Cascarita espontánea parecía un sueño
Sucedió en un de repente, como una ensoñación: un hombre de ropas ajadas, en situación de calle, lanza un balón hacia un grupo de extranjeros. En automático, se arma una rueda en la que unos cuantos visitantes de India ataviados con la camiseta de la selección mexicana, un británico arropado con su bandera y varios mexicanos hacen gala de su mejor técnica. Es una tarde en la céntrica avenida 5 de Mayo. Todos ríen. Alrededor, una multitud de turistas y connacionales se detienen para ver cómo el balón evoluciona en el aire de lado a lado. El cielo amenaza lluvia y hace frío. Fue muy breve. Un taxi apareció en la avenida y todos detuvieron el juego para dejarlo pasar. Y desaparecieron. Se esfumaron en el tráfago de la gran ciudad.
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