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De mangos a uva y minería: el golpe del temporal en el Valle del Huasco, “el jardín de Atacama”

 De mangos a uva y minería: el golpe del temporal en el Valle del Huasco, “el jardín de Atacama”
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De mangos a uva y minería: el golpe del temporal en el Valle del Huasco, “el jardín de Atacama”

by websys 22 de julio de 2026

“Llueve tanto como en Ñuble o el Maule, pero esto es Atacama”. El empresario y exsenador Rafael Prohens, resume así lo que acontece en el Norte Chico asolado por el sistema frontal desde el fin de semana. Desde Copiapó, donde vive con su familia, reseña valle por valle las consecuencias del azote climático, donde esteros que suelen estar desaparecidos por años afloran violentamente, creando torrentes que bajan desde la cordillera al valle.

En la cuenca del río Copiapó, en la provincia del mismo nombre, las precipitaciones eran contenidas más arriba por el embalse Lautaro, vacío por la prolongada sequía y por lo mismo “los daños han sido menores”, cuenta. Pero más al sur, en la provincia de Huasco, en la comuna de Alto del Carmen y en la parte baja de Vallenar, las lluvias se dejaron caer con fuerza y hay mayores perjuicios tanto “en la parte industrial como en la parte agrícola”.

“Ahí se produce mango, se produce palta, uvas de exportación y también uva pisquera para hacer pisco artesanales. Alrededor de ellos también hay producciones de olivo, para hacer aceite de oliva y algunos cultivos más exóticos, como jojoba (que se usa en la cosmética)”.También ahí está la Hacienda Ventanas, ligada a la Fundación Isabel Aninat, que tiene producciones de limones, cuenta. ¿Qué pasará con esos cultivos? “Habrá que esperar y evaluar cuánto se ha perdido, cuánto se puede recuperar”.

Más allá del agro, el exparlamentario dice que las empresas mineras como Caserones (Lundin Mining) tendrán una menor producción porque evacuaron buena parte de su personal. En el puerto de Caldera, cuenta, las violentas marejadas impidieron la exportación de concentrado de cobre. Lo mismo ocurrió con el puerto Las Losas, del grupo CAP, en la zona de Huasco, que embarca mineral de hierro.

Solo para dimensionar: según cifras de la Dirección General de Aguas (DGA), el máximo de precipitaciones en el Valle del Huasco se registró en la estación El Corral de la comuna de Alto del Carmen, con 205 mm acumulados durante el evento de estos días, mientras que la estación con el menor registro alcanzó los 111 mm. Con estas lluvias, el embalse Santa Juana alcanzó el 58% de su capacidad.

En la Región de Coquimbo, en tanto, la que más embalses tiene en el país, las lluvias dispararon las cifras (ver gráfico).

“De dulce y agraz”

“Acá, una lluvia extrañamente ‘larga’ no dura más de 24 horas. En estos momentos vamos en cuatro días y recién está bajando”. Así retrata Daniel Llorente lo que se vive en el Valle del Huasco, conocido también como “el jardín de Atacama”, donde ha vivido toda su vida y donde también operan los dos brazos de negocio del Grupo Llorente -Llorente Industriales y Viña Buena Esperanza-, que hoy empiezan a catastrar los impactos que del inédito sistema frontal.

En contacto con DF desde la viña, ubicada a 12 kilómetros al oeste de Vallenar y en una de las terrazas sur del Valle, Llorente comentó que los principales impactos de las fuertes precipitaciones se han traducido en extensas inundaciones, anegamientos, caídas de pircas y árboles. En su caso, eso sí, esto no se ha traducido en pérdidas de producción, dado que “el suelo se ha comportado bastante bien”.

“Hoy hay mucho sufrimiento detrás de este evento meteorológico, hay pérdidas de infraestructura, de mucho trabajo y también de personas, es brutal. Pero para nosotros, los atacameños, esto es de dulce y agraz, porque si bien hoy estamos sufriendo, te aseguro que lo más probable es que lleguemos a niveles de ‘no-sequía’ y eso va a significar un beneficio mayor. La sequía aquí es horrible y yo diría que mucho más destructora y terrible que un temporal”, expresó el presidente del directorio del grupo. “Ahora estamos en medio del problema, pero una vez que salgamos de esto, el beneficio para toda la gente que vivimos acá va a ser mayor”.

Respecto del negocio vitivinícola, dijo que la gran incógnita será ver cómo reaccionan sus 12 hectáreas de viñedo con la cantidad de agua absorbida, dado que las operaciones iniciaron en 2017 y, a diferencia de los típicos vinos dulces y espirituosos -como el pisco- de la zona, ellos producen los denominados vinos tranquilos, como garnacha, chardonnay y pinot noir.

En su otro brazo operativo, Llorente Industrial, el panorama es más complejo. Fundada en 1958 por su padre Daniel Llorente, un inmigrante español, la principal compañía del grupo atiende a la industria y la minería en trabajos de mantenimiento y suministro de estructuras. Históricamente, han estado ligados a la minería del hierro típica del Huasco, donde su principal cliente es CAP. “Nuestras bodegas y maestranza, ubicadas a solo 3 kilómetros de Vallenar, están totalmente detenidas desde el viernes, solamente con labores de vigilancia. Nuestro insumo más importante es la energía eléctrica y, en estos momentos, en la planta no se puede prender ni una ampolleta”, relató.

Entre ambas filiales, el grupo suma más de 300 trabajadores. Pese a la destrucción del temporal, Llorente hizo énfasis en que las medidas adoptadas después de los aluviones de 2015, que dejaron bajo barro a Copiapó por semanas, “fueron clave para que no se haya provocado un daño mayor, pese a que las lluvias han sido mucho más fuertes que en esa oportunidad. Ahora sí hubo una preparación y se notó”.

Vides de la Viña Buena Esperanza.

Catastro agrícola

El Valle del Huasco se extiende desde la zona cordillerana de Alto del Carmen hasta el Océano Pacífico, recorriendo toda la cuenca del río Huasco y sus afluentes. El Tránsito, San Félix, Marquesa, Los Loros, Vallenar y Freirina son algunos de los nombres icónicos de la zona y, en toda esta área, según cifras de Odepa al 2024, existen más de 1.500 hectáreas de frutales, predominando por lejos la uva, de la cual se prepara principalmente pisco. También abundan en el sector los cultivos de los llamados “frutos de invierno”: paltas, limones, mandarinas, naranjas y clementinas. A todos ellos, se suman los icónicos olivos nortinos, que en Huasco suman 340 hectáreas de plantaciones, y las hortalizas, con 400 hectáreas.

Según la consultora Taber, el 93,6% de la superficie frutícola de la Región de Atacama utiliza riego por goteo, por lo que “una vez superada esta etapa más crítica de la emergencia, será clave apoyar la reposición de líneas de riego intrapredial, principalmente mediante tuberías planzas o sistemas con goteos incorporados”.

Por otro lado, comentó que “será indispensable concentrar los esfuerzos” en la reparación y limpieza de los canales antes de mediados de agosto, “con el objetivo de asegurar la disponibilidad de agua para los primeros riegos de la temporada agrícola”.

“Para la recuperación económica del territorio es fundamental disponer oportunamente de agua para los cultivos”, destacó Taber y subrayó que “de no recuperarse oportunamente los sistemas de riego, las pérdidas económicas posteriores podrían ser superiores a las provocadas directamente por las lluvias”.

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Tags: Mineria
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