El mayor ‘time-lapse’ del universo comenzó en Chile y promete revelar los secretos del cielo nocturno | La Nación
El Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Chile, inició la primera etapa de un ambicioso proyecto que busca construir el mayor time-lapse (fotografía secuencial) del universo realizado hasta ahora. Durante diez años, el telescopio registrará de forma periódica el cielo del hemisferio sur para crear la secuencia más detallada de los cambios que ocurren en el espacio.
La iniciativa forma parte del Levantamiento Legado del Espacio y del Tiempo (LSST). El proyecto comenzó oficialmente el 30 de junio y cuenta con financiamiento de la Fundación Nacional de Ciencia y del Departamento de Energía de Estados Unidos.
El observatorio utilizará la cámara digital más grande jamás construida, con una resolución de 3.200 megapíxeles. Ese equipo trabajará junto con un espejo de 8,4 metros de ancho, diseñado para captar grandes cantidades de luz procedente de las estrellas.
El sistema permitirá elaborar un mapa completo del cielo del hemisferio sur cada pocos días. La combinación de esas imágenes generará un registro acelerado de la evolución del universo visible desde la Tierra.
Antes del inicio oficial del proyecto, los especialistas ajustaron el funcionamiento del telescopio y calibraron el espejo principal para garantizar la calidad de las observaciones.
Un mapa del cielo con una escala sin precedentes
El telescopio ofrecerá un campo de visión hasta cien veces mayor que el de otros instrumentos similares. Esa capacidad permitirá cartografiar el cielo aproximadamente cien veces más rápido y producir una cantidad de información sin precedentes.
Los científicos esperan que ese volumen de datos permita detectar fenómenos que suelen pasar desapercibidos. Entre ellos figuran cambios repentinos en el brillo de objetos celestes, estrellas que desaparecen, cuerpos provenientes del exterior del Sistema Solar y variaciones relacionadas con la expansión del universo.
Asteroides y materia oscura entre los principales objetivos
El proyecto también buscará identificar millones de asteroides que todavía permanecen sin descubrir. Algunos de esos objetos podrían representar un riesgo potencial si se desplazan hacia la Tierra.
Además, los investigadores intentarán obtener nuevas evidencias sobre la materia oscura y la energía oscura, dos componentes fundamentales del universo cuya naturaleza todavía genera interrogantes.
Uno de los objetivos científicos consiste en determinar si la materia oscura corresponde a un fenómeno real o si su existencia responde a interpretaciones incorrectas de las leyes de la gravedad.
El programa también pretende aportar información sobre el origen de las explosiones más potentes del universo y ampliar el conocimiento sobre la evolución del cosmos durante la próxima década.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.