Abren en el Munal nueva sala permanente sobre el siglo XX
Reyes Martínez Torrijos
Periódico La Jornada
Jueves 9 de julio de 2026, p. 8
Con el objetivo de ampliar la narrativa sobre el arte de nuestro país entre 1890 y 1950, así como mostrar propuestas menos percibidas desde entonces, incluyendo obra creada en las entidades de la República, se inauguró ayer la sala Arte y visualidad en el México moderno: colección Munal Siglo XX.
En el Museo Nacional de Arte (Munal), por primera vez en siete años, se da “la apertura de sus salas del siglo XX en una exposición permanente”. Este nuevo recorrido podría tener algunas sustituciones y la inclusión de piezas, y se espera realizar algo similar con las obras del siglo XIX y el arte novohispano, explicó el curador David Cáliz a La Jornada.
Las más de 340 piezas, que en su mayoría pertenecen a la colección del recinto, extienden la lectura a una diversidad de lenguajes creativos como pintura, fotografía, gráfica, cine e impresos. Incluye obra de los artistas Diego Rivera, María Izquierdo, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Tina Modotti, Lola Álvarez Bravo, Roberto Montenegro, Dr. Atl y Lola Cueto, entre otros.
Mireida Velázquez, directora del Munal, se refirió en conferencia a la finalidad de esta iniciativa por “ampliar el paradigma tradicional de las artes para reconocer que otras manifestaciones visuales como el cine, la fotografía, el grabado y las revistas ilustradas también construyeron el imaginario visual de nuestro país entre 1890 y 1950”.
La muestra, añadió la historiadora del arte, se organiza con ejes temáticos que incluyen el “horizonte cosmopolita de los Contemporáneos; por ejemplo, la gráfica combativa del Taller de Gráfica Popular frente al fascismo y las visualidades en torno al indígena, el paisaje y lo onírico”.
Reivindicación de las miradas femeninas
Destacó como objetivo principal saldar una deuda pendiente con artistas mujeres para que “tengan una visibilidad más amplia en nuestro recorrido”, creadoras que “participaron de manera activa en la definición de los lenguajes visuales, políticos y afectivos de la modernidad mexicana”.
▲ Mujeres indias, de la serie Los Teules, obra de José Clemente Orozco realizada en 1947 que pertenece a la colección del Munal.Foto Jorge Ángel Pablo García
En su intervención, Claudia Curiel, titular de la Secretaría de Cultura federal, mencionó que la apuesta es volver a poner en valor las colecciones de los museos que están a cargo de la dependencia: “investigar, repensar y hacerles nuevas preguntas para que generaciones recientes se puedan acercar a algo que quizá para nosotros ya es natural”.
Añadió que no es reorganizar las salas por disciplinas, época, autores o tema, sino asumir “las preguntas de cómo hemos contado la historia del arte mexicano, qué prácticas colocamos al centro, qué tiene que ver con el momento en el que lo miras, qué lenguajes quedaron en un segundo plano y qué creadores deben de ser mirados”.
La sala está dividida en nueve apartados temáticos: continuidades y rupturas heredades del siglo XI; el quiebre con la Academia y sus métodos de enseñanza; la importancia de la educación artística en la posrevolución; la presencia de las comunidades originarias en la cultura visual; la recuperación de las artes populares; el Estridentismo, las artes escénicas y el grupo Contemporáneos; las representaciones de las ciudades modernas, el paisaje y, por último, los desencantos de la modernidad en diversos artistas.
En su turno, David Cáliz mencionó que es primordial dar espacio “a narrativas que han sido borradas o marginadas por la estética hegemónica del momento y también entender que el siglo XX fue un crisol de múltiples sensibilidades estéticas”.
Hizo hincapié en que se trata de “una hazaña poder contar con esta colección” y que después de siete años sin presentar una renovación, se vuelva a abrir al público.
El curador explicó que la propuesta museográfica aprecia el arte moderno como algo en lo que “se van traslapando cosas como si fuera un palimpsesto, ese documento antiguo en el que alguien más escribe encima y gana otro significado; por lo tanto, no podemos entender a María Izquierdo sin visitar las artes populares y sin ver a los pintores del siglo XIX”.