refresque el aire de la habitación”, explica sobre algo a lo que su mujer se opone porque dice que Alemania ya consume demasiada energía. A falta de aire acondicionado, él combate el calor con una ducha fría antes de acostarse y ventilando “de forma estratégica” por la noche. “Por suerte no vivimos en un ático”.
Lisa, de 43 años, no tiene esa suerte. Vive con su marido en la quinta y última planta de un edificio antiguo sin aire acondicionado en el sur de Berlín. “Eso significa que por la noche no refresca. Hay noches en las que la temperatura en nuestro dormitorio alcanza los 28 grados y, ni siquiera con el ventilador y la ventana abierta baja”, comenta. “Nos cuesta dormir y, de hecho, llevamos casi seis años viviendo en este piso, nos damos cuenta de que cada verano aumentan las noches en las que no podemos dormir bien”. Ella, como muchos otros alemanes, se queja de que, además, los autobuses y los trenes no están preparados para este tiempo. “El aire acondicionado se estropea con frecuencia o ni siquiera lo tiene”, critica. “Creo que el problema es que ya casi no hay épocas de transición. Durante mucho tiempo ha hecho mucho frío y ha llovido mucho, y ahora, de repente, hace un calor constante y por las noches no refresca. El tiempo es cada vez más extremo”.
Las altas temperaturas también convierten los viajes en bici en una auténtica prueba de supervivencia. “Lo que resulta más agotador de este calor es el trayecto en bici hasta la oficina”, detalla Alexander Eckstein, que al menos es uno de los afortunados con aire acondicionado en su trabajo. “Lo que hago es llevarme una camiseta de recambio, para ponerme una limpia en la oficina. Esa es mi táctica”, agrega este alemán del este, que los fines de semana se escapa, como muchos otros, a alguno de los lagos de la región de Berlín.
Peter H. también huye al lago con su mujer e hija pequeña, o al menos eso es lo que quiere hacer este fin de semana cuando los termómetros lleguen hasta los 40 grados en Berlín. “Por suerte, nuestro piso da al norte, así que se mantiene fresco. Este fin de semana, con 40 grados, veremos si sigue estando fresco o si se suda muchísimo”. Él, un apasionado del tenis, se lamenta de que se haya pasado de un invierno largo y una primavera muy lluviosa a un calor elevado donde es imposible jugar al tenis. “Es una pena”.
El calor también llevó el pasado fin de semana a varios cientos de personas a participar en Berlín en una nueva manifestación contra la prohibición general de bañarse en el río Spree, a su paso por el centro de la ciudad. Es una reclamación que llevan haciendo desde hace tiempo.
Unas 500 personas, según la asociación Flussbad Berlin, se lanzaron al agua el sábado para pedir que se ponga fin a los 101 años de prohibición de bañarse en esa parte del río, que se impuso entonces debido a una creciente contaminación del agua. Según la asociación, ahora en más del 80% del tiempo, la calidad del agua es lo suficientemente buena como para bañarse con seguridad. Pero las autoridades lo ven de otra manera y alertan de que la calidad del agua puede empeorar a corto plazo, por ejemplo, tras una tormenta.